sábado, 4 de julio de 2020

Una lectura sobre la política en la sociedad peruana¡ Percy Cayetano Acuña Vigil

Une lecture sur la politique conjoncturelle dans la société péruvienne.


Una lectura sobre la política coyuntural en la sociedad peruana. 


Percy Cayetano Acuña Vigil


1. Ma lecture: La société péruvienne n’a pas de politique à long terme. À court terme, c’est un désastre total. Comme il n’a pas pu avoir de leaders politiques de consensus à cause de l’action  déstabilisatrice et de l’action destructrice du marxisme et de ses coryphées et désinformés est devenu un autre pays non viable

2. La lecture des tendances politiques au Pérou montre une société médiocre, qui ne pense qu’à court terme provincial. Une société dépourvue de toute formation politique, à l’exception du foie. Elle ne pense qu’à ses petites affaires personnelles. MANQUE D’IDÉE DE PAYS ET DE VISION POLITIQUE D’AVENIR CONCERTÉ.

3. SANS INSTITUTIONS POLITIQUES LA CITOYENNETÉ N’A PAS DE MODÈLES DE COMPORTEMENT ENVERS L’AVENIR.

4. CE N’EST PAS SEULEMENT LE REGIME MAIS LE CONGRÈS LUI-MÊME. CELA REND LA NATION SANS BUT ET SANS CAPACITÉ DE RÉACTION.

5. CE N’EST PAS SEULEMENT LE REGIME MAIS LE CONGRÈS LUI-MÊME. CELA REND LA NATION SANS BUT ET SANS CAPACITÉ DE RÉACTION. ...SES POLITIQUES VOUS DONNENT UN ÉTAT DE PERTE DE VALEURS TOTALES.

6. EN CE QUI CONCERNE LA POLITIQUE AU PÉROU, TOUTE NOUVELLE POLITIQUE À L'ÉTRANGER EST PLUS IMPORTANTE POUR SES LEÇONS. MÊME CELLES DE MOINS D'IMPORTANCE SONT PLUS IMPORTANTES QUE LE MISÈRE ET LA PAUVRETÉ MENTALE VUS DANS LA POLITIQUE PÉRUVIENNE.

7. Comme on le voit, les Péruviens ne se préoccupent que des anecdotes politiques et ne sont pas capables d’une action politique concertée sur leur plan et leur avenir.

8. INTÉRÊTS DES PÉRUVIENS DE LA CAPITALE. 1. Le dictateur bolivarien. 2 Le fascisme dans NA. 3. L’Espagne et son dictadorzuelo. 4. Le dictateur V. 5. Les affaires avec l’éducation.

9. Ma lecture : Tout le Congrès est une représentation de pauvres médiocres. Ils n’ont dans leur tête que la haine du rival, sans penser au ridicule et à la maladresse de ce qu’ils font.

10. La lecture des tendances politiques au Pérou montre une société médiocre, qui ne pense qu’à court terme provincial. Une société dépourvue de toute formation politique, à l’exception du foie. Elle ne pense qu’à ses petites affaires personnelles.



MANQUE D’IDÉE DE PAYS ET DE VISION POLITIQUE D’AVENIR CONCERTÉ.

Giorgio Agamben La invención de una epidemia

Giorgio Agamben


La invención de una epidemia


(Publicado en italiano en Quodlibet, https://www.quodlibet.it/giorgio-agamben-l-invenzione-di-un-epidemia)
26/02/2020

Ante las frenéticas, irracionales y totalmente infundadas medidas de emergencia adoptadas contra una supuesta epidemia de coronavirus, debemos comenzar con la declaración emitida por el Consejo Nacional de Investigación (CNR), que establece no solo que "no hay epidemia de SARS-CoV2 en Italia". ", Pero también que" la infección, de acuerdo con los datos epidemiológicos disponibles a partir de hoy y basada en decenas de miles de casos, causa síntomas leves / moderados (una especie de gripe) en el 80-90% de los casos. En el 10-15% de los casos puede desarrollarse una neumonía, pero uno con un resultado benigno en la gran mayoría de los casos. Se ha estimado que solo el 4% de los pacientes requieren terapia intensiva ”.

Si esta es la situación real, ¿por qué los medios de comunicación y las autoridades hacen todo lo posible para difundir un estado de pánico, provocando así un auténtico estado de excepción con serias limitaciones en el movimiento y una suspensión de la vida cotidiana en regiones enteras?

Dos factores pueden ayudar a explicar una respuesta tan desproporcionada. En primer lugar, lo que se manifiesta una vez más es la tendencia a utilizar un estado de excepción como paradigma normal para el gobierno. El decreto legislativo aprobado inmediatamente por el gobierno "por razones de higiene y seguridad pública" en realidad produce una auténtica militarización "de los municipios y áreas con la presencia de al menos una persona que da positivo y para quien se desconoce la fuente de transmisión, o en que hay al menos un caso que no se puede atribuir a una persona que recientemente regresó de un área ya afectada por el virus ".

  Una definición tan vaga e indeterminada permitirá extender rápidamente el estado de excepción a todas las regiones, ya que es casi imposible que otros casos de este tipo no aparezcan en otro lugar. 

Consideremos las serias limitaciones de libertad que contiene el decreto:

 a) una prohibición contra cualquier persona que abandone el municipio o área afectada;
 b) una prohibición contra cualquier persona de acceder al municipio o área afectada;
 c) la suspensión de eventos o iniciativas de cualquier naturaleza y de cualquier forma de reuniones en lugares públicos o privados, incluidos los de carácter cultural, recreativo, deportivo y religioso, incluidos los espacios cerrados si están abiertos al público;
 d) el cierre de jardines de infantes, servicios de guardería y escuelas de todos los niveles, así como la asistencia a la escuela, actividades de educación superior y cursos profesionales, excepto para la educación a distancia;
 e) el cierre al público de museos y otras instituciones y espacios culturales enumerados en el artículo 101 del código del patrimonio cultural y paisajístico, de conformidad con el Decreto Legislativo 22 de enero de 2004, no. 42.

 Todas las regulaciones sobre el libre acceso a esas instituciones y espacios también están suspendidas;
 f) suspensión de todos los viajes educativos tanto en Italia como en el extranjero;
 g) la suspensión de todos los procedimientos de examen público y todas las actividades de los cargos públicos, sin perjuicio de la prestación de servicios esenciales y de servicios públicos;
 h) la aplicación de medidas de cuarentena y la vigilancia activa de las personas que han tenido contactos cercanos con casos confirmados de infección.

La reacción desproporcionada a lo que según el CNR es algo no muy diferente del flujo normal que nos afecta cada año es bastante evidente. Es casi como si con el terrorismo agotado como causa de medidas excepcionales, la invención de una epidemia ofreciera el pretexto ideal para ampliarlos más allá de cualquier limitación.

El otro factor no menos perturbador es el estado de miedo que en los últimos años se ha extendido evidentemente entre las conciencias individuales y que se traduce en una auténtica necesidad de situaciones de pánico colectivo para las cuales la epidemia proporciona una vez más el pretexto ideal. Por lo tanto, en un círculo vicioso perverso, las limitaciones de libertad impuestas por los gobiernos se aceptan en nombre de un deseo de seguridad creado por los mismos gobiernos que ahora están interviniendo para satisfacerlo.

https://www.journal-psychoanalysis.eu/coronavirus-and-philosophers/

Aquí no se considera que el nivel que ha alcanzado la enfermedad no ha sido cubierto por los esfuerzos para combatirla. A la fecha julio del 2020 sigue avanzando a pesar de muchos esfuerzos.

domingo, 21 de junio de 2020

Bernard-Henri Lévy.

Bernard-Henri Lévy




FRENCH PHILOSOPHER, JOURNALIST, FILMMAKER, AND PUBLIC INTELLECTUAL

WRITTEN BY: Martin L. White

Bernard-Henri Lévy, byname BHL, (born November 5, 1948, Beni Saf, Algeria), French philosopher, journalist, filmmaker, and public intellectual who was a leading member of the Nouveaux Philosophes (New Philosophers).

Dante Alighieri (1265-1321), Italian poet. The author of Divina Commedia (Divine Comedy), the great Italian epic poem which tells the story of Dante's journey through hell, purgatory and heaven, the three realms of the dead.

Lévy spent his childhood in Morocco and France, where his family finally settled in 1954. His father was the wealthy founder of a timber company, which Lévy inherited in 1995 and sold in 1997. He studied at the Lycée Pasteur, Neuilly-sur-Seine, and at the Lycée Louis-le-Grand, Paris. In 1968 he entered the École Normale Supérieure, where he studied under Jacques Derrida and Louis Althusser and from which he received (1971) a teaching license in philosophy.

Lévy taught at the Lycée Robert de Luzarches, the University of Strasbourg, and the École Normale Supérieure, but he found his true calling when he began traveling to exotic and often dangerous parts of the world and writing about them. 

A trip to Mexico while he was still a student resulted in Lévy’s first published work, “Mexique: nationalization de l’impérialisme” (1970; “Mexico: Nationalization of Imperialism”), in the journal Les Temps Modernes (“The Modern Times”). His first book, Bangla Desh: nationalisme dans la révolution (1973: “Bangladesh: Nationalism in the Revolution”), dealt with the Indo-Pakistani war of 1971.

Lévy’s prolonged engagement with Pakistan and Afghanistan, including a stint in 2002 as an envoy of French Pres. Jacques Chirac, led to his books Qui a tué Daniel Pearl? (2003; Who Killed Daniel Pearl?), an examination of the early 2002 beheading of the American journalist by al-Qaeda militants, and the Rapport au président de la république et au premier ministre sur la participation de la France à la reconstruction de l’Afghanistan (2002; “Report to the President of the Republic and the Prime Minister on the Participation of France in the Reconstruction of Afghanistan”).

Lévy’s concerns regarding the war in the former Yugoslavia resulted in his collaboration on screenplays for the film Un Jour dans la mort de Sarajevo (1992: “A Day in the Death of Sarajevo”) and the documentary Bosna! (1994), which he also codirected. In addition, he wrote the book Le Lys et la cendre: journal d’un écrivain au temps de la guerre de Bosnie (1996: “Lilies and Ashes: Journal of a Writer at the Time of the Bosnian War”) and the play Hotel Europe (2014), which centres on a man giving a speech in Sarajevo. 

Lévy discussed the “forgotten war zones” of Angola, Burundi, Colombia, Sri Lanka, and Sudan in the essay collection Réflexions sur la guerre, le mal et la fin de l’histoire (2001; War, Evil, and the End of History). The United States was the target of his observations in the series “In the Footsteps of Tocqueville” in the Atlantic Monthly magazine in 2005 and a book-length expansion, American Vertigo (2005).

In the 1970s Lévy joined André Glucksmann and others in a loose-knit group that became known as the New Philosophers (Nouveaux Philosophes). They launched a severe critique of the Marxism and socialism that had dominated French intellectual life since World War II and to which Lévy himself had previously subscribed. His principal contribution to that movement was La Barbarie à visage humain (1977; Barbarism with a Human Face).

Having suffered the criticism of the left for his attack on Marxism, Lévy aroused the ire of the right with L’Idéologie française (1981; “The French Ideology”), in which he criticized the long history of French anti-Semitism. Lévy made perhaps the clearest statement of his own philosophy in La Testament de Dieu (1979; The Testament of God), in which he argued for a humanistic ethics based on a biblical monotheism despite the fact that he was not a believer.
https:


//www.britannica.com/biography/Bernard-Henri-Levy

https://youtu.be/23nD1isEU4M

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Les entretiens le plus importants de BHL¡

miércoles, 3 de junio de 2020

JUICIOS DE VALOR

JUICIOS DE VALOR: 

PERCY CAYETANO ACUÑA VIGIL


PUBLICACIÓN EN ISSUU

https://issuu.com/percyacunavigil/docs/juicio_de_valor_pcav?fbclid=IwAR3z9LR9zfebKhv7H3mjg2FLhn4zxMiYDneUmAq37zbMSZifhIJxDEQfWyk



LINK

https://issuu.com/percyacunavigil/docs/juicio_de_valor_pcav

JUICIO DE VALOR: REVISIÓN

Value Theory: Schroeder, Mark


I am a professor of philosophy at the University of Southern California. My published work ranges over topics in metaethics, the theory of practical reasons and rationality, epistemology, normative ethics, philosophy of language, metaphysics, and the history of ethics.

Mark Schroeder
University of Southern California


First published Tue Feb 5, 2008; substantive revision Thu Jul 28, 2016

The term “value theory” is used in at least three different ways in philosophy. In its broadest sense, “value theory” is a catch-all label used to encompass all branches of moral philosophy, social and political philosophy, aesthetics, and sometimes feminist philosophy and the philosophy of religion — whatever areas of philosophy are deemed to encompass some “evaluative” aspect. In its narrowest sense, “value theory” is used for a relatively narrow area of normative ethical theory particularly, but not exclusively, of concern to consequentialists. In this narrow sense, “value theory” is roughly synonymous with “axiology”. Axiology can be thought of as primarily concerned with classifying what things are good, and how good they are. For instance, a traditional question of axiology concerns whether the objects of value are subjective psychological states or objective states of the world.

But in a more useful sense, “value theory” designates the area of moral philosophy that is concerned with theoretical questions about value and goodness of all varieties — the theory of value. The theory of value, so construed, encompasses axiology, but also includes many other questions about the nature of value and its relation to other moral categories. The division of moral theory into the theory of value, as contrasting with other areas of investigation, cross-cuts the traditional classification of moral theory into normative and metaethical inquiry, but is a worthy distinction in its own right; theoretical questions about value constitute a core domain of interest in moral theory, often cross the boundaries between the normative and the metaethical, and have a distinguished history of investigation. This article surveys a range of the questions which come up in the theory of value and attempts to impose some structure on the terrain by including some observations about how they are related to one another.

Schroeder, Mark, "Value Theory", The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2016 Edition), Edward N. Zalta (ed.), URL = 

<https://plato.stanford.edu/archives/fall2016/entries/value-theory/>.


Teoría del valor: Schroeder, Mark

Publicado por primera vez el martes 5 de febrero de 2008; revisión sustantiva jue 28 jul. 2016

El término "teoría del valor" se utiliza al menos en tres formas diferentes en filosofía. En su sentido más amplio, la "teoría del valor" es una etiqueta general utilizada para abarcar todas las ramas de la filosofía moral, la filosofía social y política, la estética y, a veces, la filosofía feminista y la filosofía de la religión, independientemente de las áreas de la filosofía que se consideren Aspecto "evaluativo". En su sentido más estricto, la "teoría del valor" se utiliza para un área relativamente estrecha de la teoría ética normativa, particularmente, pero no exclusivamente, de interés para los consecuencialistas. En este sentido limitado, "teoría del valor" es aproximadamente sinónimo de "axiología". Se puede pensar que la axiología se ocupa principalmente de clasificar qué cosas son buenas y qué tan buenas son. Por ejemplo, una pregunta tradicional de axiología se refiere a si los objetos de valor son estados psicológicos subjetivos o estados objetivos del mundo.

Pero en un sentido más útil, la "teoría del valor" designa el área de la filosofía moral que se ocupa de las preguntas teóricas sobre el valor y la bondad de todas las variedades: la teoría del valor. La teoría del valor, así interpretada, abarca la axiología, pero también incluye muchas otras preguntas sobre la naturaleza del valor y su relación con otras categorías morales. La división de la teoría moral en la teoría del valor, en contraste con otras áreas de investigación, cruza la clasificación tradicional de la teoría moral en investigación normativa y metaética, pero es una distinción digna por derecho propio; Las preguntas teóricas sobre el valor constituyen un dominio central de interés en la teoría moral, a menudo cruzan los límites entre lo normativo y lo metaético, y tienen una historia distinguida de investigación. Este artículo examina una serie de preguntas que surgen en la teoría del valor e intenta imponer alguna estructura en el terreno al incluir algunas observaciones sobre cómo se relacionan entre sí.

Traducción personal: PCAV/ 06.06.2020

Value Judgement: Improving Our Ethical Beliefs

James Griffin



ABSTRACT

The book asks how, and how much, we can improve our ethical standards—not lift our behavior closer to our standards but refine the standards themselves. To answer this question requires answering most of the major questions of ethics. So the book includes a discussion of what a good life is like, where the bounds of the natural world come, how values relate to that world (e.g. naturalism, realism), how great human capacities—the ones important to ethics—are, and where moral norms come from. Throughout the book, the question of what philosophy can contribute to ethics arises. Philosophical traditions, such as most forms of utilitarianism, deontology, and virtue ethics, are, the book contends, too ambitious. Ethics cannot be what philosophers in those traditions expect it to be because agents cannot be what these philosophies require them to be. The book starts by questioning the adequacy of both appeals to intuition and the coherence method of justification in ethics (e.g. wide reflective equilibrium) and ends with a description of the sort of justification available to us.

Keywords: coherentism, deontology, ethical intuition, ethical naturalism, ethical realism, ethics, reflective equilibrium, the good life, utilitarianism, values, virtue ethics

RESUMEN

James Griffin


El libro pregunta cómo y cuánto podemos mejorar nuestros estándares éticos, no elevar nuestro comportamiento más cerca de nuestros estándares, sino refinar los estándares mismos. Para responder a esta pregunta se requiere responder la mayoría de las principales preguntas de ética. 

Entonces, el libro incluye una discusión de cómo es una buena vida, de dónde vienen los límites del mundo natural, cómo los valores se relacionan con ese mundo (por ejemplo, naturalismo, realismo), cuán grandes son las capacidades humanas, las importantes para la ética, y de donde provienen las normas morales. A lo largo del libro, surge la pregunta de qué filosofía puede contribuir a la ética.

 El libro sostiene que las tradiciones filosóficas, como la mayoría de las formas de utilitarismo, deontología y ética de la virtud, son demasiado ambiciosas. La ética no puede ser lo que los filósofos en esas tradiciones esperan que sea, porque los agentes no pueden ser lo que estas filosofías requieren que sean. El libro comienza cuestionando la idoneidad de ambas apelaciones a la intuición y el método de coherencia de la justificación en la ética (por ejemplo, un amplio equilibrio reflexivo) y termina con una descripción del tipo de justificación disponible para nosotros.

Palabras clave: coherencia, deontología, intuición ética, naturalismo ético, realismo ético, ética, equilibrio reflexivo, la buena vida, utilitarismo, valores, ética de la virtud.

BIBLIOGRAPHIC INFORMATION

Print publication date: 1998 Print ISBN-13: 9780198752318
Published to Oxford Scholarship Online: November 2003

http://www.sorites.org/Issue_16/spielthe.htm

Ayer, A. J. (1952). Language, truth, and logic. New York: Dover.
Ayer, A. J. (1954). Philosophical essays. London: Macmillan.

Davidson, D. (1985). Handlungen, Gründe und Ursachen. In D. Davidson, Handlung und Ereignis (S. 19-42). Frankfurt am Main. Suhrkamp. (First published 1963: Journal of Philosophy)

Davidson, D. (1985a). Beabsichtigen. In D. Davidson, Handlung und Ereignis (S. 125-152). Frankfurt am Main. Suhrkamp. (First published 1978)

http://web.mit.edu/course/2/2.95j/readings/introethics_pt1.html



lunes, 1 de junio de 2020

Grupos Financieros:

Grupos Financieros

La teoría de las élites tiene su punto de arranque en la constatación, fácilmente observable, de que en toda sociedad hay unos que mandan, gobiernan y dirigen (la minoría) y otros (los más) que obedecen y son gobernados. El fundamento de la teoría está, pues, en la oposición entre quienes detentan el poder, las élites, y los que no tienen poder, los que son dirigidos por aquéllos.

La forma principal para la organización del capital financiero; La etapa más alta de la monopolización capitalista.

Este poder se concentra en quienes manejan el capital y los grupos financieros son quienes controlan el capital. La diversificación de los principales grupos financieros dificulta la formación de nuevas agrupaciones monopolísticas; por lo tanto, unas pocas docenas de grupos financieros continúan ocupando una posición decisiva en las economías de los paises.

Los grupos financieros nacen con la transición al imperialismo a través de la concentración y centralización del capital y el desarrollo de monopolios y capitalismo de monopolio estatal. Los grupos financieros resultan de las fusiones de monopolios financieros (bancos, compañías de seguros) con monopolios comerciales, industriales y de transporte. Estos conglomerados tienen grandes cantidades de capital a su disposición.

Por lo tanto, los grupos financieros en los Estados Unidos controlaban más del 30 por ciento de todas las acciones corporativas a principios de los años 70. Una o más familias extremadamente ricas están en la cima de la pirámide de cada grupo financiero. Representantes de la oligarquía financiera, estas familias ejercen un control total sobre sus grupos.

El carácter y la estructura de los grupos financieros sufrieron modificaciones sustanciales en los años de la posguerra. Los grupos con una estructura claramente definida que estaban encabezados por una sociedad de cartera (con cada elemento buscando maximizar las ganancias) se unieron a grupos financieros que carecían de un solo centro de coordinación. En los últimos grupos, la unidad se logra a través de la propiedad mutua de las acciones y a través de la fusión entre grandes instituciones financieras (bancos comerciales, bancos de inversión, compañías de seguros).

El capitalismo de monopolio estatal promueve la diversificación de los principales grupos financieros, aumentando así el grado de monopolización de la economía en manos de la plutocracia. La mayoría de los grupos ya no se centran en un sector particular de la economía. Por lo tanto, los Rockefeller, cuyo dominio antes de la Segunda Guerra Mundial se sintió principalmente en la industria petrolera, se diversificaron en la construcción de máquinas, la producción de armas, el transporte y las finanzas. Los Morgan, originalmente magnates en la banca, extendieron su influencia al petróleo, el gas natural y la electrónica. También se han producido cambios similares en Europa occidental y Japón, donde los grupos financieros se han diversificado y establecido una red de empresas y empresas que abarcan varios sectores económicos. 

La mayoría de los grupos financieros controlan grandes empresas en la construcción de maquinaria, electrónica y finanzas. Además de estos grupos, también hay grupos financieros que continúan enfocándose en un sector particular de la economía. Estos grupos surgieron de la explotación intensificada de los recursos naturales y humanos de las antiguas colonias; De esta forma se formaron varios grupos financieros en Gran Bretaña, Bélgica y los Países Bajos. 

Por lo tanto, un porcentaje considerable de los ingresos de grupos como la sucursal Rothschild en Gran Bretaña, la Banque de l'Indochine (absorbida por el grupo financiero Suez en la década de 1970) en Francia y la Société Générale de Belgique durante muchos años derivaron de La actividad de estas empresas en antiguas colonias. Como regla general, estos grupos se han concentrado en la minería, el comercio y el sector de servicios. A medida que las economías de los países en desarrollo toman forma, estos grupos buscan extender su influencia a las nuevas ramas de la industria.

Una característica importante que caracteriza el desarrollo de los grupos financieros durante la crisis general del capitalismo (especialmente con la revolución científica y tecnológica) ha sido el aumento de la influencia de los grupos en las nuevas ramas de la industria. Como consecuencia, la importancia de los grupos financieros más antiguos ha disminuido, como se vio en los grupos de Nueva York en los Estados Unidos, y la de los grupos más nuevos relacionados con las industrias electrónica, química y de defensa ha crecido. 

Estos nuevos grupos incluyen los grupos regionales en los Estados Unidos y el grupo Suez en Francia.

La diversificación de los principales grupos financieros dificulta la formación de nuevas agrupaciones monopolísticas; por lo tanto, unas pocas docenas de grupos financieros continúan ocupando una posición decisiva en las economías de los Estados Unidos, Europa occidental y Japón. A mediados de la década de 1970, sumaban aproximadamente 30 en los Estados Unidos y 15-20 en Gran Bretaña, Francia, la República Federal de Alemania y Japón. Tres o cuatro grupos financieros dominan los países más pequeños y altamente desarrollados de Europa Occidental (Suecia, Países Bajos, Suiza, Bélgica). A escala mundial, los grupos financieros estadounidenses son los más destacados.

A pesar de la relativa estabilidad de las principales agrupaciones financieras en el mundo capitalista contemporáneo, se produjeron cambios importantes en las décadas de 1960 y 1970, cuando ciertas familias oligárquicas dieron paso a alianzas de magnates financieros, alianzas consolidadas por la familia y lazos comerciales. Hay una lucha feroz entre los grupos financieros por el control de los recursos económicos, las organizaciones políticas y el aparato estatal.

La tendencia hacia la interpenetración y el entrelazamiento de grupos financieros se ha vuelto más pronunciada, como se ve en las relaciones crediticias que importantes corporaciones comerciales e industriales de un grupo financiero establecen con los bancos y compañías de seguros de otro. Grupos monopolísticos en California y Texas, por ejemplo frecuentemente acuden a los bancos de Wall Street por crédito.

Grupos de poder en el Perú

Resultados Merco de empresas del sector financiero (2012-2014)

La tabla 5 muestra el ranking de empresas del sector bancario desde el 2012 al 2014. Como podemos observar, todas las entidades bancarias tratadas mediante análisis en la presente investigación figuran en el ranking Merco en función de la reputación corporativa.

Tabla 5.
Indicador Merco 2012-2014
Fuente: Memorias y web de la SBS.
https://www.elsevier.es/es-revista-suma-negocios-208-articulo-evolucion-del-sistema-financiero-peruano-S2215910X16300313

Empresa  
BCP  
Interbank
BBVA Continental
Rimac Seguros
Pacífico Seguros
Scotiabank
Citibank
Mibanco
Mapfre
Profuturo AFP
Caja Arequipa
AFP Integra-Grupo Sura
Banbif

La importancia de los mercados financieros para el crecimiento empresarial


Un sistema financiero estable atiende oportunamente la demanda de recursos de las empresas para sus inversiones. De este modo, el sector privado y la economía del país ganan competitividad.

Los mercados financieros son claves para el crecimiento económico y empresarial. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) considera que los sistemas financieros deben funcionar adecuadamente, pero también es importante su tamaño y estabilidad para garantizar un nivel elevado y sostenido de crecimiento.

Esto último se explica cuando los empresarios pueden obtener el financiamiento necesario para poner en marcha inversiones potencialmente lucrativas. Así, la capacidad para movilizar recursos financieros y asignarlos a usos productivos depende de la eficiencia del sistema financiero interno.

Minería 

Hacia 2010, de los veinticinco grupos económicos que operaban en la minería metálica del Perú, doce estaban bajo el control de familias nacionales y trece bajo el del capital extranjero. Sin embargo, este último controlaba cerca de las dos terceras partes de los ingresos y utilidades del sector. Así, la bonanza minera que vivió el Perú durante la primera década del siglo XXI benefició principalmente al capital extranjero, el cual retomó su antigua participación hegemónica en la minería nacional.

Entre los grupos nacionales, Hochschild y Buenaventura fueron los que más incrementaron sus utilidades netas durante el periodo de bonanza minera, seguidos del grupo Volcan. En consecuencia, los más beneficiados fueron aquellos grupos vinculados a la extracción y exportación de metales preciosos (oro y plata).

Frente a la crisis financiera de 2008, la reacción inmediata de los grupos analizados fue postergar el inicio de algunos proyectos, suspender operaciones que dejaron de ser rentables al bajar el precio de los metales y reducir costos operativos, entre otras medidas. Esta contracción de sus inversiones, que conlleva una menor producción, es la reacción «normal» de los grupos económicos frente a escenarios adversos de precios a la baja, con lo cual se acentúa la caída del valor exportado.

La crisis de 2008 representó también una buena oportunidad para que algunos grupos mineros proyectaran sus inversiones hacia el mercado internacional, donde compraron a buen precio empresas afectadas por la crisis global. Sin embargo, al finalizar nuestro periodo de análisis, solo dos de los cinco grupos mineros nacionales –Brescia y Hochschild– habían invertido de manera significativa en países vecinos. Buenaventura, Volcan y Milpo operaban prácticamente solo en el Perú. Al margen de estos resultados, el grado de internacionalización de las inversiones de los grupos peruanos tiene aún un largo camino por recorrer en el ámbito sudamericano, detrás de Brasil, Argentina y Chile, en ese orden de importancia (Durand y Campodónico 2010: 59).

Con excepción del grupo Brescia, que registra una participación importante en el sector financiero, los demás grupos mineros no tienen inversiones significativas en dicho sector. Si bien Buenaventura y Hochschild mantienen vínculos cercanos con el Banco de Crédito del Perú, cuando han necesitado elevados financiamientos han recurrido a un emergente sistema financiero nacional y/o –principalmente– a un boyante y particularmente asequible mercado financiero internacional. Por lo tanto, en el caso de los grupos económicos aquí estudiados no se está frente a lo que algunos autores denominan «grupos financieros», entendidos como aquellos que estarían en capacidad de movilizar fondos de manera autónoma; o, cuando están dentro de uno, los bancos tienen la «función de reciclar capital a las empresas miembros»27.

Desde nuestra perspectiva, la principal característica a tomar en cuenta para definir a los grupos mineros nacionales es que operan bajo el control y la propiedad de una familia. Cuando el vínculo familiar se debilita, el grupo queda a la deriva. Ello ocurrió con el grupo Milpo, el cual perdió control y propiedad de sus empresas en beneficio del capital brasileño. En los otros cuatro grupos, los procesos de sucesión –cruciales desde la perspectiva de la gobernabilidad del grupo– vividos durante los últimos quince años han consolidado la participación de los descendientes de las familias que los fundaron. Al mismo tiempo, sin embargo, estos se vienen apoyando cada vez más en gerentes profesionales para la conducción de sus empresas.

En consecuencia, los lazos familiares constituyen el principal vínculo que asegura la unidad del grupo económico. Por lo general, ello se ha traducido en la autoridad y omnipresencia de la familia en la conducción de las empresas del grupo, vía directorios entrelazados y accionariado piramidal. A esta dirección centralizada ha contribuido un alto grado de concentración empresarial al interior de cada grupo minero, que se concreta en el hecho de que la empresa líder explica más de la mitad del total de activos y patrimonio del grupo. En medio de esta estrategia de organización industrial, fueron frecuentes los procesos de fusión e integración y la aplicación de precios de transferencia durante la primera década del siglo XXI.

Solo el grupo Brescia ha seguido una estrategia productiva y organizacional de máxima diversificación sectorial. En menor medida le sigue el grupo Hochschild. En cambio, Buenaventura, Volcan y Milpo optaron por concentrar sus operaciones en la minería metálica, sin descuidar su participación en actividades conexas que les aseguran la provisión oportuna y a menor costo de insumos necesarios para su actividad principal. No obstante, los cinco grupos concentraban la mayor parte de sus activos y patrimonio en el gran sector minero: minería no metálica (producción de cemento) y –principalmente– minería metálica.

En este contexto, los grupos mineros nacionales continuaron con la tradicional actividad primario-extractiva que los ha caracterizado, sin que se observen significativos esfuerzos por incorporar mayor valor agregado a los concentrados que producen, con excepción del grupo Brescia en la producción de estaño. Por tanto, la reciente bonanza minera no impulsó el desarrollo de una industria minera nacional que sobrepase los límites de la sola concentración y fundición de metales. En este resultado los grupos mineros tienen responsabilidad, pero secundaria, frente a una estrategia alternativa de desarrollo que debiera ser promovida desde el Estado.

Los conflictos socioambientales han determinado un rediseño en las estrategias de organización industrial de los grupos mineros. Ello se ha concretado en nuevas formas de relacionarse con las comunidades y poblaciones mineras, pero también en la postergación de proyectos de inversión. El grupo Buenaventura y su asociada Minera Yanacocha son un buen ejemplo de ello.

Finalmente, la combinación de varios factores: una regulación poco óptima por parte del Estado, la renuencia de los grupos mineros a aceptar un mayor aporte económico y las reivindicaciones de comunidades, poblaciones y líderes mineros que priorizaban una compensación económica, todo ello tuvo como efecto la continuación de los conflictos socioambientales. Esto contribuyó a frenar la expansión del sector hacia fines de la primera década del presente siglo, con la paulatina reducción de las utilidades mineras y del canon regional. Si bien la bonanza continuaba al comenzar la segunda década del presente siglo, porque el precio de los metales aún se mantenía por encima de sus niveles de largo plazo, contrarrestando así la menor producción, los años dorados ya habían quedado atrás.

Este artículo resume los principales temas abordados en el libro del autor: Grupos económicos y bonanza minera en el Perú. El caso de cinco grupos mineros nacionales (Lima: CooperAcción, 2013).

Víctor Torres Cuzcano es doctor en Socioeconomía del Desarrollo por la Universidad París I-Panthéon Sorbonne y profesor asociado en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Correo electrónico: vtorresc1@unmsm.edu.pe

* Artículo recibido el 31 de enero y aceptado para su publicación el 22 de septiembre de 2014.

http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0252-18652014000200006

domingo, 31 de mayo de 2020

EL ORIGEN DE LA TEORÍA DE LAS ELITES:

El origen de la teoría de las élites

 La teoría de las élites tiene su punto de arranque en la constatación, fácilmente observable, de que en toda sociedad hay unos que mandan, gobiernan y dirigen (la minoría) y otros (los más) que obedecen y son gobernados. El fundamento de la teoría está, pues, en la oposición entre quienes detentan el poder, las élites, y los que no tienen poder, las masas, que son dirigidos por aquéllos.

La definición de Pareto






 Vilfredo Pareto ha sido quien ha dado al término y a la noción de élite carta de ciudadanía en Sociología. En opinión de este autor, la élite está compuesta por todos aquellos que manifiestan unas cualidades excepcionales o dan pruebas de aptitudes eminentes en su dominio propio o en una actividad cualquiera. Como se habrá advertido, Pareto define la élite en términos muy parecidos a como la entiende el sentido corriente: le atribuye un valor cualitativo. La élite, a su juicio, esta integrada por miembros "superiores" de una sociedad, por aquellos a quienes sus cualidades eminentes deparan poder o prestigio.

La definición de Mosca





 Gaetano Mosca cree que la élite está compuesta por la minoría de personas que detentan el poder en una sociedad. Esta minoría es asimilable a una auténtica clase social, la clase dirigente o dominante, porque aquello que constituye su fuerza y le permite mantenerse en el poder es precisamente su organización, su estructuración. Existen, en efecto, diversos vínculos que unen entre sí a los miembros de una élite dominante, etc. 

Estos lazos o vínculos aseguran a la élite una unidad suficiente de pensamiento y la cohesión propia de grupos característicos de una clase. Dotada ya de poderosos medios económicos, la élite se asegura, además, por su unidad, el poder político y la influencia cultural sobre la mayoría mal organizada. Esto explica el papel histórico de la élite.

Ambos autores identifican un grupo dirigente frente a otro que es dirigido, a un conjunto de personas que monopolizan el poder político frente al resto que se ve desposeído de él. A los clásicos sólo les interesa aquellas personas que dominan los accesos generales de las fuentes de poder; no contemplan la posibilidad de que este grupo, grande o pequeño, se encuentre subdividido en unidades más pequeñas que se correspondan con las divisiones del tejido social.

 No se puede hablar de varias élites sino de una única élite, la élite política. En el campo militar, en el religioso, en el económico se hallan personas con las categorías "residuales" superiores -según la terminología paretiana-; sin embargo, constituyen el centro de atención aquellas personas cuyas categorías "residuales" superiores les confieren las claves de acceso al poder.
Unidad o pluralidad de las élites 

 La dicotomía de la élite gobernante y la masa dirigida expuesta por primera vez por los autores clásicos no exterioriza la diferenciación de la sociedad en toda su dimensión. Sin embargo, estas connotaciones ideológicas que aparecen en las teorías elitistas de los clásicos, han seguido marcando también los estudios más recientes sobre las élites, aunque con distintos matices y diferenciaciones. En este sentido, ha existido toda una controversia, que data ya de varias décadas, sobre la configuración de la estructura de poder que caracteriza a las sociedades industriales modernas.

 El punto central de esta controversia radica en saber si nuestras sociedades occidentales están regidas por una élite dominante que controla los principales mecanismos de poder, económico, político e ideológico, o si, por el contrario, ante una pluralidad de élites, cuyo poder e influencia se ven en la práctica contrastados y compensados entre sí, alcanzando de este modo algún tipo de equilibrio. Así, mientras unos hablan de "élite del poder" y de "establishment", otros insisten en la existencia de "pluralismo político" y de "equilibrio de poderes". El primer punto de vista responde a lo que se ha venido en llamar la "teoría elitista", el segundo viene siendo conocido como la concepción "pluralista-democrática". Veamos brevemente las argumentaciones de una y otra posición. 

 Entre los de la teoría "elitista", están sin duda los estudios aparecidos en los años 50 de dos sociólogos americanos: F. Hunter y C. Wright Mills. El libro de Hunter, Community Power Structure, se centra en la estructura de poder de las comunidades locales, consideradas como un laboratorio de lo que sucedería en el nivel nacional. La principal conclusión de Hunter es que en la ciudad estudiada, Atlanta concretamente, el poder estaba en manos de un reducido número de líderes que controlaban los principales resortes decisorios en la vida de la comunidad. 

En un trabajo posterior, Hunter concluiría diciendo que "los hombres más influyentes en la formación de la política nacional se encuentran en las grandes ciudades, manejando las grandes empresas corporativas y usando su influencia para conseguir que el gobierno se mueva de acuerdo con sus intereses" (Hunter, 1959, p. 7). El tiempo ha demostrado que es difícil extrapolar al ámbito nacional los resultados obtenidos en la esfera local, y que tampoco pueden ser comparables los estudios de las corporaciones locales encuadradas en sistemas políticos diferentes (Herzog, 1982, p. 103).



 Si los trabajos de Hunter levantaron fuertes reacciones en la comunidad académica americana, mayores fueron aún las que suscitaron con ocasión de la publicación por C. Wright Mills de su obra The Power Elite. En ella, Mills trata de demostrar que las grandes masas de la población americana están dominadas por un reducido número de gente que configuran la élite de poder en la sociedad americana: los propietarios y managers de las grandes corporaciones, los políticos, y los altos mandos militares; tres grupos que confluyen conjuntamente en las altas esferas de sus respectivas pirámides institucionales, formando una élite de poder con múltiples lazos e interconexiones entre sus miembros. 

Esta unidad de la élite de poder se apoya, según Mills, no sólo en las coincidencias estructurales de las posiciones de mando y de sus respectivos intereses objetivos, sino también en la acción directa que unos y otros llevan a cabo para coordinar sus actuaciones conjuntas, al igual que en toda la red de relaciones sociales que mantienen entre sí los miembros de cada uno de los sectores de la élite (idénticos orígenes sociales, relaciones familiares y personales, intercambio de individuos de las posiciones de un sector a otro, etc.) (Mills, 1956, p. 18 y 55). 

Con Mills, ya no se habla de una clase de los mejores, ni tampoco de los elegidos; el elemento determinante es la estructura donde las personas se encuentran incardinadas. Es importante hacer notar que sólo las personas que ejercen el poder durante cierto tiempo forman parte de la élite; se desprecia así a aquellos que desempeñan el poder puntualmente.



 Como tesis, la élite del poder no era novedosa, pero los aportes de Mills están en caracterizar al poder como algo relacional dentro de una estructura social, a través de las altas posiciones y abandonar así la línea de las biografías como base para el estudio de las minorías. 

 Frente a estos planteamientos, los teóricos "democrático-pluralistas" han pretendido siempre que la realidad del poder en las sociedades occidentales no responde a un esquema unitario de una élite de poder que parece controlarlo todo. Según ellos, el poder no está de hecho tan concentrado como la teoría "elitista" parece indicar; existe una pluralidad de grupos influyentes y de élites sociales, cada uno de los cuales ejerce su influencia en determinados sectores específicos, lo que impide que exista en realidad una única élite del poder. 

 La respuesta contra esta concepción unitaria del poder se inició en los Estados Unidos con Dahl y su escuela. Su aproximación pluralista surgió como consecuencia del estudio de New Haven, ciudad norteamericana en la que analizó la composición de las élites locales. El examen histórico de los grupos dirigentes de la ciudad permitía aseverar el paso de una oligarquía patricia, que dominaba todos los recursos de forma acumulativa, al equilibrio de los diferentes grupos de líderes, cada grupo con un acceso a una combinación diferente de recursos políticos. En cualquier caso, ningún grupo tenía la capacidad de controlar totalmente la comunidad. (Dahl, 1979, p. 1-84).



Es lo que estos autores han llamado el "equilibrio de poderes" característico de la sociedad democrática. Para los teóricos pluralistas, el Estado, sujeto como está a una multitud de presiones diferentes, tiene como misión precisamente la de reconciliar los distintos intereses de unos y otros, tratando de mantener una cierta neutralidad y buscando de ordinario la solución de compromiso; única manera de poder tener una política democrática, competitiva y pluralista en las modernas sociedades industriales. 

 La reacción a estas teorías "pluralistas", iniciada por Hunter y Mills según hemos visto, se ha visto prolongada posteriormente por nuevos estudios como el de G.W. Domhoff en Estados Unidos y los de S. Aaronovitch y R. Miliband en Gran Bretaña, aunque desde una perspectiva un tanto diferente ahora. Lo característico de estos estudios más recientes es que tratan de ligar la élite del poder a la clase dominante, a diferencia de los anteriores en los que el concepto de "élite" tendría a reemplazar al de "clase dominante" en el sentido marxista. 

Domhoff, por ejemplo, considera la élite del poder como "servidora de los intereses de la alta clase social; es su brazo ejecutor", en la medida en que son los miembros de esta clase alta quienes definen la mayoría de las cuestiones políticas, forman las propuestas de política general del país y, en definitiva, influyen y dominan completamente al gobierno (Domhoff, 1968, p. 258). En la misma linea, Aaronovitch, en su obra The ruling class, se centra fundamentalmente en ver cómo los capitalistas financieros, como clase económica, dominan políticamente.

 En sus propios términos, "los capitalistas de las finanzas pueden describirse verdaderamente como la clase dirigente si de hecho las decisiones políticas y económicas son tomadas por sus representantes y a favor de sus intereses". Lo que ciertamente ocurre en la sociedad inglesa, como trata de demostrar a lo largo de todo su estudio, ya que, debido al control que los capitalistas ejercen sobre el Estado, "las decisiones que afectan al bienestar y a las propias vidas de millones de gente se toman sin discusión pública o control popular efectivo" (Aaronovitch, 1961, p. 134 y 160). 

 A idénticas conclusiones llega Miliband en The State in Capitalist Society, cuyo argumento central, apoyado en toda una serie de consideraciones teóricas y constataciones empíricas, es que en los regímenes de las democracias occidentales una clase económicamente dominante gobierna a través de instituciones democráticas. En este sentido, nos encontramos, pues, ante una clase dominante que, por su control sobre la vida económica de la sociedad, consigue también influenciar las decisiones políticas en defensa de sus intereses específicos de clase. 

 La importancia de estudios como el de Miliband, a pesar de ciertas ambigüedades y puntos discutibles en su argumentación, estriba fundamentalmente en que nos hacen ver la debilidad teórica del concepto de "élites" para explicar el funcionamiento de nuestras sociedades capitalistas actuales, apuntando consiguientemente a la necesidad de acudir para ello al análisis de las clases y de sus relaciones sociales. 

 Como ya apunto Mills y, posteriormente otros autores, en los últimos años los estudios sobre las élites han ido centrándose en el análisis de las formas de las redes de relaciones existentes entre las posiciones sociales ocupadas por los miembros de la élite, más que en el de las características individuales de los ocupantes. Por tanto, desde las estructuras se puede averiguar cómo se cumplen las distintas funciones de la dominación, la integración y la representación de los intereses sociales (Highley y Moore, 1981, p. 585).

 En definitiva, a las élites les distingue su localización estratégica en las organizaciones o en la sociedad para la toma de decisiones. Los grupos dirigentes no ejercen el poder ni en el vacio ni desde la nada, se amparan en las organizaciones mediante las que el Estado y la Sociedad se articulan. Estos estudios conectan el concepto de élite al de estructura. Las élites serán denominadas normalmente aquéllas personas, cuyo poder está institucionalizado, esto es, como expresión de una estructura de poder con una mayor o menor duración determinada (Hoffman-Lange, 1992, p. 19). 

 Ello significa, como han apuntado diversos autores con posterioridad, que en la consideración de la sociedad y sus fenómenos claves debe producirse un desplazamiento del interés en las personas físicas como sujetos de las relaciones sociales. En efecto, las personas son contingentes y por tanto cambian y se renuevan. Por el contrario la reiteración de relaciones a partir de las aptitudes diferenciales y los entrecruzamientos e interconexiones de estas relaciones, dan lugar a una serie de espacios abstractos a los que conviene la denominación de posición en sociedad (Pizarro, 1990, p. 37 y Baena, 1992, p. 20). 

 En consecuencia, desde esta perspectiva, no existe la posición aislada sino una serie de posiciones que constituyen conjuntos correspondientes a la intersección de relaciones. Ahora bien, las relaciones no se dán sólo en el interior de los conjuntos posicionales, sino también entre las posiciones de cada conjunto y de los demás, de ahí que exista a su vez una red de complejidad aún mayor entre los conjuntos posicionales. 


BIBLIOGRAFIA
AARONOVITCH, S., The Ruling Class, Londres, Lawrence Wishart, 1961.
BAENA, M., Curso de Ciencia de la Administración. Cúpula Organizacional, funciones administrativas y políticas públicas, t.II, Madrid, 1992. (Multicopiado).
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DAHL, R.A., Who Governs? Democracy and Power in an American City, New Haven, New Haven, Yale University Press, 1961.
DOMHOFF, W., "The Power Elite and its Critics", W. Domhoff y B. Hoyt (eds.), C. Wright Mills and the Power Elite, Boston
Beacon Press, 1968, pp. 251-278.
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HIGHLEY, J., y MOORE, G., "Elite Integration in the United States and Australia", The American Political Science Review, n175, 1981.
HOFFMANN-LANGE, U., Eliten, Macht und Konflikt in der Bundesrepublik, Opladen, Leske + Budrich, 1992.
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MILIBAND, R., El Estado en la Sociedad Capitalista, Mexico, Siglo XXI, 1974.
MILLS, W.R., The Power Elite, Nueva York, Oxford University Press, 1956.
MOSCA, G., The Ruling Class, Westport, Greenwood Press, 1939.
PARETO, V., The Mind and Society, Nueva York, Harcourt Brace and Company, 1935.
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REBENSTORF, H., Die Politische Klasse. Eine Rekonstruktion mit Hilfe des Klassenmodells von Pierre Bourdieu, Doktorarbeit, Freie Universität Berlin, 1993.
RIESMANN, La muchedumbre solitaria, Buenos Aires, Paidós, 1971.

http://webs.ucm.es/info/eurotheo/diccionario/E/teoria_elites.htm

THEORIA  | Proyecto Crítico de Ciencias Sociales - Universidad Complutense de Madrid

viernes, 29 de mayo de 2020

THE PHILOSOPHY OF BYUNG-CHUL HAN:

THE PHILOSOPHY OF BYUNG-CHUL HAN: 




Relax. Do nothing. Become no one.

FINN JANNING OCTOBER 30, 2018 CONTEMPLATIONS

Last updated on November 8th, 2018

The French philosopher Gilles Deleuze once said: “There is no need to fear or hope, but only to look for new weapons.”

‘Weapons’ may give us the wrong associations, but what he refers to are concepts that, like a brick, can be used to destroy what is hindering the growth of our lives, and at the same time, help us build or create something sustainable.

The Burnout Society

man with head in hands

The Korean philosopher Byung-Chul Han’s work can be seen a toolbox aimed at helping us understand our contemporary society, while also presenting us with concrete ideas, thoughts or ‘weapons’ that might help us overcome or resist our own weak desires and vanities.

Han was born in Seoul, South Korea in 1959. He studied metallurgy in Korea before moving to Germany in his early twenties to study philosophy, German and theology. Today, Han is a professor at the University der Künste in Berlin. His initial fame sprang up with the publication of his book Müdigkeitsgesellschaft (2010), which, directly translated, means ‘the fatigue society.’ In English, this was cleverly translated to The Burnout Society (2015).

Han’s thesis is that today’s neoliberalism has made politics psychological or mental. The logic of neoliberalism has invaded our minds. It’s our ability to be present in our lives, to think and to love that is threatened by this invasion. Neoliberalism—for many, at least—has become an uninvited guest that refuses to leave our minds.

Han declares, in all of his work, that we have become narcissistic. For this reason, it’s time for citizens to care more about society’s welfare than their own egos. “Responsibility for the community defines citizens. Consumers lack responsibility, above all,” Han writes in his 2018 book, In the Swarm: Digital Prospects. The result of this narcissistic development is well-known: stress, burnout and depression. “Depression is a narcissistic malady,” Han states in The Agony of Eros (2017).

Eros or love is the only thing that may conquer our contemporary depression. As Han writes, “Depression represents the impossibility of love.”
Experiencing sublime beauty hurts.



boat on the lake at sunrise still, it’s difficult to love, because we are not really free. 

It’s not just that society pressures us to fit in, perform faster and achieve more, but rather that we ourselves want this. We try to appear as positive, smooth and shiny in public as possible as if our lives are all made up of ‘good vibes.’

In 2017’s Saving beauty, Han writes: “The smooth is the signature of the present time.” This kind of smoothness, he continues, “connects the sculptures of Jeff Koons, iPhones and Brazilian waxing.”

Our lives tend to circle around ourselves, making the circle smaller and smaller as we Google ourselves into unconsciousness.

Today, smoothness and waxed bodies, quite sadly, are seen as the same thing as beauty. The moral behind this is clear: Smooth, smoother, smoothest = good, better, best. All that is strange, secret, or negative—in other words, all that passes through our thoughts—disappear, due to the ongoing repetition of sameness.

We lack a critical yet creative and life-affirming approach to overcoming this confinement. When we avoid the negative, the difficult and the painful, we amputate life. Our lives tend to circle around ourselves, making the circle smaller and smaller as we Google ourselves into unconsciousness.

To contrast this shallow development, Han turns to the writings of Plato, Kant, Hegel and Heidegger, in which there is no distinction between beauty and the sublime. Experiencing sublime beauty is not supposed to be pleasurable; rather, it hurts. It makes you fall and stumble. It is similar to falling in love, because you can lose yourself and act rather stupid.

“The sight of beauty does not cause pleasure, but shocks,” Han stresses in Saving beauty. It’s the matter of experiencing our own fragility that contemporary society minimizes. Art can shake us, make us see the world differently and help us perceive our own limitedness and flaws. “The longing for beauty,” Han says, “is ultimately the longing for a different mode of being, for another, altogether non-violent form of life.”

The strength of Han’s analysis lies in how he uses two guiding concepts in all his books: freedom and power. They both encapsulate the problem with contemporary society and can also open us up to alternative ways of living our lives.

Truth is freedom

statue - justice and true freedom is both a problem and a possibility. It is becoming, emphasizing that we become by combining courage to stand up against dominating ideals and norms with the belief that things could be different. Freedom is found in becoming whatever disobeying those ideals enables us to become. Real freedom is socially anchored, and as Han says in Psychopolitics: Neoliberalism and New Technologies of Power (2017): “Freedom is a synonym for the community that succeeds.”

By making freedom social, he tries to relate it with the truth. Perhaps this is where Han shows how courageous he is, by reintroducing the problematic concept of truth in philosophy. Saving beauty, he speaks about the need to save beauty. Why? Because, as he writes: “Beauty promises freedom and reconciliation,” and “truth is freedom.”

In other words, a world of smoothness is false. It’s a world of ‘post-truth.’ For Han, the beautiful is both true and good; it’s almost as though the Korean philosopher is turning Platonic. And he is—at least in the way that the French philosopher Alain Badiou is Platonic.

In both Saving beauty and The Agony of Eros, Han ends up advocating for Badiou’s idea that the task of philosophy is to be loyal or faithful towards whatever binds us together (what is true, in other words). Han distinguishes himself from Badiou when he more practically shows why or how we can show fidelity to what really takes place in our lives.

Fidelity is unconditional in that it presupposes commitment and awareness. That means we should try to become capable of matching all parts of life, instead of just doing so when life is pleasurable and smooth.

“The saving of beauty is the saving of that which commits us.” This loyal commitment or involvement is related to the kind of awareness that mindfulness cultivates, as a non-judgmental and kind approach to what is happening now and here.

Without humour, no freedom. Without freedom, no love.
laughing man on bench Han also uses his Eastern roots in his philosophical thinking. Back in 2002, when he was still an unknown, he published a book called The Philosophy of Zen-Buddhism.

In this book, he illustrates that the Buddhist concept of ‘nothingness’—as the absence of an exclusive subjectivity—is what makes Buddhism pacifistic and non-violent, because there is no essence where power can be concentrated. 

Also, the concept of ‘emptiness’ is the reason why narcissism is something very un-Buddhist. There is no unchangeable ‘me’ in the mirror; rather, I am being formed by life.

The Korean thinker also illustrates that humour is something that links Western and Eastern philosophy. Nietzsche, for example, claimed that laughing was an expression of freedom. The Danish philosopher Søren Kierkegaard once said that “freedom is the element of love,” so it follows that without humour, there’s no freedom, and without freedom, there’s no love. Or to put it differently, it’s difficult to love people who never laugh, or take themselves too seriously.

In Buddhism, Han writes, there is no miracle, only hard daily work: Letting go of the past and not transcending or dreaming of a world beyond this one. He compares Buddhism with walking. Walking has no future, as you’re always in the midst of walking. To die means to walk, he says, emphasizing that we are always dying. Similarly, Michel de Montaigne said that to philosophize is to die.

‘Dying’ means always walking, philosophizing, exploring and experimenting with life, not as a way of meeting a specific objective, but as a way of being grounded in the here and now. Western and Eastern philosophy, I believe, share this humble approach to life. We never philosophize or meditate to conquer the world, but to praise its beauty.

Listening as an art of breathing

sculpture art men listening at wallMany Eastern ideas are reflected in Han’s suggestions for how to overcome today’s stress, burnout, exhaustion and ever-growing narcissism. For instance, in The Burnout Society, he encourages us to stop, sit down and take a break. Philosophy is here defined as ‘an intervening time,’ ‘a time of ‘non-doing,’ ‘peacetime,’ as he calls it.

To be creative, a person needs to stop and allow themselves to be formed or touched by what is happening as it happens, in the here and now.

The concept of ‘non-doing’ resembles elements of Buddhism and mindfulness in that it stresses that we don’t need to be doing things constantly, Rather, non-doing allows things to unfold at their own pace.

Similarly, in The Transparency Society (2015), Han proposes that although we are forced or coerced into participating in an ongoing style of positive communication—declaring, “I like,” over and over, again and again—we don’t have to like everything. It’s not more communication that is needed, but creative or alternative approaches to living a richer life. To be creative, a person needs to stop and allow themselves to be formed or touched by what is happening as it happens, in the here and now, without judging it according to some predefined ideal.

The last example is provided in Psychopolitics, in which Han he reawakens the ‘philosophical idiot’ as a way out of today’s malady. The idiot doesn’t belong to a specific network or alliances, so he or she is free to choose. The idiot doesn’t communicate; instead, he or she facilitates a space of silence and loneliness, where they only say what deserves to be said. The idiot listens, as a generous way of stepping aside to give room to the others.

“The art of listening takes place as an art of breathing,” Han writes in The Expulsion of the Other: Society, Perception and Communication Today (2018).
For philosophers and non-philosophers alike

Han’s work is accessible for non-philosophers, and is a good guide to understanding and navigating oneself through today’s demanding, achievement-based society. He encourages us to Relax. Do nothing. Become no one. See time as something peaceful.

Time passes, whether we want it or not. Then it returns and changes everything. Let go. Listen. Embrace moments of non-communication. And breathe.