viernes, 9 de agosto de 2013

FENOMENOLOGÍA: REVISIÓN


Edmund Husserl


La Fenomenología es un  proyecto filosófico fundado por Edmund Husserl, que comprende un método y un programa de investigaciones. A este proyecto filosófico se le llama también fenomenología trascendental;

Es posible caracterizar en general a la fenomenología como un movimiento filosófico que llama a resolver todos los problemas filosóficos apelando a la experiencia intuitiva o evidente, que es aquella en la que las cosas se muestran de la manera más originaria o más patente. Por eso las diferentes vertientes de la fenomenología suelen discutir constantemente sobre qué tipo de experiencia es relevante para la filosofía y sobre cómo acceder a ella. De ahí también que todas ellas se suelan apropiar del lema "¡A las cosas mismas!", que aplica en realidad para todo conocimiento científico en tanto que conocimiento que apela a la experiencia evidente

La fenomenología aspira al conocimiento estricto de los fenómenos. Esta última palabra puede inducir a error pues con frecuencia la utilizamos para referirnos a las apariencias sensibles de las cosas, apariencias que no coinciden con la supuesta realidad que debajo de ellas se encuentra. La fenomenología no entiende así los fenómenos, pues para esta corriente filosófica los fenómenos son, simplemente, las cosas tal y como se muestran, tal y como se ofrecen a la conciencia.

El lema de este movimiento es el plegarse a las cosas mismas, el ser fiel a lo que realmente se experimenta, de ahí que propugne la intuición como instrumento funda¬mental de conocimiento. La intuición es la experiencia cognoscitiva en la cual el objeto conocido se nos hace presente, se nos muestra “en persona”, experiencia opuesta al mentar o referirse a un objeto con el pensamiento meramente conceptual.

A diferencia de las corrientes empiristas, la fenomenología no limita la intuición al mundo perceptual sino que acepta varias formas de darse las cosas, varias formas de intuición: cada objetividad se muestra de distinto modo a la conciencia, en función de su propio ser o esencia: las cosas físicas se hacen presentes a nuestra conciencia de otro modo que los objetos matemáticos, las leyes lógicas, los valores estéticos, los valores éticos, o las propias vivencias. La virtud del buen fenomenólogo es su perfección en el mirar, el saber disponer adecuadamente su espíritu para captar cada tipo de realidad en lo que tiene de propia.

Martin Heidegger


Junto con esta tesis, es común al movimiento fenomenológico la idea de que en el mundo hay hechos, pero también esencias. Los hechos son las realidades contingentes, las esencias las realidades necesarias; la tarea de la fenomenología es descubrir y describir las esencias y relaciones esenciales existentes en la realidad, y ello en cada uno de los ámbitos de interés del filósofo (mundo ético, estético, religioso, lógico, antropológico, psicológico,...).

Cuando el fenomenólogo describe lo que ve no se preocupa por el aspecto concreto de lo que ve, intenta captar lo esencial; así, si se preocupa por estudiar la voluntad, no intenta describir los aspectos concretos presentes en un acto voluntario real sino la esencia de la voluntad y sus relaciones esenciales con otros aspectos de la subjetividad como el conocimiento o la libertad. La fenomenología considera que además de la intuición empírica o percepción existe la intuición de las esencias o formas universales de las cosas. La intuición en la que se hace presente lo universal recibe el nombre de intuición eidética.

El tema de investigación más característico de la fenomenología es la conciencia; se entiende por conciencia el ámbito en el que se hace presente o se muestra la realidad; la realidad en la medida en que se muestra o aparece a una conciencia recibe el nombre de fenómeno. La característica fundamental que la fenomenología encuentra en la conciencia es la intencionalidad en el lenguaje ordinario llamamos intencional a la conducta hecha mediante un acto de voluntad, a la conducta deliberada; en fenomenología la intencionalidad es una propiedad más básica: se refiere al hecho de que toda conciencia es conciencia de algo, todo acto de conciencia es siempre una relación con otra cosa, un referirse a algo.

Wilhelm Friederich Hegel


La conciencia no se limita al conocimiento: puedo conocer un árbol, puedo percibirlo o pensar en él, pero también puedo vincularme con él mediante otros modos de conciencia: puedo desear estar a su sombra, o imaginarlo con más hojas que las que tiene, o temer que se pueda secar, y tal vez hasta lo puedo amar u odiar. La percepción, el recuerdo, la imaginación, el pensamiento, el amor, el odio, el deseo, el querer, son distintas formas de darse el vivir de la conciencia.

Una importante tarea de la fenomenología es la descripción de los tipos distintos de vivencias, de sus géneros y especies, y de las relaciones esenciales que entre ellas se establecen.

 La fenomenología no es un movimiento homogéneo pues se han dado distintas interpretaciones, tanto en la caracterización del auténtico método fenomenológico como en las tesis doctrinales en las que hay que concluir; las dos variantes principales son la fenomenología realista para la que los fenómenos conocidos son reales e independientes de nuestra mente, y la fenomenología trascendental, un nuevo idealismo para el cual la realidad es una consecuencia de los distintos modos de actuación de la conciencia pura o trascendental.

El fundador de este movimiento es Edmund Husserl (1859-1938), y los representantes más importantes Alexander Pfänder (1870-1941), Max Scheler (1874-1928), Dietrich von Hildebrand (1890-1978), Martin Heidegger (1889-1976), Jean-Paul Sartre (1905-1980) y Maurice Merleau-Ponty (1908-1961).

•  Johann Heinrich Lambert (1728–1777): Matemático, físico y filósofo de la teoría de la apariencias que son la base del conocimiento empírico.
•  Immanuel Kant (1724–1804), en la Crítica de la razón pura, diferenció entre objetos como fenómenos, que son los objetos formados y asimilados por la sensibilidad humana y el entendimiento, de los objetos como cosas-en-sí o noumenos, que no se nos aparecen en el espacio y el tiempo y sobre los que no podemos hacer juicios legítimos.
•  Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770–1831) cuestionó la doctrina de Kant de la cosa-en-sí que no se puede conocer, y declaró que al conocer los fenómenos más plenamente, podemos llegar gradualmente a una conciencia de la verdad absoluta y espiritual de la Divinidad.
•  La Fenomenología del espíritu de Hegel, publicada en 1807, provocó numerosas opiniones encontradas, incluyendo los trabajos existencialistas de Søren Kierkegaard, Martin Heidegger y Jean-Paul Sartre, así como el trabajo materialista de Marx y sus muchos seguidores.
•  Franz Brentano (1838–1917) Con su psicología descriptiva fue un precursor de la fenomenología. Tuvo a Edmund Husserl como discípulo e influyó en su visión de la intencionalidad, que sin embargo difiere de la suya en puntos importantes. También fue maestro de Sigmund Freud.
•  Edmund Husserl (1859–1938) es conocido como el padre de la fenomenología. Concibió a la fenomenología como un proyecto colectivo en el que se cumpliría el ideal de hacer de la filosofía una ciencia rigurosa y radicalmente crítica respecto de sus propios fundamentos.
•  Max Scheler (1874–1928) desarrolló aún más el método fenomenológico de Edmund Husserl y lo extendió para incluir una reducción del método científico.
•  Martin Heidegger (1889–1976) criticó la teoría de la fenomenología de Husserl mientras trataba de desarrollar una teoría de la ontología que lo llevó a su teoría original del Dasein, el ser humano abstracto en su gran obra Ser y Tiempo.
•  Edith Stein (1891–1942).
•  Jean-Paul Sartre (1905–1980) empleó el método fenomenológico de Edmund Husserl, que había estudiado en Berlín, para desarrollar su célebre obra El ser y la nada que explicó en una ontología existencialista atea. También, con base en la fenomenología de Husserl, escribió la Trascendencia del Ego, donde plantea su tesis sobre la conciencia de sí y la conciencia de mundo.
Gaston Bachelard (1884–1962) Epistemólogo, eminente literato y psicoanalista francés, elaboró una fenomenología de la imaginación material y redefinió el concepto de símbolo en la fenomenología de las religiones.

Heidegger

Stanford enciclopedia of philosophy

jueves, 8 de agosto de 2013

CONFLICTIVIDAD: A PROPOSITO DE LA METAFÍSICA DE LA CONFLICTIVIDAD.

Conflictividad
Percy C. Acuña Vigil



Sea como fuere, el conflicto sigue siendo una parte cotidiana de nuestras vidas, tanto si lo enterramos, si está semiapagado y emerge de vez en cuando, y si lo aceptamos y conocemos, lo que constituye el primer paso hacia la posibilidad de resolverlo constructivamente.
¡Tenemos opciones!.
                                                                                                                                   (Judson, 2000: 139)

La conflictividad se refiere a la capacidad de originar conflictos, a una situación o circunstancia difícil o conflictiva.

La Teoría del conflicto es una de las grandes escuelas de la teoría sociológica moderna, es considerada como un desarrollo que se produjo en reacción a la estática del funcionalismo estructural. Durante las décadas de 1950 y 1960 la teoría del conflicto proporcionó una alternativa al funcionalismo estructural, pero ha sido superada recientemente por las teorías neomarxianas. La teoría del conflicto está íntimamente vinculada a la teoría de los juegos y a los estudios y escuelas sobre negociación.



A partir de la teoría de la disuasión, se abrió el camino para teorías más complejas, como la teoría sobre "toma de decisiones" y la teoría de los juegos". Ambas se originaron en la idea de la escuela clásica del siglo XX sobre el actor racional. El modelo del actor racional fue desarrollado por economistas para explicar el omportamiento económico humano. Presupone que la gente hace elecciones informadas y toma decisiones sobre bases racionales, sopesando oportunidades (ganar, perder).

Thomas Schelling, Premio Nóbel 2005, tomó este modelo para desarrollar una sofisticada teoría del juego, que incluye comunicación, negociación, información, e introduce la importancia de la irracionalidad del pensamiento estratégico.

Para Ralf Dahrendorf, el conflicto es un hecho social universal y necesario que se resuelve en el cambio social. La posición de Dahrendorf se puede trazar a Hobbes.

Las teorías de todo conflicto social buscan explicar como la sociedad necesita tanto leyes y estabilidad como desacuerdo y a fin de lograr Integración social. En cualquier caso, el conflicto es el factor del progreso, que se basa en la formación de grupos de cambio y acción social, a fin de obtener la integración, mediante pactos o acuerdos con el resto de los actores o sectores sociales, de nuevas relaciones o estructuras, que propician los grupos de presión o interés de los artífices del cambio

El conflicto social




Generalmente se ofrecen diferentes definiciones de "conflicto social", diferencias que llaman nuestra atención a aspectos complementarios del concepto: Por ejemplo,: aquella que considera que es: Un proceso que se  inicia cuando una parte percibe que otra la ha afectado de manera negativa o que está a punto de afectar de manera negativa, alguno de sus intereses y aquella para quien el conflicto social es una lucha por los valores y por el estatus, el poder y los recursos escasos, en el curso de la cual los oponentes desean neutralizar, dañar o eliminar a sus rivales. Un conflicto será social cuando transciende lo individual y proceda de la propia estructura de la sociedad

Los científicos sociales están divididos en dos grandes escuelas para enfocar el conflicto social: la escuela clásica (teorías macro) y la escuela conductista (teorías micro). El enfoque clásico se centra en el nivel macro, específicamente en el análisis de las relaciones conscientes entre los grupos sociales. Los conductistas se enfocan en el nivel micro, y su preocupación central es el individuo antes que el grupo. Los conductistas prestan gran atención a los factores inconscientes en la generación de los conflictos.

La escuela clásica tiende a analizar gran número de variables para comprender un conflicto, mientras que el método de la escuela conductista es aislar pocas variables y aplicarlas a un gran número de conflictos para comprender el papel que desempeña cada variable.
Los estudiosos clásicos del conflicto, desde Tucídides y Sun Tzu, hasta Maquiavelo y Von Clausewitz, se enfocaron en un aspecto específico del conflicto: el poder.

En su análisis de la dialéctica del amo y el esclavo, Hegel sostiene que el proceso humano está fundado en "una lucha a muerte por el reconocimiento".

Hobbes sostiene que, en el estado de naturaleza, el conflicto "cesa solo con la muerte".

El conflicto político ha sido analizado desde Platón, quien  partía, para justificar su república, de un reconocimiento a nuestros enemigos como iguales. Sostenia  que el conflicto político es causado por la debilidad del ser humano. Pero Hobbes establece que política y conflicto son dos aspectos inseparables del orden civil y coincide con el liberalismo que complementa con la propuesta de que debe existir una noción de la justicia para que pueda existir el conflicto.

Kant hablaba de saber conjugar los elementos para crear las bases de la comprensión. Schmitt sugería la idea del enemigo justo. Otro filósofo, Antifón, sostiene que el conflicto es el resultado de la relación entre leyes naturales y leyes sociales, donde las segundas creadas por el hombre no pueden y nunca podrán dominar a las primeras y esta situación crea una tensión natural. Pero para Protágoras, no existe nada justo o injusto, todo deriva del momento de la historia en que se considere como verdadero o falso el contrato social.

El contrato social no es solo el acuerdo por el cual los miembros de las civitas puedan coexistir, es también el reconocimiento a un orden público con normas de conducta específicas y castigos a las violaciones de las mismas.

Así toda sociedad reconoce la existencia de un gobierno que bien puede ser una monarquía, aristocracia o democracia. Platón prefiere un gobierno de leyes a un gobierno de hombres ilustrados, ya que el hombre puede deformar la verdad y transgredir él mismo el orden público.

Maquiavelo identifica muy bien esta situación cuando define como virtú a la capacidad del ser humano de cumplir sus metas considerando como medios tan solo el interés individual y el pensamiento racional, llevando así a la civitas al conflicto que carece de solución natural debido al miedo y la desconfianza de las relaciones humanas así como al exceso de poder de uno sobre otro. Hobbes dice que el hombre no es malo por naturaleza, sino que la distinción esta hecha por el orden civil y las leyes comunes. De esta forma no es la naturaleza del individuo sino la dinámica de las relaciones sociales las que transforman el deseo y la voluntad de poder por tres causas:

1) la rivalidad, 2) la desconfianza y 3) el afán de gloria.

En términos de Habermas el conflicto proviene de la imposibilidad de clarificar en forma reflexiva las necesidades y sus modos de satisfacción, valores a preservar y sistema de vida compartible. En esta “sociedad democrática” es obvio que se requiere un cuerpo social con criterio que es precisamente lo que falta cuando el conflicto aparece.

El conflicto es producto de las necesidades no satisfechas y las diferencias no reconocidas. A menudo, es el resultado de la percepción de incompatibilidad presente o futuro de los planes, objetivos o acciones. Pero el conflicto es también el producto de los problemas no reconocidos también.

Usualmente se describe el conflicto como un sistema dinámico en el que los acontecimientos y entendimientos estan en constante reestructuración y re-interpretación del pasado, presente y futuro. En un nivel racional consciente todos los conflictos se pueden describir como que tienen orígenes, dinámicas, procesos y resultados. Pero dentro de los conflictos, la experiencia ha demostrado que lo que una de las partes en un conflicto describe como una fuente o principio puede representar un punto medio o respuesta desde otro punto de vista.

La complejidad y la fluidez del conflicto que hace que sea difícil de describirlo es la misma característica que hace que el análisis y la resolución de conflictos sea tan productivo. La trayectoria de un conflicto en particular nunca es absolutamente fija desde el principio hasta el final, incluso cuando parece serlo para las partes involucradas. Pequeños gestos inesperados, las acciones y no acciones pueden crear grandes cambios en el resultado.

Se debe comenzar por dejar de lado toda pretensión de validar lo “instituido” para aceptar que todo el proceso de la rivalidad política debe ser una permanente construcción de lo social. De esta manera vuelve a aparecer el concepto de incertidumbre como a uno a ser gestionado, tal como se gestiona un déficit, en este caso uno de consensos. Aquí es útil recordar que las elecciones no son la democracia, sino más que una forma adicional de expresión.

La verdadera democracia es una forma cultural y, en consecuencia, un relato multi significante que alcanza su poder creador asentado sobre una normativa que rige al llevar la incertidumbre a términos manejables mientras se posibilita la adecuación más aproximada a la justicia.

La cultura democrática se genera en la interacción social. Muchas sociedades acostumbran dormir en la indiferencia dejando a los actores políticos sin control, sin manifestar algún interés por los asuntos colectivos y encerrándose en sus propios intereses, hasta que el conflicto emerge, y/o por la caída del establecimiento y la aparición de una fuerza desafiante que pretende trastocar hasta los elementos básicos en que esa sociedad estaba establecida. En su defensa sólo alcanzan a rememorar las formas anteriores que le otorgaban tranquilidad y sosiego.

Frente al conflicto hay que inventar respuestas nuevas. Es lo que se denomina el desarrollo de una nueva cultura política. Ella es pensamiento y acción. La cultura política no es una entelequia. Es al mismo tiempo pensamiento que conlleva a los nuevos sentidos y los nuevos sentidos que no se pueden generar sin pensamiento.

Considero que estamos inmersos en una cultura de legitimación del conflicto “perverso”, mediante una aceptación de los términos de su desarrollo, dado que los actores se visten con las cargas simbólicas de su curso. Pienso que debemos asumir una cultura de cambio que debe aceptarse como modificaciones sustanciales en todos los órdenes de la vida social y que permita un reconocimiento tal capaz de generar de nuevo identidad y reconocimiento mutuo.

En realidad si la reflexión política no puede ya ser una mera descripción de hechos es porque justamente es el deber ser el tema de discusión. Por lo mismo no se pude dejar de lado la perspectiva metafísica. Sólo en ella, y desde ella, el poder no es sólo de los hombres, o de un hombre en articular , sino que es una condición de nuestra naturaleza.

Esta nos impone el deber de hacer un buen uso de él, coincidimos con Guardini en esto; sin embargo, no es menos cierto, que como Giannini observa el diálogo moral es de por sí conflictivo, y añadimos  debe seguir siéndolo ya que es la posibilidad de este diálogo lo que permite la existencia de una conciencia ética.

Los hechos evidencian que todo intento por abolir el conflicto y traer la paz termina por traer desolación. La aparición de los regímenes totalitarios en este siglo no sería sino la señal de la incapacidad de algunas personas, cegadas por la pasión política, de aceptar la realidad tal como es.

Esto no es algo que se perciba fácilmente, la prepotencia cree ser la  única que ve las cosas como son y sabe lo que hay que hacer al respecto, cuando en realidad manifiesta la grave inconsistencia de la modernidad al haberse apartado de la realidad.


Bibliografía de referencia
GUARDINI, R., El Poder, Madrid, Ediciones Cristiandad, 1980.
ORTEGA Y GASSET. J.. La Rebelión de las Masas, Lima. Editorial Universo, 1975.
HOBBES, T., “Leviathan”, Molesworth (ed.), English Works, vol. 3,
GIANNINI, H., La Experiencia Moral, Santiago, Editorial Universitaria, 1992.
BURTON, J. (1990a): Conflict: Resolution and Provention, New York, ST. Martin ́s
Press, INC.
---------- (1990b): Conflict: human needs theory, New York, St. Martin's Press.
La Transformación de los Conflictos desde la Filosofía para la Paz 407
BURTON, J. W. y F. DUKES(1990): Conflict: practices in management, settlement, and resolution, Houndmills, Basingstoke, Hampshire, Macmillan
Enciclopedia Stanford de Filosofía:
DAHRENDORF , Ralf , "Class and class conflict in industrial society",1959.
__ (1979). Las clases sociales y su conflicto en la sociedad industrial. Ediciones Rialp.
— (2009). La libertad a prueba. Los intelectuales frente a la tentación totalitaria. Trotta.
COSER , Lewis A. ,The Functions of Social Conflict. New York: The Free Press, 1956. Coser es generalmente considerado el iniciador moderno del estudio del conflicto. Ver Teoría del conflicto
Otomar Jan Bartos (2002). Using Conflict Theory. Cambridge University Press.

Diccionario filosófico Génesis histórica de la idea de Estado de derecho

Conflicto social y cambio social: respecto.

martes, 6 de agosto de 2013

Ricardo Maliandi: ÉTICA

Ricardo Guillermo Maliandi (n. La Plata, 1930)



Escritor y filósofo argentino, especialista en ética. Ha sido profesor en varias universidades argentinas e investigador de CONICET. Doctorado en Filosofía por la Universidad de Maguncia, Alemania. Obtuvo el Premio Konex en 1986 por su labor en la especialidad "ética" y en 2012 el Premio Nacional en la categoría "Ensayo filosófico" por sus trabajos sobre ética convergente. Es además presidente de la Asociación Argentina de Investigaciones Éticas, miembro titular de la Academia Nacional de Ciencias y miembro honorario de la Asociación Argentina de Bioética. Sus investigaciones comenzaron en torno a la axiología y particularmente a la obra de Nicolai Hartmann, de quien ha traducido varios escritos. Posteriormente se acercó a la ética del discurso y entabló amistad con uno de sus fundadores, Karl-Otto Apel. Desde hace años trabaja en una propuesta original que él denomina "ética convergente".

La ética convergente.


 Desde el comienzo de su carrera filosófica, Ricardo Maliandi ha realizado investigaciones acerca de la ética material de los valores, particularmente en la versión de Nicolai Hartmann (su tesis doctoral de la Universidad de Maguncia, Wertobjektivität und Realitätserfahrung). Dos problemas concitaron siempre su atención en el campo de la ética: el de la fundamentación y el de la conflictividad.

Convencido de que el intuicionismo propio de las éticas axiológicas resulta insuficiente para una fundamentación rigurosa, pero consciente asimismo de las muchas sugerencias contenidas en los análisis hartmannianos de las relaciones conflictivas entre los valores, el pensamiento ético de Maliandi se desarrolla como la búsqueda de una fundamentación ética no intuicionista, en la que se deje un lugar relevante para la cuestión de los conflictos.

En ocasiones, esta investigación abarcó asimismo incursiones en la antropología filosófica (como en Cultura y conflicto). En sus trabajos más recientes vienen ejerciendo decisiva influencia la pragmática trascendental y la ética del discurso de Karl-Otto Apel, donde se ofrece una nueva fundamentación apriorística, aunque muy alejada de las de tipo intuicionista. Maliandi presenta, a modo de propuesta programática, un acercamiento entre las éticas de Hartmann y Apel, en el sentido de una adecuación de la estructura conflictiva del ethos (enfatizada por Hartmann) a la fundamentación reflexiva pragmático-trascendental (defendida por Apel) (por ejemplo, Transformación y síntesis).

El eje apriorístico que, pese a las múltiples diferencias de enfoques, vincula a esos dos filósofos, permite asimismo a Maliandi una defensa del universalismo contra la acentuación unilateral de la diferencia, propia de algunas tendencias irracionalistas actuales (Dejar la posmodernidad. La ética frente al irracionalismo actual).

Ese esfuerzo se complementa con el desarrollo de una teoría de la razón que pone de relieve en ésta su “bidimensionalidad” (fundamentación y crítica) y su “dialogicidad” (el hecho de que la razón sólo funciona realmente en la comunicación dialógica como lo expone en Volver a la razón).

La concepción ética de Maliandi es resumible, según él mismo lo propone, como una “ética convergente”, tema en el que continúa trabajando. (La ética cuestionada.. Prolegómenos para una ética convergente, 1998.

Ética: dilemas y convergencias, 2006,
Teoría y praxis de los principios bioéticos –en colaboración con Oscar Thüer—Buenos Aires, UNLa, 2008 ).

La noción de “convergencia” se entiende aquí en un doble sentido:
1) como la ya mencionada aproximación entre la ética material de los valores y la ética del discurso, y, con ello, entre la admisión de la inevitabilidad de los conflictos y la propuesta de una fundamentación fuerte, a priori (conjunción de la que deriva a su vez el reconocimiento de un “a priori de la conflictividad”), y
 2) como el rasgo básico de una ética que reconoce una pluralidad de principios, pero también, a la vez , exige maximizar la armonía entre ellos. Los principios no son infinitos (lo cual equivaldría a una forma de relativismo) sino que se reducen a cuatro, ordenados en dos pares: universalidad-individualidad (conflictividad sincrónica) y conservación-realización (conflictividad diacrónica) y están determinados en correspondencia con la bidimensionalidad de la razón.

Esos cuatro principios rigen las decisiones y acciones moralmente cualificables y se fundamentan por vía de la reflexión pragmático-trascendental. La exigencia de maximizar la armonía entre ellos constituye un “metaprincipio”, similar a la exigencia hartmanniana de “síntesis” axiológicas, aunque se basa en la necesidad de evitar las formas unidimensionales (o unilaterales) de la razón.

La ética convergente ve en la razón la instancia anticonflictiva por excelencia, es decir, la exigencia de evitar, resolver o, al menos, regular los conflictos, y la suma de indicaciones metodológicas para hacerlo; pero, al mismo tiempo, la instancia capaz de reconocer el carácter esencialmente conflictivo de las interrelaciones sociales y, por tanto, del ethos.

Uno de los sentidos de la convergencia reside precisamente en la compatibilización entre aquella exigencia y este reconocimiento. La ética convergente de Maliandi se ubica, en definitiva, en la línea del universalismo (o apriorismo) kantiano, del que las éticas de Hartmann y de Apel representan derivaciones diversas (y acaso divergentes). Pero propone, por otra parte, observaciones críticas de esas mismas fuentes: se trata de corregir el rigorismo kantiano, originado en una incomprensión de la conflictividad, mostrando que la bidimensionalidad de la razón hace inevitable una cierta flexibilidad ética; de corregir, asimismo, el intuicionismo subsistente en la ética hartmanniana, mostrando que las discrepancias entre intuiciones no pueden resolverse mediante recurso a nuevas intuiciones, y de corregir, finalmente, el monismo de la ética del discurso (en razón del cual ésta tiene que recurrir a una “parte B” para justificar los casos en que es imposible cumplir el principio del discurso), mostrando una pluralidad de principios en el marco de un “a priori de la conflictividad”.

Escritos filosóficos
• (2012) Ética y conflicto. "Un diálogo filosófico sobre la ética convergente".
 Con Alberto Damiani y Guillermo Lariguet, Remedios de Escalada, Ediciones de la UNLa. ISBN 978-987-1326-80-8
 • (2011) Ética convergente. Tomo II: "Aporética de la conflictividad". Buenos Aires: Ed. Las Cuarenta. ISBN 978-987-1501-36-6
• (2010) Ética convergente. Tomo I: "Fenomenología de la conflictividad". Buenos Aires: Ed. Las Cuarenta. ISBN 978-987-1501-13-7
 • (2010) Discurso y convergencia. "La ética discursiva de Karl-Otto Apel y el laberinto de los conflictos". Buenos Aires: Ed. Oinos (edición auspiciada por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México). ISBN 978-987-24649-1-2
 • (2010) (Compilador junto con S. M. Muiñoz1 ): Nicolai Hartmann. "Recuperación de un pensamiento decisivo".Remedios de Escalada: EDUNLA. ISBN 978-987-1740-04-8 • (2010) (Compilador) Jornadas Nacionales de Ética 2009: Conflictividad, dos tomos, Buenos Aires, UCES. ISBN 978-987-98351-7-3
 • (2009) Valores blasfemos. "Diálogos con Heidegger y Gadamer". Buenos Aires: Las Cuarenta. ISBN 978-987-1501-10-6. Con Graciela Fernández
• (2008) Teoría y praxis de los principios bioéticos con Oscar Thüer. Escalada: UNLa.
• (2006) Ética, dilemas y convergencias. Buenos Aires: Biblos.
• (1998) La ética cuestionada. Buenos Aires: Almagesto.
• (1997) Volver a la razón. Buenos Aires: Biblos.
• (1993) Dejar la posmodernidad. Buenos Aires: Almagesto.
• (1991) Ética: conceptos y problemas. Buenos Aires: Biblos (4ª reedición, 2004).
• (1991) Transformación y síntesis. Buenos Aires: Almagesto.
• (1984) Cultura y conflicto. Buenos Aires: Biblos.
• (1967) Hartmann. Buenos Aires: Centro Editor de América latina.
• (1966) Wertobjektivität und Realitätserfahrung. Bonn: Bouvier.

Otros escritos
 • (2001) La nariz de Cleopatra, Buenos Aires: Leviatán.
• (2003) 16 jueces y 1 ahorcado, Mar del Plata: Ed. Suárez.
• (1981) La novela dentro de la novela.
• (1972) Naufragio de la piel. Homenajes Cristina Ambrosini (Compiladora) Ética.

Convergencias y divergencias. Homenaje a Ricardo Maliandi, Remedios de Escalada, Ediciones de la UNLa, 2009, 443 pp., ISBN: 978-987-1326-38-9. Introducción de Cristina Ambrosini y trabajos de 26 filósofos:

Fabio H. Álvarez, Hugo Biagini, Jorge Manuel Casas, Sergio Cecchetto, Jesús Conill, Adela Cortina, Andrés Crelier, Alberto Damiani, Julio De Zan, Esther Díaz, Enrique Dussel, Esperanza Guisán, Mario Heler, Daniel Kalpokas, Hans Lenk, Matthias Maring, Francisco Maglio, Diego Parente, María Luisa Pfeiffer, María Cristina Reigadas, Silvia Rivera, Arturo Andrés Roig, Luis Varela y Roberto J. Walton. Michelini, Dorando; José San Martín y Jutta Wester (editores) Ética, discurso, conflictividad.

Homenaje a Ricardo Maliandi, Universidad Nacional de Río Cuarto, Argentina, 1995, ISBN 950-665-019.
Autores: Karl-Otto Apel, Audun Öfsti, Matthias Kettner, Arturo A. Roig, Rüdiger Bubner, Vittorio Hösle, Gustavo Ortiz, Carlos Pérez Zavala, Julio De Zan, Jorge Gracia, María Luisa Pfeiffer, Dorando Michelini, Adela Cortina, Graciela Fernández de Maliandi, Mario Heler, José San Martín, Roberto Walton, Julia Valentina Iribarne, Gabriela Müller, Mónica Cragnolini

 Referencias 1.
 ↑ Asociación Argentina de Investigaciones Éticas

Enlaces externos
• Artículos de Ricardo Maliandi
 • Entrevista a Ricardo Maliandi
 • Artículo de Ricardo Maliandi "Esbozo de fundamentación desde la Ética Convergente" en el libro La ética en la encrucijada
• Premio Konex 1986

Consultar también mi artículo sobre TOMAS MORO SIMPSON, filosofo argentino. Filosofía del lenguaje.

Referencia: Artículo publicado en: http://es.wikipedia.org/wiki/Ricardo_Maliandi. 06/08/2013

 Comparto este video del emérito Filosofo argentino:



viernes, 2 de agosto de 2013

LAS TEORÍAS ÉTICAS CONTEMPORANEAS: Revisión

Las teorías éticas contemporaneas

Percy Cayetano Acuña Vigil [ ]




En este escrito presento un panorama actualizado de las éticas contemporaneas con la finalidad de organizar material informativo reciente.

1.    La ética. Definición.

La ética, es una de las ramas de la filosofía. Estudia las cosas por sus causas, de lo universal y necesario, constituye un nivel de reflexión acerca de los códigos, juicios o acciones morales y en ella la pregunta relevante es por qué debo, esto es, la ética tiene que dar razón mediante reflexión filosófica (conceptual y con pretensiones de universalidad) de la moral, tiene que acoger el mundo moral en su especificidad y dar reflexivamente razón de él. (Cortina, 1996:31, 2000:29 y 221/Höffe, 1994:99) [ ].

La moral es el conjunto de códigos o juicios que pretenden regular las acciones concretas de los hombres referidas ya sea al comportamiento individual, social o respecto a la naturaleza, ofreciendo para esto normas con contenido, ella trata de responder a la cuestión qué debo hacer (Cortina: 1996:89/Höffe, 1994: 190);
La primera es moral pensada; la segunda es moral vivida (Aranguren, 1997: 3, 58-60).

Según una corriente “clásica”, la ética tiene como objeto los actos que el ser humano realiza de modo consciente y libre. No se limita sólo a ver cómo se realizan esos actos, sino que busca emitir un juicio sobre estos, que permite determinar si un acto ha sido éticamente bueno o éticamente malo [ ]. Ello implica establecer una distinción entre lo que sea bueno y lo que sea malo desde el punto de vista ético, y si el bien y el mal éticos coinciden o no con lo que serían el bien y el mal en sí.[ ]

Las teorías éticas son aquellas propuestas que pretenden dar razón de la forma de moralidad.

Estas teorias éticas requieren del ethos reflexivo que según Maliandi [ ] tiene tres niveles:
La ética descriptiva, cuya tarea no es pensar los fundamentos morales ni criticarlos y tampoco valorarlos, sólo describirlos.
La ética normativa, que trata del "debe" y elabora juicios sobre el hecho moral.
La metaética, desarrollada por los filosofos del lenguaje y se ocupa en analizar el lenguaje moral.

2.  Las concepciones de la ética:

Angel Rodriguez Luño en Ética General [ ] expone cinco concepciones de la ética que tienen en la actualidad gran importancia.

2.1. La ética como investigación acerca del tipo de vida que es mejor para el hombre. Es el planteamiento común a la casi totalidad de los filósofos griegos y, con algunas transformaciones, también entre los filósofos medievales (San Agustín, Santo Tomás de Aquino).

Tomas de Aquino


2.2. La ética como indagación acerca de la ley moral que ha de ser observada. Esta figura de ética nace en el siglo XIV, con J. Duns Escoto y G. de Ockham, en el contexto de serias y complicadas controversias teológicas. Se desarrolla y diversifica al menos en dos direcciones: en el ámbito de la teología moral católica post-tridentina, como moral casuística; en el ámbito de la Ilustración, como ética secularizada de la ley (iusnaturalismo racionalista y ética del deber de Kant).

2.3. La filosofía moral como búsqueda y fundamentación de las reglas para la convivencia y la colaboración social. Este enfoque, del que Hobbes puede ser considerado su primer representante, lleva a considerar inoportuna e incluso ilusoria la reflexión acerca del sumo bien, y aconsejan concentrar todos los esfuerzos en el objetivo más modesto, pero también más realista y urgente, de evitar el sumo mal. (Rawls, Habermas, Apel).

2.4. La ética como explicación naturalista del comportamiento humano. Hume podría ser su representante clásico más significativo.

2.5. La ética como saber ordenado a la producción de una buena (o de la mejor) situación vital para el individuo o para la colectividad. Esta figura de ética está representada por las diversas doctrinas utilitaristas, con las que están emparentadas las corrientes éticas que hoy llamamos consecuencialismo y proporcionalismo.

3. Las éticas desde 1900

Si nos referimos a los inicios del pensamiento moral desde 1900 se registra las eticas analiticas, las eticas axiologicas, las eticas existencialistas.

3.1. Éticas analíticas.

Consultar mi escrito sobre: Filosofía del lenguaje
Consultar mi escrito sobre:  Significado del término Analítica
Consultar mi escrito sobre: Lógica y filosofía del lenguaje: Saúl Kripke.

3.2. Éticas axiológicas

Max Scheler
Nicolai Hartmann


Con la fenomenología es que el tema de los valores adquiere relevancia. Los trabajos de Max Scheler  y Nicolai Hartmann (Ethik, 1926) dieron a la teoría de los valores las herramientas metodológicas que permitieron encontrar su esencia.
El aporte de la ética de los valores es el haber resaltado su importancia en la vida moral y en la vida de las personas.

Scheler utilizó la fenomenología para estudiar los fenómenos emocionales y sus respectivas intencionalidades (los valores) y a partir de ellos elaboró una muy sólida y original fundamentación personalista de la ética: la realización de los valores se concretiza en modelos humanos que invitan a su seguimiento. Dichos modelos serían el héroe para los valores vitales, el genio para los valores espirituales y el santo para los valores religiosos.

Su obra más famosa El formalismo en la ética y la ética material de los valores (1913-1916), es un tratado en dos volúmenes que intentan dar un nuevo fundamento personalista a la ética, desde este nuevo fundamento se critica el enfoque ético meramente formal del filósofo alemán Immanuel Kant y lo cambia por un estudio de los valores en cuanto contenidos específicos de la ética, los que se presentan de un modo directo e inmediato a la persona y no a la conciencia como sostenía Husserl.

La tesis principal presentada por Hartmann en los Fundamentos de la ontología es que todas las diferencias ontológicas son articulaciones del ser, no diferencias entre el ser y el no ser. Las Partes y el todo son ambos aspectos auténticos del ser, las entidades independientes y dependientes son igualmente aspectos del ser, los tipos físicos, biológicos, psicológicos y espirituales del ser son todos  manifestaciones del ser, y ninguno de ellos es " más ser " que el otro.



Consultar mi escrito sobre:  ¿Qué es la Axiología?

3.3. Éticas existencialistas



Federico Nietzsche

Los filosofos más representativos de este enfoque son Pascal, Jean Paul Sartre, Soren Kierkegard y Federico Nietzsche.
No se trata de una escuela homogénea ni sistematizada, y sus seguidores se caracterizan principalmente por su reacción contra la filosofía tradicional. Estos filósofos se centraron en el análisis de la condición de la existencia humana, la libertad y la responsabilidad individual, las emociones, así como el significado de la vida.

Uno de sus postulados fundamentales es que en el ser humano "la existencia precede a la esencia" (Sartre), sostiene que no hay una naturaleza humana que determine a los individuos, sino que son sus actos son los que determinan quiénes son, así como el significado de sus vidas. El existencialismo defiende que el individuo es libre y totalmente responsable de sus actos. Esto incita en el ser humano la creación de una ética de la responsabilidad individual, apartada de cualquier sistema de creencias externo a él. En líneas generales el existencialismo busca una ética que supere a las moralinas y prejuicios


Consultar mi escrito sobre la obra de: Federico Nietzsche

4. Las éticas contemporaneas


Respecto al término de ética contemporánea, nos referimos aquí a las propuestas que han venido desplegándose poco a poco desde la década de los setenta hasta nuestros días.
En la actualidad la discusión ética parece centrarse fundamentalmente entre sustancialistas y procedimentalistas.

En una caracterización inicial, mientras el procedimentalismo considera que la tarea ética estriba en descubrir los procedimientos legitimadores de las normas (Cortina, 2000: 75-78), el sustancialismo sostiene como tarea ética la búsqueda dentro de la praxis concreta de la racionalidad inmanente a la misma.

En esta clasificación se incluye en las propuestas procedimentaslistas a la obra de: Karl Otto Apel, Jürgen Habermas y Adela Cortina, todos ellos con propuestas inscritas dentro de la ética discursiva, Enrique Dussel defensor de una ética de la liberación y John Rawls que se inscribe dentro del neocontractualismo.

Adela Cortina


En las teorías éticas sustancialistas se suele incluir las propuestas de Charles Taylor neohegelianismo, Alasdair MacIntyre neoaristotelismo y Richard Rorty, neopragmatico.

4.1. El Sustancialismo

El sustancialismo  presenta un marcado rechazo a la modernidad y cree preciso el retorno a etapas anteriores a la misma y a una razón sustantiva. Su propuesta es la de una filosofía moral que atienda más a la pluralidad de las formas de bien que a una concepción de definición racional (Thiebaut, 1992: 40).

El sustancialismo critica la distinción moderna entre el bien y lo justo y suscribe la tesis de que lo  justo no es pensable sino como forma de bien (Taylor, 1996: 102-106) y de que éste siempre y en última instancia tiene una referencia contextual y que en este sentido las formas concretas de bien moral son las que determinan de hecho el punto de vista ético.

El filósofo británico Alasdair MacIntyre en 1981, en Tras la virtud presenta una propuesta ética  sustancialista que es considerada junto con la de Charles Taylor como lo más representativo de esta corriente de pensamiento.

Alasdair MacIntyre

4.2.  El Procedimentalismo  

El procedimentalismo asigna a la ética la tarea de descubrir los procedimientos legitimadores de las normas (Cortina, 2000: 75-78). Son estos procedimientos racionalmente estructurados los que permiten a los individuos distinguir qué normas de las surgidas en el mundo de la vida son correctas.

El procedimentalismo intenta dar razones de la pretensión de universalidad de la moral y por ello apela a estructuras cognitivas y procedimientos que exhiben en su forma la universalidad, y así los procedimientos legitimadores pueden describirse sin depender para ello de los diversos contextos, y pretenden por tanto justificadamente universalidad.

El procedimentalismo también destaca la importancia del poder abstraerse del mundo de la vida a fin de realizar mediante un procedimiento racional la revisión y crítica de este mismo mundo.

Adela Cortina se inscribe dentro del procedimentalismo y la ética discursiva, presenta como marco teórico fundamentalmente la obra de Kant, Hegel, Habermas y Apel.

La ética discursiva constituye un modelo teórico dirigido a fundamentar la validez de los enunciados y juicios morales a través del examen de los presupuestos del discurso. La ética discursiva contemporánea ha sido elaborada por los filósofos alemanes Jürgen Habermas y Karl-Otto Apel, quienes son considerados como las referencias básicas e ineludibles.

La ética del discurso de Habermas es un intento de explicar las implicaciones de la racionalidad comunicativa en el ámbito de la intuición moral y la validez normativa.

El punto de partida de la ética discursiva, no es ontológico -del ser-, tiene como punto de partida un factum linguístico de la filosofía y considera al lenguaje  desde la triple dimensión del signo -sintáctica-semántica-y progmática trascendental, bajo una situación de diálogo y no desde la práctica empírica de los concensos fácticos.

La ética discursiva es cognoscitiva, en el sentido que cree posible la fundamentación de los juicios morales. Es universalista, porque los criterios han de aplicarse universalmente. Es deontólogica, en el sentido que se abstrae de las cuestiones del la vida buena, limitándose al caso de lo obligado según paramétros de la justicia de las normas y formas de acción. A la ética discursiva también se la catalogado como formalista [ ]. 


Jurgen Habermas

5. Otras éticas contemporaneas

Ética de la alteridad desarrollada por Emmanuel Levinas, Ética de la responsabilidad de Hans Jonas, Ética posmoderna de Gianni Vattimo .

Además la vida privada, la vida profesional, económica y política, en cuanto actividades libres, son realidades igualmente morales. Junto a la ética personal, existe también la ética profesional, la ética económica y la ética política.

Areas temáticas de especial interés y dificultad :
    La epistemología moral: Se trata de la teoría del conocimiento moral.
    La antropología moral: Es la teoría del sujeto moral.
   Los principios normativos: Es la teoría de los criterios éticos para la dirección y  valoración del comportamiento.

6. La ética positiva y la ética activa

La ética positva es aquella que la conoce el hombre pero que si la práctica es únicamente para satisfacer su interés particular, se limita al cumplimiento de los principios que rigen una conducta individual buena, pero no se preocupa por convertir esos principios en un valor de aplicabilidad social.

Simplificando, sería adoptar como objeto de la ética la oposición en los actos entre el bien y el mal, siempre entendiendo que la percepción del mal nunca es radical y absoluta sino que se obra el mal porque de ello se obtiene al menos la percepción de un cierto beneficio subjetivo.

Considerar el ámbito de la ética exclusivamente en la distinción operativa del bien y el mal sería reducir considerablemente su trascendencia como baremo del juicio de nuestra conciencia. La ética como valor quedaría supeditada a la evaluación del mal que pudiera derivarse de nuestros actos  y a dirigir nuestras acciones de modo que eviten el posible mal.

Esta ética considerada en la oposición entre el bien y el mal, además de que sólo sirve a un reducido ámbito de nuestras operaciones, se constituye esencialmente como una ética negativa, la de evitar el mal, que durante siglos ha marcado, al menos, la vertiente de la ética social. Evitar y castigar el mal ha prevalecido sobre el genuino valor de la ética como reguladora de los actos humanos en su propio fin que es el ejercicio del bien.

La ética activa es aquella que ajustándose a principios de la conducta buena, trabaja a favor de estos principios con el propósito de que se generalicen dentro del grupo social.

7. LA LEY NATURAL Y LA LEY POSITIVA.

La ética renacentista: Hacia el siglo XIII y XIV la reflexión ética tomó dos caminos distintos. El primero intenta continuar con la propuesta Aristotélica y la teoría tomista. El segundo se encamina, más bien, por una reacción en contra de la escolástica y de la tradición predominante hasta el momento.
   
En cuanto al primer movimiento, este tuvo dos direcciones:

a)   En Italia: un grupo de escritores y científicos naturalistas radicados en la ciudad de Padua se remontaron a los trabajos de algunos averroístas y a su vez al mismo Aristóteles donde encontraron la fuente de una teoría ética totalmente congruente con su manera de ver el mundo. Su principal representante es Pietro Pomponazzi.
b)    En la península Ibérica: la tradición tomista persiste en este territorio con un grupo de pensadores neo escolásticos católicos.  La teoría desarrollada en esta parte del hemisferio fue la de exponer y comentar la obra de Santo Tomás y Aristóteles. destaca la obra de Francisco de Vitoria.     

 El segundo movimiento tuvo como objetivo actuar en contra del Aristotelismo y sus posteriores reflexiones. Se inclinó por un regreso hacia las doctrinas platónicas. La raíz de este movimiento se encuentra en el auge de la ciencia empírica y la fragmentación de la unidad en la Iglesia católica. A su vez hay un redescubrimiento de los autores de la antigüedad  y un mayor disponibilidad de a sus textos.
    Destaca la obra de Nicolás de Cusa, Cósimo de Médicis, Marsilio Ficino y Giovanni Pico della Mirándola.


7.1. LA ÉTICA TOMISTA

La etica tomista comienza con la distinción de cuatro leyes que explican y confieren finalidad al mundo, al hombre y a la sociedad.
•  Ley eterna razon misma de dios en cuanto a creadora y ordenadora de todos los seres, movimientos y acciones.
•  Ley natural proyeccion de la ley eterna en el mundo y en la criatura racional. En el mundo se manifiestan como leyes fisica y en el hombre como leyes morales.
•  Ley positiva exigencia de la continuación de la ley natural en las normas juridicas que rigen el orden de la sociedad, son normas siempre encaminadas a conseguir un bien comun y formuladas por el gobernante de acuerdo con los principios morales de la ley natural
•  Ley de divina revelacion que dios hace de si mismo a traves de los textos sagrados. Su mision es consolidar la fe religiosa del creyente y completar aquellos aspectos de la unica verdad que no pueden ser alcanzados mediante la razon.
Entre estas leyes hay interrelacion y son de carácter complementario.

7.2. LA LEY NATURAL

Es el fundamento de las ideas éticas. Toma la distinción aristotelica entre entendimiento teorico (sto tomas piensa que tiene como objeto el conocimiento de la verdad) y practico, (tiene como maxima aspiracion el conocimiento del bien en el orden moral)
El contenido de la ley natural , sus principios y las normas secundatias son conocidos por el entendimiento practico a partir del analisis de la natura humana y del conjunto de las tendencia o inclinaciones naturales que les pertenecen.

Principios:
•  Del hombre como ser o substancia. Deduce los principos morales relativos al derecho a la preservación de la existencia y a la conservación de la vida
•  Del hombre como ser vivo o animal. Deduce los principios morales relativos a la sexualidad, procreación, educación de los hijos y la vida en familia
•  Del hombre como ser vivo racional. Deduce los principios morales relativos a labusqueda de la verdad basada en el encuentro de dios como ultimo fin del hombre

Características.
•  Unica: al existir una sola ley natural, no es admisible el pluralismo ético.
•  Evidente: sus principios son descubiertos de forma inequivoca por el entendimiento practico
•  Universal: es valida sin excepcion para todos los hombres, todas las sociedades y todas las epocas.
•  Inmutable: no puede ser modifica en lo esencial de sus principios pero su ambito de aplicación puede ser ampliado y perfeccionado a partir de la interpretación de los textos revelados (ley divina) y su desarrollo juridico (ley positiva)
•  Formal: sus principios tienen un alto grado de generalidad, por lo que las normas secundarias o concretas que se siguen de ellos no son siempre exactas, sino interpretables, y su margen de interpretación debe estar dentro de los limites de la ley natural

La oposición es la virtud, que Sto. Tomas la entiende en sentido aristotelico como el habito o disposición permanente de actuar conforme a los principios y normas de la ley natural.

Distingue entre virtudes intelecuales (propias del entendimiento teorico) y virtudes morales (propias del entendimiento práctico)

VIRTUDES INTELECTUALES  
Inteligencia (habito de los conceptos verdaderos)   
Ciencia(habito del razonamiento correcto)   
Sabiduría (habito de los primeros principios o causas)   
  

VIRTUDES MORALES. Primitivas, las que sirven de origen y fundamento a las demas (virtudes cardinales)
Prudencia (habito de saber y decidir correctamente en cada caso)
Justicia (habito de dar a cada uno lo que corresponde)
Fortaleza (habito de control y de dominio de las pasiones)
Templanza.(habito de moderar los apetitos sensibles)

Ademas de estas propias de la naturaleza humana, hay que añadir las virtudes teologales. Son exclusivamente tomistas ya que en la filosofia griega no hay antecedentes. Es un don gratuito y misterioso que dios otorga a los hombres para su salvacion, que es el fin ultimo de la vida humana.

Son:
•  FE. Creer en dios y su palabra revelada
•  Esperanza. Confiar en la gracia divina para la realización de la felicidad en la vida eterna.
•  Caridad. Amar a dios sobre todas las cosas y al projimo como a nosotros mismo.

La sociedad civil.

La ley natural finalizaba con la exigencia de la realización de la etica de la persona dentro de un marco de convivencia social y politico. La ley positiva , como conjunto de normas de derecho, tiene como mision la regulación racional de la convivencia en la sociedad civil con vistas a la obtención del fin ultimo: el bien común. Es una prolongación necesaria de la ley natural, pues la realización moral del hombre tiene su culminacion en la sociedad civil., es algo exigido por la naturaleza social y politica del hombre.

Tomás de Aquino

7.3. LA LEY POSITIVA

Es una ley elaborada y codificada (lex scripta) por una autoridad legítima: Dios para la ley positiva revelada; un legislador o una asamblea legislativa para la ley positiva humana.

La ley positiva revelada consiste en prescripciones formuladas en la Biblia, o de ley natural o de obligaciones diversas. Estas Últimas son de orden ceremonial-cultual y socio-judicial en el Antiguo Testamento, y relativas a los sacramentos, a la evangelización y a la vida de la Iglesia en el Nuevo Testamento.

La ley positiva humana -o simplemente ley humana- puede darse en un nivel estrictamente ético o en un nivel civil y jurídico. En el plano ético consiste en determinaciones prescriptivas de la ley natural por parte de una autoridad-moral en orden al bien natural o sobrenatural de las personas.

De este tipo son las leyes morales enunciadas por el magisterio del papa y de los obispos, así como las promulgaciones de los derechos del hombre y de sus particulares determinaciones por obra de asambleas legislativas y su recepción en las cartas constitucionales de los Estados.

Las leyes humanas estrictamente morales, que miran al bien ético simplemente, mandan todo lo bueno y prohíben todo lo malo, Las leyes civiles-jurídicas, que miran al bien común, mandan el bien y prohíben el mal relativos a la vida asociada. Tienen, como tales, una importancia ética más limitada y no exhaustiva de las exigencias del bien moral.

Ver mi escrito: ¿Qué es la ética?

Percy Cayetano Acuña Vigil
02/08/13