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miércoles, 1 de diciembre de 2021

LOS PARADIGMAS SOCIALES Y SUS APORTES A LA FILOSOFÍA DEL DERECHO; GIORGIO AGAMBEN: BLOG DE FILOSOFÍA DE CAYETANO ACUÑA V.

GIORGIO AGAMBEN: THE SOCIAL PARADIGMS AND THEIR CONTRIBUTIONS TO THE PHILOSOPHY OF RIGHT GIORGIO AGAMBEN:

 LOS PARADIGMAS SOCIALES Y SUS APORTES A LA FILOSOFÍA DEL DERECHO; GIORGIO AGAMBEN: 
LES PARADIGMES SOCIAUX ET LEURS CONTRIBUTIONS À LA PHILOSOPHIE DU DROIT 




https://repository.usta.edu.co/handle/11634/5675?show=full dc.contributor.author Ruiz-Gutiérrez, 

Adriana María spa dc.date 2016-06-15 spa dc.identifier

 http://revistas.ustatunja.edu.co/index.php/piuris/article/view/1061 spa dc.description


This article analyzes the Gambian figures of homo sacer and Muslim, state of exception, and concentration camp as paradigms to explain the superfluity of contemporary life under a process of degradation and human disintegration which is continuous and increasingly accentuated and perfected. 

Human life, ethically and politically qualified as just life, is now replaced by the simple life, bare life, biological or vegetative life, stripped of all political, moral, legal attributes. 

In the meantime, the citizen is confused with the homo sacer, Muslim, non-man, whom anyone can kill without committing murder because life has already been dehumanized by the exclusion, exception, and abandonment. 

And the cities become similar to the concentration camps, which rather than places for death, are spaces in which man is transformed into a living-traveling Cadaver, mummy, Muslim by impoverishment, overcrowding, starvation and abandon. 

This implies that today, the task of the philosophy of law is not only to consider the best theory of power or justice but to claim and vindicate forms of life understood in all their potentiality, in their ability to live long and especially as potential. Simultaneously with the conception of other philosophical and legal issues relating to contemporary forms of life, we must assume, of course, other theoretical references and also other answers that allow the opening of new horizons of understanding of human life in its relation to law, justice, and community.

In this sense, the work of Giorgio Agamben represents a necessary epistemological and methodological framework to understand aw in all its complexity today and address the most pressing problems of our time's eng dc. description

Este artículo pretende analizar las figuras agambianas de homo sacer y musulmán, esta­do de excepción y campo de concentración como paradigmas ejemplares que sirven para explicar la superfluidad de la vida contemporánea, en virtud de un proceso de degradación y desintegración humana que es continuo y cada vez más acentuado y perfeccionado.

La vida humana, ética y políticamente cualificada en tanto vida justa, es sustituida ahora por la mera vida, nuda vida, vida biológica o vegetativa, despojada de todo atributo político, moral, jurídico; el ciudadano se confunde entre tanto con el homo sacer, musulmán, no-hombre, a quien cualquiera puede matar sin cometer homicidio, porque la vida ha sido previamente deshumanizada por la exclusión, la excepción y el abandon. 

Y las ciudades resultan análogas a los campos de concen­tración, los cuales antes de ser lugares de muerte, son espacios en que el hombre se transforma en cadáveres viviente-ambulante, hombre momia, musulmán mediante el empobrecimiento, el hacinamiento, el hambre y el abandon. 

Esto implica que la tarea de la filosofía del derecho hoy no es únicamente la de considerar la mejor teoría del poder o la justicia, sino reivindicar formas de vida entendidas en toda su virtualidad, en su posibilidad de vivir siempre y sobretodo como potencia. 

Simultáneamente a la concepción de otros problemas filosóficos y jurídicos relacionados con las formas de vida contemporánea debemos asumir, por supuesto, otros referentes teóricos y, asimis­mo, otras respuestas que permitan abrir nuevos horizontes de sentido respecto a la vida humana en su relación con el derecho, la justicia, la comunidad. 

En este sentido, el trabajo de Giorgio Agamben representa un marco epistemológico y metodológico obligado para entender el derecho en toda su actualidad y complejidad frente a los problemas más acuciantes de la época.

 spa dc.description

Cet article analyse les chiffres agambianas homo sacer et Etat musulman d’unités d’urgence et des camps qui servent de paradigmes pour expliquer le superflu de la vie contemporaine, en vertu d’un processus de dégradation et de la décomposition humaine qui est continue et de plus en plus plus accentué et perfectionné. 

La vie humaine, éthique et la vie politique qualifiée tout comme il est maintenant remplacé par la vie simple, la vie nue, la vie biologique ou végétative, dépouillé de tout, morale, juridique attribut politique; le citoyen est confuse entre les deux l’homo sacer, mu­sulmane, non-homme, que n’importe qui peut tuer sans commettre assassiner, parce que la vie a déjà été déshumanisés par l’exclusion, exception et de négligence.

Et les villes sont similaires aux camps de concentration, qui, avant lieux de la mort sont des espaces où l’homme se transforme en vie cadavres-pied homme momie, musulmane par l’appauvrissement, la surpopulation, la famine et de la négligence . 

Cela implique que la tâche de la philosophie du droit aujourd’hui est non seulement considéré comme le meilleur théorie du pouvoir ou de la justice, mais affirment modes de vie compris dans toute sa puissance, dans leur capacité à vivre aussi longtemps pouvoir pardessus. 

Simultanément à la conception d’autres questions philosophiques et juridiques rela­tives aux formes contemporaines de la vie, nous devons supposer, bien sûr, d’autres références théoriques et aussi d’autres réponses qui permettent d’ouvrir de nouveaux horizons de sens à la vie humaine dans sa relation avec le droit , de la justice, de la communauté.

En ce sens, le travail de Giorgio Agamben est un must pour comprendre la loi dans toute sa complexité aujourd’hui et régler les problèmes les plus pressants de l’épistémologique de temps et cadre méthodologique.


sábado, 4 de julio de 2020

Giorgio Agamben La invención de una epidemia

Giorgio Agamben


La invención de una epidemia


(Publicado en italiano en Quodlibet, https://www.quodlibet.it/giorgio-agamben-l-invenzione-di-un-epidemia)
26/02/2020

Ante las frenéticas, irracionales y totalmente infundadas medidas de emergencia adoptadas contra una supuesta epidemia de coronavirus, debemos comenzar con la declaración emitida por el Consejo Nacional de Investigación (CNR), que establece no solo que "no hay epidemia de SARS-CoV2 en Italia". ", Pero también que" la infección, de acuerdo con los datos epidemiológicos disponibles a partir de hoy y basada en decenas de miles de casos, causa síntomas leves / moderados (una especie de gripe) en el 80-90% de los casos. En el 10-15% de los casos puede desarrollarse una neumonía, pero uno con un resultado benigno en la gran mayoría de los casos. Se ha estimado que solo el 4% de los pacientes requieren terapia intensiva ”.

Si esta es la situación real, ¿por qué los medios de comunicación y las autoridades hacen todo lo posible para difundir un estado de pánico, provocando así un auténtico estado de excepción con serias limitaciones en el movimiento y una suspensión de la vida cotidiana en regiones enteras?

Dos factores pueden ayudar a explicar una respuesta tan desproporcionada. En primer lugar, lo que se manifiesta una vez más es la tendencia a utilizar un estado de excepción como paradigma normal para el gobierno. El decreto legislativo aprobado inmediatamente por el gobierno "por razones de higiene y seguridad pública" en realidad produce una auténtica militarización "de los municipios y áreas con la presencia de al menos una persona que da positivo y para quien se desconoce la fuente de transmisión, o en que hay al menos un caso que no se puede atribuir a una persona que recientemente regresó de un área ya afectada por el virus ".

  Una definición tan vaga e indeterminada permitirá extender rápidamente el estado de excepción a todas las regiones, ya que es casi imposible que otros casos de este tipo no aparezcan en otro lugar. 

Consideremos las serias limitaciones de libertad que contiene el decreto:

 a) una prohibición contra cualquier persona que abandone el municipio o área afectada;
 b) una prohibición contra cualquier persona de acceder al municipio o área afectada;
 c) la suspensión de eventos o iniciativas de cualquier naturaleza y de cualquier forma de reuniones en lugares públicos o privados, incluidos los de carácter cultural, recreativo, deportivo y religioso, incluidos los espacios cerrados si están abiertos al público;
 d) el cierre de jardines de infantes, servicios de guardería y escuelas de todos los niveles, así como la asistencia a la escuela, actividades de educación superior y cursos profesionales, excepto para la educación a distancia;
 e) el cierre al público de museos y otras instituciones y espacios culturales enumerados en el artículo 101 del código del patrimonio cultural y paisajístico, de conformidad con el Decreto Legislativo 22 de enero de 2004, no. 42.

 Todas las regulaciones sobre el libre acceso a esas instituciones y espacios también están suspendidas;
 f) suspensión de todos los viajes educativos tanto en Italia como en el extranjero;
 g) la suspensión de todos los procedimientos de examen público y todas las actividades de los cargos públicos, sin perjuicio de la prestación de servicios esenciales y de servicios públicos;
 h) la aplicación de medidas de cuarentena y la vigilancia activa de las personas que han tenido contactos cercanos con casos confirmados de infección.

La reacción desproporcionada a lo que según el CNR es algo no muy diferente del flujo normal que nos afecta cada año es bastante evidente. Es casi como si con el terrorismo agotado como causa de medidas excepcionales, la invención de una epidemia ofreciera el pretexto ideal para ampliarlos más allá de cualquier limitación.

El otro factor no menos perturbador es el estado de miedo que en los últimos años se ha extendido evidentemente entre las conciencias individuales y que se traduce en una auténtica necesidad de situaciones de pánico colectivo para las cuales la epidemia proporciona una vez más el pretexto ideal. Por lo tanto, en un círculo vicioso perverso, las limitaciones de libertad impuestas por los gobiernos se aceptan en nombre de un deseo de seguridad creado por los mismos gobiernos que ahora están interviniendo para satisfacerlo.

https://www.journal-psychoanalysis.eu/coronavirus-and-philosophers/

Aquí no se considera que el nivel que ha alcanzado la enfermedad no ha sido cubierto por los esfuerzos para combatirla. A la fecha julio del 2020 sigue avanzando a pesar de muchos esfuerzos.





viernes, 24 de mayo de 2013

"¿Qué es ser contemporáneo? " por Giorgio Agamben.: CAYETANO ACUÑA - WACHSAM

"¿Qué es ser contemporáneo? "

por Giorgio Agamben.


             

 Traducción de Cristina Sardoy. Clarín 21-03.09

¿Qué es ser contemporáneo? Esta fue la pregunta que guió el curso de filosofía que Giorgio Agamben dictó en el Instituto Universitario de Arquitectura de Venecia. Es también el título de este ensayo, hasta hoy inédito en castellano, que publicamos con la crítica del primer análisis total de su obra.
 
# 1
La pregunta que desearía inscribir en el umbral de este seminario es: "¿De quiénes y de qué somos contemporáneos? Y, sobre todo, ¿qué significa ser contemporáneos?" (...) De Nietzsche nos viene una indicación inicial, provisoria, para orientar nuestra búsqueda de una respuesta. (...) En 1874, Friedrich Nietzsche, un joven filólogo que había trabajado hasta entonces en textos griegos y dos años antes había alcanzado una celebridad imprevista con El origen de la tragedia , publica las Consideraciones Intempestivas , con las cuales quiere ajustar cuentas con su tiempo, tomar posición respecto del presente.

"Intempestiva esta consideración lo es", se lee al comienzo de la segunda Consideración "porque intenta entender como un mal, un inconveniente y un defecto algo de lo cual la época justamente se siente orgullosa, o sea, su cultura histórica, porque pienso que todos somos devorados por la fiebre de la historia y deberíamos, al menos, darnos cuenta".

Nietzsche sitúa, por tanto, su pretensión de "actualidad", su "contemporaneidad" respecto del presente, en una desconexión y en un desfase. Pertenece realmente a su tiempo, es verdaderamente contemporáneo, aquel que no coincide perfectamente con éste ni se adecua a sus pretensiones y es por ende, en ese sentido, inactual; pero, justamente por eso, a partir de ese alejamiento y ese anacronismo, es más capaz que los otros de percibir y aprehender su tiempo.

Esta no-coincidencia no significa, naturalmente, que sea contemporáneo quien vive en otra era, un nostálgico que se siente más cómodo en la Atenas de Pericles o en el París de Robespierre y del Marqués de Sade que en la ciudad y el tiempo que le tocó vivir. Un hombre inteligente puede odiar su tiempo, pero sabe que pertenece irrevocablemente a él, sabe que no puede huir de su tiempo.

La contemporaneidad es, pues, una relación singular con el propio tiempo, que adhiere a éste y, a la vez, toma su distancia; más exactamente, es "esa relación con el tiempo que adhiere a éste a través de un desfase y un anacronismo". Los que coinciden de una manera excesivamente absoluta con la época, que concuerdan perfectamente con ella, no son contemporáneos porque, justamente por esa razón, no consiguen verla, no pueden mantener su mirada fija en ella.
 
# 2
En 1923, Osip Mandelstam escribe la poesía "El siglo" (la palabra rusa vek significa también "época"). Contiene no una reflexión sobre el siglo, sino sobre la relación entre el poeta y su tiempo, es decir, sobre la contemporaneidad. No el "siglo" sino, según el primer verso, "mi siglo" (vek moi):

Mi siglo, mi bestia, ¿hay alguien que pueda
escudriñar en tus ojos
y soldar con su sangre
las vértebras de dos siglos?

# 3
El poeta, que debía pagar su contemporaneidad con la vida, es quien debe mantener fija la mirada en los ojos de su siglo-bestia, soldar con su sangre la espalda quebrada del tiempo. El poeta -el contemporáneo- debe tener fija la mirada en su tiempo. ¿Pero qué ve quien ve su tiempo, la sonrisa demente de su siglo? Me gustaría aquí proponerles una segunda definición de la contemporaneidad: contemporáneo es aquel que mantiene la mirada fija en su tiempo, para percibir no sus luces, sino sus sombras. 

Todos los tiempos son, para quien experimenta su contemporaneidad, oscuros. Contemporáneo es quien sabe ver esa sombra, quien está en condiciones de escribir humedeciendo la pluma en la tiniebla del presente. Mas ¿qué significa "ver una tiniebla", "percibir la sombra"?

Una primera respuesta nos es sugerida por la neurofisiología de la visión. ¿Qué sucede cuando nos encontramos en un ambiente sin luz, o cuando cerramos los ojos? ¿Qué es la sombra que vemos en ese momento? Los neurofisiólogos nos dicen que la ausencia de luz desinhibe una serie de células periféricas de la retina, llamadas, precisamente, off-cells, que entran en actividad y producen esa especie particular de visión que llamamos sombra. 

La sombra no es, por ende, un concepto privativo, la simple ausencia de luz, algo como una no visión, sino el resultado de la actividad de las off-cells , un producto de nuestra retina. Esto significa (...) que percibir esa sombra no es una forma de inercia o pasividad sino que implica una actividad y habilidad particulares, que, en nuestro caso, equivalen a neutralizar las luces que provienen de la época para descubrir su tiniebla, su sombra especial, que no es, de todos modos, separable de esas luces.

Puede llamarse contemporáneo solamente al que no se deja cegar por las luces del siglo y es capaz de distinguir en éstas la parte de la sombra, su íntima oscuridad. Con esto, todavía no hemos respondido a nuestra pregunta. ¿Por qué debería interesarnos poder percibir las tinieblas que provienen de la época? 

¿Acaso la sombra no es una experiencia anónima y por definición impenetrable, algo que no está dirigido a nosotros y no puede, por lo tanto, incumbirnos? Al contrario, contemporáneo es aquel que percibe la sombra de su tiempo como algo que le incumbe y no cesa de interpelarlo, algo que, más que cualquier luz, se refiere directa y singularmente a él. Quien recibe en pleno rostro el haz de tiniebla que proviene de su tiempo.

# 4
En el firmamento que miramos de noche, las estrellas resplandecen rodeadas de una espesa tiniebla. Teniendo en cuenta que en el universo hay un número infinito de galaxias y de cuerpos luminosos, la sombra que vemos en el cielo es algo que, según los científicos, requiere una explicación. Me gustaría hablar ahora de la explicación que la astrofísica contemporánea da para esa sombra. En el universo en expansión las galaxias más remotas se alejan de nosotros a una velocidad tan grande que su luz no puede llegarnos.

Lo que percibimos como la sombra del cielo es esa luz que viaja velocísima hacia nosotros y no obstante no puede alcanzarnos, porque las galaxias de las que proviene se alejan a una velocidad superior a la velocidad de la luz. Percibir en la oscuridad del presente esa luz que trata de alcanzarnos y no puede: eso significa ser contemporáneos.

De ahí que ser contemporáneos sea, ante todo, una cuestión de coraje: porque significa ser capaces no sólo de mantener la mirada fija en la sombra de la época, sino también percibir en esa sombra una luz que, dirigida hacia nosotros, se aleja infinitamente de nosotros. Es decir: llegar puntuales a una cita a la que sólo es posible fallar.

Por eso el presente que la contemporaneidad percibe tiene las vértebras rotas. Nuestro tiempo, el presente, no es sólo lo más distante: no puede alcanzarnos de ninguna manera. Tiene la columna quebrada y nos hallamos exactamente en el punto de la fractura. Por eso somos, a pesar de todo, sus contemporáneos.

La cita que está en cuestión en la contemporaneidad no tiene lugar simplemente en el tiempo cronológico: es, en el tiempo cronológico, algo que urge en su interior y lo transforma. Esa urgencia es lo intempestivo, el anacronismo que nos permite aprehender nuestro tiempo en la forma de un "demasiado temprano" que es, también, un "demasiado tarde", de un "ya" que es también un "todavía no". Y reconocer en la tiniebla del presente la luz que, aunque sin poder alcanzarnos nunca, está permanentemente en viaje hacia nosotros.
 
# 5
Un buen ejemplo de esta especial experiencia del tiempo que llamamos la contemporaneidad es la moda. Lo que define la moda es que introduce en el tiempo una discontinuidad, que lo divide según su actualidad o falta de actualidad, su estar y su no estar más a la moda (a la moda y no simplemente de moda, que alude sólo a las cosas). 

Pese a ser sutil, esta cesura es clara: quienes deben percibirla la perciben infaliblemente y de esa forma certifican su estar a la moda; pero si tratamos de objetivarla y fijarla en el tiempo cronológico, se revela inasible. Sobre todo el "ahora" de la moda, el instante en que comienza a ser, no es identificable por ningún cronómetro.

¿Ese "ahora" es el momento en que el estilista concibe el rasgo, el matiz que definirá la nueva forma de la prenda? ¿O en que la confía al dibujante y luego a la sastrería que confecciona el prototipo? ¿O, más bien, el momento del desfile, donde la prenda es llevada por las únicas personas que están siempre y solamente a la moda, las mannequins , que, no obstante, justamente por eso, nunca lo están realmente?

Porque, en última instancia, el estar a la moda de la "forma" o la "manera" dependerá de que las personas en carne y hueso, distintas de las mannequins -víctimas sacrificiales de un dios sin rostro- la reconozcan como tal y la conviertan en su vestimenta.

El tiempo de la moda está, por ende, constitutivamente adelantado a sí mismo, y por eso también siempre retrasado, siempre tiene la forma de un umbral inasible entre un "todavía no" y un "ya no". Es probable que, como sugieren los teólogos, eso depende de que la moda, al menos en nuestra cultura, es una signatura teológica del vestido, que deriva de la circunstancia de que la primera prenda de vestir fue confeccionada por Adán y Eva después del pecado original, en la forma de un paño entrelazado con hojas de higuera. 

(Las prendas que nos ponemos derivan, no de ese paño vegetal, sino de las tunicae pelliceae, de los vestidos hechos con pieles de animales que Dios, según Gen. 3.21, hace vestir, como símbolo tangible del pecado y de la muerte, a nuestros progenitores en el momento en que los expulsa del paraíso.) En todo caso, más allá de cuál sea la razón, el "ahora", el kairos de la moda es inasible: la frase "estoy en este instante a la moda" es contradictoria, porque en el segundo que el sujeto la pronuncia, ya está fuera de moda.

Por eso, el estar a la moda, como la contemporaneidad, comporta cierta "soltura", cierto desfase, en que su actualidad incluye dentro de sí una pequeña parte de su afuera, un dejo de demodé. De una señora elegante se decía en París en el siglo XIX, en ese sentido: "Elle est contemporaine de tout le monde". Pero la temporalidad de la moda tiene otro carácter que la emparienta con la contemporaneidad.

En el gesto mismo en que su presente divide el tiempo según un "ya no" y un "todavía no", ella crea con esos "otros tiempos" -ciertamente, con el pasado y, quizá, también con el futuro- una relación particular. Puede, vale decir, "citar" y, de esa manera, reactualizar cualquier momento del pasado (los años 20, los años 70, pero también la moda imperio o neoclásica). Puede, por ende, poner en relación lo que dividió inexorablemente, volver a llamar, re-evocar y revitalizar lo que había declarado muerto.

# 6
Esta relación especial con el pasado tiene otro aspecto. La contemporaneidad se inscribe en el presente señalándolo sobre todo como arcaico y sólo quien percibe en lo más moderno y reciente los indicios y las signaturas de lo arcaico puede ser su contemporáneo. Arcaico significa: próximo al arché, o sea, al origen. 

Pero el origen no está situado sólo en un pasado cronológico: es contemporáneo al devenir histórico y no cesa de funcionar en éste, como el embrión continúa actuando en los tejidos del organismo maduro y el bebé en la vida psíquica del adulto. La distancia y a la vez la cercanía que definen a la contemporaneidad tienen su fundamento en esa proximidad con el origen, que en ningún punto late con tanta fuerza como en el presente.
(...)

Los historiadores de la literatura y el arte saben que entre lo arcaico y lo moderno hay una cita secreta, y no tanto en razón de que las formas más arcaicas parecen ejercer en el presente una fascinación particular, sino porque la clave de lo moderno está oculta en lo inmemorial y lo prehistórico. 

Así, el mundo antiguo en su final se vuelve, para reencontrarse, hacia los orígenes: la vanguardia, que se extravió en el tiempo, sigue a lo primitivo y lo arcaico. En ese sentido, justamente, se puede decir que la vía de acceso al presente tiene necesariamente la forma de una arqueología. 

Que no retrocede sin embargo a un pasado remoto, sino a lo que en el presente no podemos en ningún caso vivir y, al permanecer no vivido, es incesantemente reabsorbido hacia el origen, sin poder nunca alcanzarlo. Porque el presente no es otra cosa que la parte de no-vivido en cada vivido y lo que impide el acceso al presente es justamente la masa de lo que, por alguna razón (su carácter traumático, su cercanía excesiva) no logramos vivir en él. (...)

# 7
Quienes han tratado de pensar la contemporaneidad pudieron hacerlo sólo a costa de escindirla en más tiempos, en introducir en el tiempo una des-homogeneidad esencial. Quien puede decir: "mi tiempo", divide el tiempo, inscribe en él una cesura y una discontinuidad; y, sin embargo, justamente a través de esa cesura, esa interpolación del presente en la homogeneidad inerte del tiempo lineal, el contemporáneo instala una relación especial entre los tiempos.

Si bien, como hemos visto, el contemporáneo es quien quebró las vértebras de su tiempo (o percibió la falla o el punto de ruptura), él hace de esa fractura el lugar de cita y de encuentro entre los tiempos y las generaciones. Nada más ejemplar, en ese sentido, que el gesto de Pablo de Tarso, en el punto que experimenta y anuncia a sus hermanos esa contemporaneidad por excelencia que es el tiempo mesiánico, el ser contemporáneos del mesías, que él llama el "tiempo de ahora" (ho nyn kairos). 

No sólo ese tiempo es cronológicamente indeterminado (...) sino que tiene la capacidad singular de relacionar consigo mismo cada instante del pasado, de hacer de cada momento o episodio del relato bíblico una profecía o una prefiguración (typos, figura, es el término preferido de Pablo) del presente (así Adán, a través de quien la humanidad recibió la muerte y el pecado, es "tipo" o figura del mesías, que trae a los hombres la redención y la vida).

Esto significa que el contemporáneo no es sólo quien, percibiendo la sombra del presente, aprehende su luz invendible; es también quien, dividiendo e interpolando el tiempo, está en condiciones de transformarlo y ponerlo en relación con los otros tiempos, leer en él de manera inédita la historia, "citarla" según una necesidad que no proviene en absoluto de su arbitrio, sino de una exigencia a la que él no puede dejar de responder.

Es como si esa luz invisible que es la oscuridad del presente, proyectase su sombra sobre el pasado y éste, tocado por su haz de sombra, adquiriese la capacidad de responder a las tinieblas del ahora. Algo similar debía de tener en mente Michel Foucault cuando escribía que sus indagaciones históricas sobre el pasado son sólo la sombra proyectada por su interrogación teórica del presente. 

Y Walter Benjamin, cuando escribía que el signo histórico contenido en las imágenes del pasado muestra que éstas alcanzarán la legibilidad sólo en un determinado momento de su historia. De nuestra capacidad de prestar oídos a esa exigencia y a esa sombra, de ser contemporáneos no sólo de nuestro siglo y del "ahora", sino también de sus figuras en los textos y los documentos del pasado, dependerán el éxito o el fracaso de nuestro seminario.

Publicado en DDOOSS 





Conferencia: Profanaciones  


sábado, 19 de mayo de 2012

Giorgio Agamben: La importancia de los términos.

Giorgio Agamben


Giorgio Agamben (Roma, 1942)
Es un filósofo italiano, doctorado en la Universidad de Roma con una tesis sobre el pensamiento político de Simone Weil. Es actualmente una de las principales figuras de la filosofia italiana y en la teoría política radical , y en los últimos años, su obra ha tenido un profundo impacto en los medios académicos contemporáneos y en una serie de disciplinas en el mundo intelectual. Fue alumno de Martin Heidegger entre 1966 y 1968. Agamben realizo estudios en Derecho y Filosofía, y participó en seminarios de Martin Heidegger sobre Hegel y Heráclito como becario postdoctoral. Es profesor de Filosofía en la Universidad de Verona, Italia, en el Collège International de Philosophie de París y en la Universidad de Macerata en Italia; profesor de Iconografía en el Instituto universitario de Venecia. Ha tenido a su cargo la edición de la versión italiana de la obra de Walter Benjamin.

Estado de excepción

State of Exception (2005)
En este libro, Agamben describe el concepto de "estado de excepción" (Ausnahmezustand) utilizado por Carl Schmitt al modo de la justitium y auctoritas romana. Esto lo lleva a una respuesta a la definición de soberanía  de Carl Schmitt,  como el poder de proclamar el estado de emergencia.
El  texto del Estado de Excepción de Giorgio Agamben investiga el aumento de las estructuras de poder  que los gobiernos emplean supuestamente en tiempos de crisis. Dentro de estos tiempos de crisis, Agamben se refiere a una mayor extensión del poder como los estados de excepción, donde las cuestiones sobre la ciudadanía y los derechos de la persona pueden ser reducidas, y rechazadas ó sustituidas en el proceso de reclamar la ampliación de poder por un gobierno. Agamben analiza el efecto del estado de excepción en la persona mirando las ideas de bios y zoe. 

Notas sobre el estado de emergencia

State of Exception (2005)

Adjunto el reporte de Brett Neilson sobre el reciente libro de Agamben, todavia no traducido. Entre otras cosas el informe ilumina la problematica Schmitiana sobre el estado de ecepción en el dialogo Schmitt- Benjamin, destacando porque esta condición jurídico política  se mantiene util como objeto de critica para pensar muchas de las crisis en la "guerra de la sociedad civil".


Entrevista con Giorgio Agamben:  Life, A Work of Art Without an Author: The State of Exception, the Administration of Disorder and Private Life

Este artículo del blog de miquelbuesa ilustra el tema tratado por Agamben:

...A esta forma de gobernar se la puede calificar como una forma singular de estado de excepción. El estado de excepción es, como ha destacado Giorgio Agamben, «es un espacio vacío de derecho, una zona de anomia en la que todas las determinaciones jurídicas son desactivadas». Heredero del iustitium contemplado por el viejo derecho romano, su finalidad básica ha sido siempre la de preservar la existencia misma del ordenamiento que se suspende, pues se concibe como la respuesta extrema del poder estatal a los conflictos que ponen en cuestión supervivencia del Estado. En efecto, remontándonos a la tradición antigua, se puede señalar que, cuando advertía una situación de peligro para la República, el Senado de Roma solicitaba a los cónsules la adopción de las medidas necesarias para salvarla. Los senadores —investidos de la auctoritas, de la prerrogativa de suspender las leyes— declaraban así el tumultus, constatando la situación de emergencia que justificaba la proclamación del iustitium edicere que interrumpía la vigencia del derecho. 

El artículo completo en el link al Blog de la referencia

Adjunto algunos links con información de base sobre las referencias mencionadas por Agamben:
Referencia a Hegel
Link informativo con datos sobre Heráclito
Datos básicos sobre Simone Weil:
Datos básicos sobre Walter Benjamin:

Referencias a los términos Bios y zoe:
Bios y Zoe 3
Qué es un dispositivo 


La fuente griega: Simone Weil
En cada uno de los dramas de Sófocles, el personaje principal es un ser valiente y altivo que lucha completamente solo contra una situación intolerablemente dolorosa; se inclina bajo el peso de la soledad, de la miseria, de la humillación, de la injusticia, por momentos su coraje se quiebra; pero se mantiene firme y jamás deja que la desgracia lo degrade. Así, esos dramas, aunque dolorosos, no dejan nunca una impresión de tristeza. Más bien se guarda una impresión de serenidad.

Para terminar este post compartamos esta buena idea musical: