jueves, 8 de agosto de 2013

CONFLICTIVIDAD: A PROPOSITO DE LA METAFÍSICA DE LA CONFLICTIVIDAD.

Conflictividad
Percy C. Acuña Vigil



Sea como fuere, el conflicto sigue siendo una parte cotidiana de nuestras vidas, tanto si lo enterramos, si está semiapagado y emerge de vez en cuando, y si lo aceptamos y conocemos, lo que constituye el primer paso hacia la posibilidad de resolverlo constructivamente.
¡Tenemos opciones!.
                                                                                                                                   (Judson, 2000: 139)

La conflictividad se refiere a la capacidad de originar conflictos, a una situación o circunstancia difícil o conflictiva.

La Teoría del conflicto es una de las grandes escuelas de la teoría sociológica moderna, es considerada como un desarrollo que se produjo en reacción a la estática del funcionalismo estructural. Durante las décadas de 1950 y 1960 la teoría del conflicto proporcionó una alternativa al funcionalismo estructural, pero ha sido superada recientemente por las teorías neomarxianas. La teoría del conflicto está íntimamente vinculada a la teoría de los juegos y a los estudios y escuelas sobre negociación.



A partir de la teoría de la disuasión, se abrió el camino para teorías más complejas, como la teoría sobre "toma de decisiones" y la teoría de los juegos". Ambas se originaron en la idea de la escuela clásica del siglo XX sobre el actor racional. El modelo del actor racional fue desarrollado por economistas para explicar el omportamiento económico humano. Presupone que la gente hace elecciones informadas y toma decisiones sobre bases racionales, sopesando oportunidades (ganar, perder).

Thomas Schelling, Premio Nóbel 2005, tomó este modelo para desarrollar una sofisticada teoría del juego, que incluye comunicación, negociación, información, e introduce la importancia de la irracionalidad del pensamiento estratégico.

Para Ralf Dahrendorf, el conflicto es un hecho social universal y necesario que se resuelve en el cambio social. La posición de Dahrendorf se puede trazar a Hobbes.

Las teorías de todo conflicto social buscan explicar como la sociedad necesita tanto leyes y estabilidad como desacuerdo y a fin de lograr Integración social. En cualquier caso, el conflicto es el factor del progreso, que se basa en la formación de grupos de cambio y acción social, a fin de obtener la integración, mediante pactos o acuerdos con el resto de los actores o sectores sociales, de nuevas relaciones o estructuras, que propician los grupos de presión o interés de los artífices del cambio

El conflicto social




Generalmente se ofrecen diferentes definiciones de "conflicto social", diferencias que llaman nuestra atención a aspectos complementarios del concepto: Por ejemplo,: aquella que considera que es: Un proceso que se  inicia cuando una parte percibe que otra la ha afectado de manera negativa o que está a punto de afectar de manera negativa, alguno de sus intereses y aquella para quien el conflicto social es una lucha por los valores y por el estatus, el poder y los recursos escasos, en el curso de la cual los oponentes desean neutralizar, dañar o eliminar a sus rivales. Un conflicto será social cuando transciende lo individual y proceda de la propia estructura de la sociedad

Los científicos sociales están divididos en dos grandes escuelas para enfocar el conflicto social: la escuela clásica (teorías macro) y la escuela conductista (teorías micro). El enfoque clásico se centra en el nivel macro, específicamente en el análisis de las relaciones conscientes entre los grupos sociales. Los conductistas se enfocan en el nivel micro, y su preocupación central es el individuo antes que el grupo. Los conductistas prestan gran atención a los factores inconscientes en la generación de los conflictos.

La escuela clásica tiende a analizar gran número de variables para comprender un conflicto, mientras que el método de la escuela conductista es aislar pocas variables y aplicarlas a un gran número de conflictos para comprender el papel que desempeña cada variable.
Los estudiosos clásicos del conflicto, desde Tucídides y Sun Tzu, hasta Maquiavelo y Von Clausewitz, se enfocaron en un aspecto específico del conflicto: el poder.

En su análisis de la dialéctica del amo y el esclavo, Hegel sostiene que el proceso humano está fundado en "una lucha a muerte por el reconocimiento".

Hobbes sostiene que, en el estado de naturaleza, el conflicto "cesa solo con la muerte".

El conflicto político ha sido analizado desde Platón, quien  partía, para justificar su república, de un reconocimiento a nuestros enemigos como iguales. Sostenia  que el conflicto político es causado por la debilidad del ser humano. Pero Hobbes establece que política y conflicto son dos aspectos inseparables del orden civil y coincide con el liberalismo que complementa con la propuesta de que debe existir una noción de la justicia para que pueda existir el conflicto.

Kant hablaba de saber conjugar los elementos para crear las bases de la comprensión. Schmitt sugería la idea del enemigo justo. Otro filósofo, Antifón, sostiene que el conflicto es el resultado de la relación entre leyes naturales y leyes sociales, donde las segundas creadas por el hombre no pueden y nunca podrán dominar a las primeras y esta situación crea una tensión natural. Pero para Protágoras, no existe nada justo o injusto, todo deriva del momento de la historia en que se considere como verdadero o falso el contrato social.

El contrato social no es solo el acuerdo por el cual los miembros de las civitas puedan coexistir, es también el reconocimiento a un orden público con normas de conducta específicas y castigos a las violaciones de las mismas.

Así toda sociedad reconoce la existencia de un gobierno que bien puede ser una monarquía, aristocracia o democracia. Platón prefiere un gobierno de leyes a un gobierno de hombres ilustrados, ya que el hombre puede deformar la verdad y transgredir él mismo el orden público.

Maquiavelo identifica muy bien esta situación cuando define como virtú a la capacidad del ser humano de cumplir sus metas considerando como medios tan solo el interés individual y el pensamiento racional, llevando así a la civitas al conflicto que carece de solución natural debido al miedo y la desconfianza de las relaciones humanas así como al exceso de poder de uno sobre otro. Hobbes dice que el hombre no es malo por naturaleza, sino que la distinción esta hecha por el orden civil y las leyes comunes. De esta forma no es la naturaleza del individuo sino la dinámica de las relaciones sociales las que transforman el deseo y la voluntad de poder por tres causas:

1) la rivalidad, 2) la desconfianza y 3) el afán de gloria.

En términos de Habermas el conflicto proviene de la imposibilidad de clarificar en forma reflexiva las necesidades y sus modos de satisfacción, valores a preservar y sistema de vida compartible. En esta “sociedad democrática” es obvio que se requiere un cuerpo social con criterio que es precisamente lo que falta cuando el conflicto aparece.

El conflicto es producto de las necesidades no satisfechas y las diferencias no reconocidas. A menudo, es el resultado de la percepción de incompatibilidad presente o futuro de los planes, objetivos o acciones. Pero el conflicto es también el producto de los problemas no reconocidos también.

Usualmente se describe el conflicto como un sistema dinámico en el que los acontecimientos y entendimientos estan en constante reestructuración y re-interpretación del pasado, presente y futuro. En un nivel racional consciente todos los conflictos se pueden describir como que tienen orígenes, dinámicas, procesos y resultados. Pero dentro de los conflictos, la experiencia ha demostrado que lo que una de las partes en un conflicto describe como una fuente o principio puede representar un punto medio o respuesta desde otro punto de vista.

La complejidad y la fluidez del conflicto que hace que sea difícil de describirlo es la misma característica que hace que el análisis y la resolución de conflictos sea tan productivo. La trayectoria de un conflicto en particular nunca es absolutamente fija desde el principio hasta el final, incluso cuando parece serlo para las partes involucradas. Pequeños gestos inesperados, las acciones y no acciones pueden crear grandes cambios en el resultado.

Se debe comenzar por dejar de lado toda pretensión de validar lo “instituido” para aceptar que todo el proceso de la rivalidad política debe ser una permanente construcción de lo social. De esta manera vuelve a aparecer el concepto de incertidumbre como a uno a ser gestionado, tal como se gestiona un déficit, en este caso uno de consensos. Aquí es útil recordar que las elecciones no son la democracia, sino más que una forma adicional de expresión.

La verdadera democracia es una forma cultural y, en consecuencia, un relato multi significante que alcanza su poder creador asentado sobre una normativa que rige al llevar la incertidumbre a términos manejables mientras se posibilita la adecuación más aproximada a la justicia.

La cultura democrática se genera en la interacción social. Muchas sociedades acostumbran dormir en la indiferencia dejando a los actores políticos sin control, sin manifestar algún interés por los asuntos colectivos y encerrándose en sus propios intereses, hasta que el conflicto emerge, y/o por la caída del establecimiento y la aparición de una fuerza desafiante que pretende trastocar hasta los elementos básicos en que esa sociedad estaba establecida. En su defensa sólo alcanzan a rememorar las formas anteriores que le otorgaban tranquilidad y sosiego.

Frente al conflicto hay que inventar respuestas nuevas. Es lo que se denomina el desarrollo de una nueva cultura política. Ella es pensamiento y acción. La cultura política no es una entelequia. Es al mismo tiempo pensamiento que conlleva a los nuevos sentidos y los nuevos sentidos que no se pueden generar sin pensamiento.

Considero que estamos inmersos en una cultura de legitimación del conflicto “perverso”, mediante una aceptación de los términos de su desarrollo, dado que los actores se visten con las cargas simbólicas de su curso. Pienso que debemos asumir una cultura de cambio que debe aceptarse como modificaciones sustanciales en todos los órdenes de la vida social y que permita un reconocimiento tal capaz de generar de nuevo identidad y reconocimiento mutuo.

En realidad si la reflexión política no puede ya ser una mera descripción de hechos es porque justamente es el deber ser el tema de discusión. Por lo mismo no se pude dejar de lado la perspectiva metafísica. Sólo en ella, y desde ella, el poder no es sólo de los hombres, o de un hombre en articular , sino que es una condición de nuestra naturaleza.

Esta nos impone el deber de hacer un buen uso de él, coincidimos con Guardini en esto; sin embargo, no es menos cierto, que como Giannini observa el diálogo moral es de por sí conflictivo, y añadimos  debe seguir siéndolo ya que es la posibilidad de este diálogo lo que permite la existencia de una conciencia ética.

Los hechos evidencian que todo intento por abolir el conflicto y traer la paz termina por traer desolación. La aparición de los regímenes totalitarios en este siglo no sería sino la señal de la incapacidad de algunas personas, cegadas por la pasión política, de aceptar la realidad tal como es.

Esto no es algo que se perciba fácilmente, la prepotencia cree ser la  única que ve las cosas como son y sabe lo que hay que hacer al respecto, cuando en realidad manifiesta la grave inconsistencia de la modernidad al haberse apartado de la realidad.


Bibliografía de referencia
GUARDINI, R., El Poder, Madrid, Ediciones Cristiandad, 1980.
ORTEGA Y GASSET. J.. La Rebelión de las Masas, Lima. Editorial Universo, 1975.
HOBBES, T., “Leviathan”, Molesworth (ed.), English Works, vol. 3,
GIANNINI, H., La Experiencia Moral, Santiago, Editorial Universitaria, 1992.
BURTON, J. (1990a): Conflict: Resolution and Provention, New York, ST. Martin ́s
Press, INC.
---------- (1990b): Conflict: human needs theory, New York, St. Martin's Press.
La Transformación de los Conflictos desde la Filosofía para la Paz 407
BURTON, J. W. y F. DUKES(1990): Conflict: practices in management, settlement, and resolution, Houndmills, Basingstoke, Hampshire, Macmillan
Enciclopedia Stanford de Filosofía:
DAHRENDORF , Ralf , "Class and class conflict in industrial society",1959.
__ (1979). Las clases sociales y su conflicto en la sociedad industrial. Ediciones Rialp.
— (2009). La libertad a prueba. Los intelectuales frente a la tentación totalitaria. Trotta.
COSER , Lewis A. ,The Functions of Social Conflict. New York: The Free Press, 1956. Coser es generalmente considerado el iniciador moderno del estudio del conflicto. Ver Teoría del conflicto
Otomar Jan Bartos (2002). Using Conflict Theory. Cambridge University Press.

Diccionario filosófico Génesis histórica de la idea de Estado de derecho

Conflicto social y cambio social: respecto.

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