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viernes, 11 de octubre de 2019

PETER HANDKE: A Sorrow Beyond Dreams (New York Review Books Classics)

A Sorrow Beyond Dreams (New York Review Books Classics)



 Peter Handke  (Author), Ralph Manheim  (Translator), Jeffrey Eugenides 

From Library Journal

In this heartwrenching account of his mother's illness and death, the avant-garde Austrian novelist and playwright Handke (Once Again for Thucydides; Ride Across Lake Constance and Other Plays) details his struggle to tell the story of his mother's life and his relationship to her without turning it into an overwrought elegy.

The result, first published in the United States in 1974 as part of a collection (this is the first time it has been published as a freestanding book), is indeed considered by most critics to be one of Handke's finest literary achievements, one that is much less abstract than much of his other writing. 

Seven weeks after his mother's suicide in 1971, Handke felt compelled to preserve his memories of her, of their life together during the postwar misery, and to record his rage over the problems that his mother left for him to solve after her death.

Both his anger at this legacy and his admiration for his mother are obvious, and the essay is melancholy and lucid. Highly recommended for large public library and academic literary collections.

Ali Houissa, Cornell Univ., Ithaca, NY

PETER HANDKE was born in Griffen, Austria, in 1942. His many works include The Jukebox and Other Essays on Storytelling (1994), Absence (1990), and Repetition (1988).

jueves, 10 de octubre de 2019

Peter Handke: “Ahora me siento libre”:PREMIO NOBEL LITERATURA 2019

PREMIOS NOBEL

Peter Handke: “Ahora me siento libre”


El escritor recibe a los periodistas en su casa, a las afueras de París. “Como escritor has nacido culpable y hoy no me siento así", explica sobre sus sensaciones



El escritor Peter Handke, en el jardín de su casa de Chaville, a las afueras de París, tras recibir el anuncio del Nobel.



El escritor Peter Handke, en el jardín de su casa de Chaville, a las afueras de París, tras recibir el anuncio del Nobel. FRANCOIS MORI AP

MARC BASSETS : Chaville 10 OCT 2019 - 23:36 CEST

Peter Handke, una guía básica

Olga Tokarczuk y Peter Handke ganan el Nobel de Literatura de 2018 y 2019

Handke, un premio Nobel que asistió al entierro del dictador Milosevic

Cuando sonó el teléfono poco después al mediodía de ayer, Peter Handke pensó que se trataba de un abogado estadounidense cuya llamada esperaba. Enseguida entendió que el interlocutor era alguien de la Academia Sueca. Unos minutos más tarde se anunciaría al mundo que le otorgaban el Premio Nobel de Literatura correspondiente a 2019.



El jurado justificó el galardón a Handke “por su trabajo influyente que, con genio lingüístico, ha explorado la periferia y la especificidad de la experiencia humana”. El autor austriaco, de 76 años, se fue a caminar por los bosques cercanos de Chaville, el pueblo en las afueras de París donde reside.

A las 15.45 regresó por uno de los caminos que conducen a su casa con jardín. Le esperaba una decena de periodistas. “Pasen”, dijo, desafiando su reputación de escritor huraño y aislado, de artista apátrida y extraterritorial. Vive aquí desde hace 30 años, rodeado de vecinos que no saben muy bien a qué se dedica.

“No sé si estoy feliz, pero estoy emocionado”, declaró. “Pero no lo puedo mostrar con las cámaras y los aparatos de fotos. Es difícil estar emocionado. Hay que ser actor para estarlo delante de ustedes”. Después reveló: “No sé cómo celebrarlo. Me gustaría beber, pero no he comido nada hoy. No tengo hambre”. Sus sensaciones eran extrañas. “Como escritor has nacido culpable. Y hoy, a esta hora, no me siento culpable, me siento libre”.

Es un premio atípico. Se anuncia junto al de 2018, que quedó suspendido por el escándalo de abusos sexuales que golpeó la Academia. Ese galardón ha recaído en la escritora polaca Olga Tokarczuk, autora que Handke no conoce. El reconocimiento le ha llegado al autor austriaco cuando muchos habían dejado de esperarlo.

Los ensayos de Handke en defensa de Serbia durante las guerras balcánicas de los años noventa, y aún más el gesto de leer un discurso al entierro del líder nacionalista serbio Slobodan Milosevic, muerto en 2006 en una celda del Tribunal Penal Internacional de La Haya, parecían haberlo relegado, aunque cada año seguía figurando en las quinielas. 

Bajo sospecha, a veces, de decidir por motivos políticos (es célebre el caso del Nobel jamás concedido a Jorge Luis Borges), esta vez nadie podrá acusar a los académicos suecos de no haberse ceñido a motivos estrictamente literarios. La Academia ha premiado a un europeo con opiniones que hoy se calificarían de políticamente incorrectas. Él no lo esperaba.



“Por los problemas que tuve hace años nunca pensé que me eligieran”, dijo el autor de El miedo del portero ante el penalti y Desgracia impeorable. “Hubo mucho ruido cuando escribí de un modo distinto sobre la guerra civil en Yugoslavia, y puedo entenderlo. Por eso creo que la decisión de la Academia de Estocolmo demuestra valentía”. Amable y hospitalario con los periodistas, saltando entre el alemán, en inglés, el francés y algo de castellano, Handke se mostró incómodo ante las preguntas de sus posiciones sobre Serbia y Milosevic. 

Sobre su presencia en el funeral del líder serbio, replicó: “¿Es un crimen? ¿A usted le parece un crimen?”. “No tengo nada que cambiar. Cada día me gustaría cambiar”, continuó. “Pero mi naturaleza es mi naturaleza, y es la de un escritor, no de un periodista. Mi sentimiento más profundo es el épico, como Cervantes, como Homero, como Tolstói. Este es mi mundo. Y escritores como Adalbert Stifter, Heimito von Doderer, Ivo Andric”.

Relación con España

El laureado también mencionó la influencia de España, país donde ha pasado temporadas y que aparece en libros suyos como Ensayo sobre el jukebox, Ensayo sobre los días silenciosos y Ensayo sobre el cansancio. Habla de Cuenca, de Soria y de Linares. Cita a San Juan de la Cruz, a Teresa de Ávila, a Cervantes. “También los paisajes, sobre todo”, añade. “Me gusta Castilla: mil metros sobre el mar, y está vacío. Pero gustar no es la palabra. Siento apego”.

Handke es reacio a entrar en debates contemporáneos, pero cuando un periodista le pregunta sobre la ola nacionalista en Europa, responde: “Yo distingo entre nacionalismo y patriotismo. Mi país es Austria. Cuando alguien insulta a mi madre, a mis hermanos, a mi país sin conocerlos, me vuelvo patriota. Pero soy absolutamente antinacionalista”.



Hace unos años, Handke declaró que “habría que suprimir el Nobel” porque “es una falsa canonización”. Ayer, con un toque de humor, lo matizaba: “Ahora lo han corregido. Quizá continúen por la buena vía ahora. No tengo nada que criticar”. Y, más serio, explicó: “Cuando critiqué el premio, no hablaba como autor sino como lector. Mi existencia consiste en leer.

Me siento en mi sitio cuando empiezo a leer, a descifrar, a encontrar las palabras”. Explicó que cada mañana dedica un rato a unos versos de Píndaro y a otros autores en griego antiguo. “Es bueno para la cabeza y para el corazón”.

Otra pregunta. ¿En qué gastará el dinero? “Ah, vaya cuestiones… No muy sutiles. Cuando era joven escuchaba una canción de Ray Davies, de los Kinks, con una frase que me gustaba mucho: ‘Hay demasiado en mi cabeza’. No me pregunte por el dinero…”. El autor prevé ir en diciembre a la entrega en Estocolmo. Mientras los fotógrafos le pedían que posase, ante una mesa llena de fruta, lápices y bolígrafos, evocó su amistad con el cineasta Wim Wenders, para quien escribió El cielo sobre Berlín y con el profesor Eustaquio Barjau, traductor al castellano de buena parte de su obra e incluso actor en una de sus películas, La Ausencia, de 1992, con Jeanne Moreau y Bruno Ganz.

¿Y tras el Nobel? “Hay que continuar como si nada. Es uno de mis motivos en la vida: hacer como si nada. Aún tengo cosas que contar, rimar e imaginar”.

PREMIOS NOBEL Olga Tokarczuk y Peter Handke ganan el Nobel de Literatura de 2018 y 2019

PREMIOS NOBEL
Olga Tokarczuk y Peter Handke ganan el Nobel de Literatura de 2018 y 2019




El jurado vuelve a apostar por dos autores europeos frente a las quinielas que apuntaban a escritores de lugares poco representados en la historia del galardón

ANDREA AGUILAR - TOMMASO KOCH
Madrid 10 OCT 2019 - 18:06 CEST

Olga Tokarczuk y Peter Handke, en una ilustración de Niklas Elmehed. En el vídeo, el momento de anuncio de la concesión de los dos Nobel (REUTERS).



Olga Tokarczuk y Peter Handke ganan el Nobel de Literatura de 2018 y 2019FOTOGALERÍA Olga Tokarczuk, premio Nobel de Literatura 2018

La polaca Olga Tokarczuk y el austriaco Peter Handke han ganado el Nobel de Literatura 2018 y 2019, según ha anunciado este jueves la Academia Sueca. El jurado ha vuelto a apostar por dos autores europeos frente a las quinielas que apuntaban hacia nacionalidades poco representadas en la historia del máximo galardón literario. Por primera vez en su historia la Academia ha concedido en el mismo día los premios de dos años consecutivos, tras los escándalos de abusos sexuales y filtraciones que le llevaron a aplazar 12 meses la asignación del galardón de 2018. Aquella interrupción ha convertido la jornada de este jueves en una sesión excepcional, rodeada de gran expectación. Ambos premios Nobel serán entregados el próximo 10 de diciembre.

Tokarczuk es la 15ª mujer —y la segunda polaca, tras la poeta Wislawa Szymborska— que recibe el Nobel de Literatura, que han recibido 116 galardonados a lo largo de su historia. La Academia Sueca ha querido en esta ocasión reconocer la "imaginación narrativa que representa, con pasión enciclopédica, el cruce de fronteras como una forma de vida”. Nacida en 1962 en un pueblo de la región de Silesia, la escritora se formó como psicóloga y debutó con su primer libro a principios de los noventa. "Construye sus novelas sobre una tensión entre opuestos culturales: naturaleza frente a cultura, razón frente a locura, hombre frente a mujer, hogar frente a alienación", agregó el jurado.



La escritora polaca visitará España en noviembre, coincidiendo con la aparición de la traducción de su última novela, y participará el 15 de noviembre en el festival Literaktum de San Sebastián. Su obra fue publicada originalmente por Lumen en español, más tarde por Siruela y sacará su nuevo libro en Anagrama, aunque apenas un puñado de sus novelas se pueden leer en castellano: a Sobre los huesos de los muertos y Un lugar llamado antaño se sumará en pocas semanas, Los errantes.

Aunque Tokarczuk reside en Wroclaw, el anuncio de esta mañana la ha sorprendido en Alemania. La popularidad de esta autora ha ido en aumento en los últimos años, se alzó con el Man Booker International de 2018, obtuvo también el Prix Jan Michalski y está nominada al National Book Award en la categoría de mejor libro traducido del año en Estados Unidos. La adaptación cinematográfica de su novela Spoor, dirigida por Agnieszka Holland, obtuvo el Oso de Plata en el Festival de Berlín de 2017. 

Pensador, ensayista, novelista, poeta, dramaturgo y cineasta, Handke (Griffen, Austria, 76 años) es autor de libros como Desgracia impeorable, Carta breve para un largo adiós o El miedo del portero al penalty, de obras teatrales como Insultos al público o El pupilo quiere ser tutor y escribió los guiones de películas de Wim Wenders tan célebres como Falso movimiento y Cielo sobre Berlín. 

También dirigió filmes como La ausencia o La mujer zurda. Su nombre había sonado en las listas de posibles candidatos al Nobel, pero había sido descartado de las quinielas por la controversia política que su figura despierta. El jurado ha dicho que recibe el Nobel de Literatura 2019 “por un trabajo influyente que, con inventiva lingüística, ha explorado las periferias y la especificidad de la experiencia humana". En España, su obra ha sido editada por sellos como Península, Nórdica, Alfaguara o Alianza, entre otros. "Handke se ha asentado como uno de los escritores más influyentes de Europa después de la Segunda Guerra Mundial", agrega la Academia Sueca. 

Olga Tokarczuk, en el festival internacional del libro de Edimburgo, en agosto de 2017. En vídeo, parte de su discurso tras ganar el Man Booker International en 2018. ROBERTO RICCIUTI/GETTY IMAGES / VÍDEO: REUTERS-QUALITY

Este octubre el académico Anders Olsson subrayó que la diversidad era una de las prioridades que se había marcado el comité. “Necesitamos ampliar nuestra perspectiva”, afirmó ante los medios de comunicación. “Hemos tenido una visión eurocéntrica de la literatura y ahora estamos mirando por todo el mundo. 

Anteriormente, estábamos más enfocados en los hombres. Ahora hay muchas mujeres que son realmente excelentes”.

Olga Tokarczuk y Peter Handke ganan el Nobel de Literatura de 2018 y 2019El Premio Nobel de Literatura, un año después de la tormenta
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Los números sirven para aclarar sus palabras: en 101 ocasiones la Academia ha premiado a un hombre, lo que supone el 87% del total. Además, 85 galardonados (más del 73%) proceden de Europa, incluidos los propios Tokarczuk y Handke. Francia es el país con más escritores encumbrados, 14.

El excepcional anuncio de dos premios este año, algo inédito en la historia centenaria del Nobel de Literatura, se debe al escándalo sexual y de presuntas filtraciones que sacudieron la Academia Sueca en noviembre de 2017. El diario sueco de mayor tirada, Dagens Nyheter, publicó entonces un reportaje en el que 18 mujeres acusaban de abusos y acoso sexual a Jean-Claude Arnault, marido de la académica Katarina Frostenson y muy próximo a la institución. Una investigación interna concluyó que Frostenson había incurrido en conflicto de intereses, y hubo de abandonar su puesto en la Academia por las acusaciones de haber filtrado información confidencial a su cónyuge. El escándalo forzó un periodo de reflexión y un cambio profundo. Se precipitaron dimisiones en una institución cuyos cargos eran vitalicios.

La noticia del Nobel siempre cae como una sorpresa, pero este año por partida doble. Las obras de Handke y Tokarczuk inundarán a partir de este jueves las librerías. “Nunca se puede tener nada previsto porque son siempre muchos los que pueden ganar y muchos los que iban a ser seguros como Amos Oz y Philip Roth y nunca lo recibieron”, explicaba ayer al teléfono Verónica García de Machado, grupo de distribución.

Hoy, puede que los lectores se acerquen a buscar las obras de los ganadores, pero puede que, al menos en el caso de la aún desconocida para el gran público, con Tokarczuk como ocurrió con Svetlana Alexiévich y su libro sobre Chernóbil, haga falta una serie de televisión para que despegue como fenómeno editorial.