jueves, 7 de enero de 2021

Demo - Kratos: P. CAYETANO ACUÑA VIGIL




Kratos

En la mitología griega, Cratos o Kratos (en griego antiguo Κράτος Krátos, en latín Cratus) era la personificación masculina de la fuerza y del poder. Era hijo del titán Palas y de Estigia, y formaba parte del séquito de Zeus junto a su hermano Zelo y sus hermanas Bía y Niké. Participó en la lucha contra los gigantes (Gigantomaquia), y en la lucha contra los titanes (Titanomaquia).

Fue quien ayudó a Hefesto y a Bía a encadenar y cegar a Prometeo cuando este fue sorprendido robando el fuego de los dioses para entregarlo a los hombres.

In Greek mythology, Kratos (or Cratos)[a] is the divine personification of strength. He is the son of Pallas and Styx. Kratos and his siblings Nike ("Victory"), Bia ("Force"), and Zelus ("Zeal") are all essentially personifications of a trait.[5] Kratos is first mentioned alongside his siblings in Hesiod's Theogony.

According to Hesiod, Kratos and his siblings dwell with Zeus because their mother Styx came to him first to request a position in his regime, so he honored her and her children with exalted positions. Kratos and his sister Bia are best known for their appearance in the opening scene of Aeschylus' Prometheus Bound.

Acting as agents of Zeus, they lead the captive Titan Prometheus on stage. Kratos compels the mild-mannered blacksmith god Hephaestus to chain Prometheus to a rock as punishment for his theft of fire.[6]

Kratos is characterized as brutal and merciless, repeatedly mocking both Hephaestus and Prometheus and advocating for the use of unnecessary violence. He defends Zeus' oppressive rule and predicts that Prometheus will never escape his bonds. In Aeschylus' Libation Bearers, Electra calls upon Kratos, Dike ("Justice"), and Zeus to aid her brother Orestes in avenging the murder of their father Agamemnon.

Kratos and Bia appear in a late fifth-century BC red-figure Attic skyphos of the punishment of Ixion, possibly based on a scene from a lost tragedy by Euripides. They also appear in late eighteenth and nineteenth-century Romantic depictions and adaptations of the binding of Prometheus.

https://en.wikipedia.org/wiki/Kratos_(mythology)

Demo

(del griego δῆμος, dêmos 'pueblo') era la circunscripción administrativa básica en que se dividía el territorio de la antigua Atenas. Su uso castellano es como sustantivo masculino.1​ No se recoge tal uso en el DLE;2​ también se utiliza en la forma deme (δήμη),3​ que tampoco se recoge en el DLE.4​ El plural griego (demoi δῆμοι) es poco utilizado en la bibliografía en castellano.5​ También se utiliza demi (δῆμι, como plural de deme).

Los demos áticos o demos atenienses (o demoi o demi) fueron instaurados en las reformas legislativas (isonomía) de Clístenes (del 508 a. C. o 507 a. C. al 501 a. C.) El demo impuso una división con criterios de vecindad, en vez de la división anterior, con criterios de parentesco, propia de las polis aristocráticas. Su funcionamiento implicó un avance determinante en la constitución de la denominada democracia ateniense.

Los modos de partición

El territorio de la ciudad fue dividido en un centenar de partes (con el tiempo su número aumentaría), la ciudad, la costa y el interior se repartieron de forma igualitaria el número de los demos:

El recorte urbano corresponde a los distritos o barrios que forman hoy las ciudades: es racional y no se apoya en la preexistencia histórica de una organización socio-geográfica; ejemplos de demos urbanos: el Cerámico, Colitos, Mélite, Escambónidas.

Para el campo, hubo que tener en cuenta lo existente y la repartición siguió varios principios: la confirmación de un demo homogéneo anterior a la reforma, la concentración de aldeas en un solo demo y la separación en varias entidades de demos de importancia; ejemplos de demos rurales: Acarnas, Decelia, Maratón.

Características del demo

Efectivos de los demos

Número medio de habitantes por demo según dos fuentes.

Estimaciones bajas Estimaciones altas

ciudad y sus fami + escl y metecos + ciudad y familias + escl y metecos

Fuente 1 800 1200 1000 1500

Fuente 2 / / 1300 5000

Fuente 1: sobre la base de 25.000 a 30.000 ciudadanos varones adultos para el conjunto del Ática, con sus familias 80.000 a 100.000 personas, a las cuales se añaden alrededor de 10.000 metecos y 30.000 a 40.000 esclavos.

Fuente 2: sobre la base de 40.000 ciudadanos y 20.000 metecos (200.000 con sus familias) y 300.000 esclavos (muy difícil de evaluar).

El demo puede ser comparado con las comunas francesas del siglo XX: un demarca (correspondiente al actual alcalde) es elegido localmente, y puede ser elegido por sorteo para constituir la bulé (los buleutas, representantes del pueblo, podrían evocar a los diputados modernos).

El demo es la unidad administrativa pero también democrática de base, ya que su población forma una asamblea (ágora), que ejerce poderes de policía, de gestión de las finanzas públicas, del catastro y de los cultos, llevando los registros del estado civil.

Participando en la organización local del demo los ciudadanos viven un estado cívico que les prepara para las asambleas democráticas centrales.

Nuevos reconocimientos sociales

Los nombres de familia, de linajes, desaparecieron en provecho de la aposición de prenombres (de la proveniencia, del nombre del demo de origen: esta medida es una fuerte señal del desplazamiento del poder de la aristocracia hacia el pueblo (démos, antiguamente laos), la denominación del ciudadano pone más en evidencia los lugares geográficos que los sanguíneos.

Sin embargo, es notable que Robert Flacelière (fuente 2 - pP) indica que el ciudadano en la época de Pericles era designado oficialmente por su propio nombre, el de su padre (patronímico) y el de su demo (demótico), por ejemplo Pericles, hijo de Jantipo, del demo de Colargos.

Numerosos metecos residentes regulares del Ática, los libertos o los personajes con un estatus cívico ambiguo pudieron igualmente acceder gracias a esta medida a la categoría de ciudadano; la isonomía lleva a la democracia a encontrarse reforzada.

Los Genos u oikos: Más parecidos a la familia eran verdaderos clanes. Era un grupo formados por todos los familiares del basileos (jefe de la familia). También incluía a las personas libres y esclavas que dependían de él. Estos servidores eran necesarios porque de ellos dependía el sustento de todo el grupo.

Estos esclavos producían todo lo necesario para vivir, y había algunos jefes importantes como Odiseo (en la obra de Homero), que dirigía la producción y la distribuía según su propio criterio. Dentro de ellos, en efecto, el padre tenía autoridad absoluta puesto que era el intérprete de los dioses; la propiedad, por otra parte, era colectiva. La unidad del clan conducía a curiosas consecuencias: la ofensa hecha a un individuo se consideraba hecha al clan.

El demo, unidad de un conjunto más amplio

Según un orden creciente, la organización social de Atenas hacia el 500 a. C. se encontraba fijada así:

individuo {\displaystyle \in }\in demo {\displaystyle \subset }\subset tritís {\displaystyle \subset }\subset tribu {\displaystyle \subset }\subset ciudad

La tritia es la unidad administrativa intermediaria entre el demo y la tribu; 3 o 4 demos contiguos forman una tritís, esta última no dispone de poder político real, sino que lo tiene más bien para el papel de constituir un nexo entre demos y tribus. Por ejemplo, la custodia del fuego sagrado que arde en el Tholos (ἡ θόλος) es confiado a los pritanos de una misma tritís.

La fuente 2 designa un subconjunto del demo en la organización desconocida de la fratría (equivalente a la familia).

Los demos nuevamente en este fin del siglo VI a. C. fueron partidos con las medidas reformadoras de Clístenes: creación de las tritías, de 10 tribus, de una nueva bulè, adopción de un nuevo calendario, democratización del funcionamiento de la Ekklesía, creación del ostracismo a fin de evitar la tiranía, establecimiento de los puestos de 10 astynomoi y 10 silofilacos (magistrados electos, respectivamente encargados de la salubridad pública y del aprovisionamiento de granos), de un nuevo arconte (secretario) y de un colegio de 10 estrategos.

Uso bibliográfico de "demo ateniense" y "demo ático"

Michel Humbert, Institutions politiques et sociales de l'antiquité, éd. Dalloz, coll. «Précis Dalloz Droit Public», 2e éd., París, 1986.

https://es.wikipedia.org/wiki/Demo_%C3%A1tico

MITOLOGÍA

Deimos, el dios olímpico griego que según los mitos se decía que representaba el terror y el pavor. Él era el hijo de la diosa Afrodita, la diosa de la belleza y Ares, el dios de la guerra.

Deimos en la antigua Grecia fue descrito como el de un malvado dios de la guerra que trajo conmoción, trauma, confusión y consternación a los campos de batalla de los mortales. Tenia cuatro hermanos; Fobos que representaba al pánico, Eros el dios del amor y atracción sexual, Anteros, el cual representaba al amor correspondido e Himero que era la personificación de la lujuria, y dos hermanas; Adrestia la diosa e la revuelta, la justa retribución y el equilibrio entre el bien y el mal, y Harmonia diosa de la concordia y armonía.

lunes, 4 de enero de 2021

La Fenomenología de Emmanuel Levinas: PCAV: TEXTO III

 EMMANUEL LEVINAS:

 Para lectura del documento:

 La fenomenología de 

Emmanuel Levinas


Percy Cayetano Acuña Vigil

«De la subjetividad moderna a la vulnerabilidad posmoderna.
La fenomenología de Emmanuel Levinas»

https://www.iberopuebla.mx/sites/default/files/bp/documents/1_carlos_mendoza_subjetividad_en_levinas_07.pdf?fbclid=IwAR0MljESTcfNGtlWYnlXSEVI4w1O_KqrGRWYjkTpLs4iqxtk81kpaPp2RfM

Para subir la escalera empezamos por deslindar el camino, para lo cual buscamos aclarar los terminos. Esta tarea la realizamos en varios textos:

 TEXTO III


3.1. REFERENTE ÓNTICO

3.2. RACIONALISMO DE DESCARTES

3.3. EMPIRISMO DE HUME

3.4. AUFKLARUNG

3.5. SUBJETIVIDAD KANTIANA


3.1. REFERENTE ÓNTICO

1. En el pensamiento de Heidegger, filósofo alemán del siglo XX, referente a los entes, a diferencia de ontológico, que se refiere al ser de los entes.

2. Los sistemas normativos –especialmente el Derecho– están constituidos por diversos tipos de reglas. Algunos sostienen que al ser el Derecho en último extremo una convención, sus reglas crean los objetos jurídicos y las relaciones entre las normas, todo lo cual constituye, en definitiva, la malla jurídica de la que trata la práctica jurídica y la ciencia del Derecho. 

3. Otros han pensado que hay que distinguir al menos dos tipos de reglas: las que efectivamente crean sus propios objetos jurídicos y las que derivan de la naturaleza de las cosas. 

4. En este ambito la persona y su singular y única dignidad y derechos determinan y fundan un conjunto de principios y normas que obligan al constituyente y al legislador ontológica, gnoseológica y moralmente a tener presente las nociones de “dignidad humana” y los“derechos del hombre.

Ref: Cofré Lagos, Juan Omar. Las reglas óntico-constitutivas, fundamentos de la persona y la dignidad humana. Revista de Derecho, Vol. XV, diciembre 2003, p. 37-58.

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-09502003000200002 

3.2. RACIONALISMO DE DESCARTES

En el problema del conocimiento Descartes tiene el afán de establecer la certeza absoluta de nuestros conocimientos. Y para conseguirla es necesario una regla infalible que nos permita discernir lo verdadero de lo falso; y una prueba demostrativa de la existencia de Dios fundamento último de toda verdad.

Las cuatro reglas que da Descartes guardan íntima relación con las dos operaciones fundamentales de la mente: la intuición y la deducción.

La primera Regla • .-La enuncia Descartes de la siguiente forma. 

"El primero de estos preceptos consistía en no recibir como verdadero lo que con toda evidencia no reconocemos como tal, evitando cuidadosamente la precipitación y los prejuicios, y no aceptando como cierto sino lo que presente a mi espíritu de manera tan clara y distinta que acerca de su certeza no pudiera caber la menor duda". 

La Regla del Análisis la enuncia Descartes en la siguiente forma:

 "El segundo era la división de cada una de las dificultades con que tropieza la inteligencia al investigar la verdad, en tantas partes como fuera necesario para resolverlas".

La Regla de la Síntesis la enuncia Descartes de la siguiente forma:

 "El tercero, ordenar los conocimientos, emp-ezando siempre por los más sencillos, elevándome por grados hasta llegar a los más compuestos, y suponiendo un orden en aquéllos que no lo tenían por naturaleza".

La Regla de la -enumeración suficiente es enunciada por Descartes en la siguiente forma:

 "Y el último, consistía en hacer enumeraciones tan completas y general,es, que me dieran la seguridad e no haber incurrido en ninguna omisión". L

Habiendo hecho el •estudio de las cuatro Reglas del método cartesiano, estamos en condiciones de poder desprender algunas

conclusiones.-

La conclusión que podemos desprender es que el conocimiento, según Descartes, por el modo de proceder es predominante INTUITIVO.

LA DUDA METÓDICA.-

La ciencia para ser conforme con el ideal cartesiano tiene que ser completamente renovada de acuerdo con las cuatro reglas del método. Este método, como vimos, es aplicable a cualquier zona del saber. Mediante este método Descartes tratará de edificar sólidámente el conocimiento. Y para el efecto tratará de fundar la certeza de las verdades filosóficas, Ya que la Filosofía es el cimiento de todas las ciencias. 

http://repositorio.pucp.edu.pe/index/bitstream/handle/123456789/53120/el%20problema%20del%20conocimiento%20segun%20descartes.pdf?sequence=1&isAllowed=y

OBSERVACIONES

Las conclusiónes que son destacables son:

El conocimiento, según Descartes, por el modo de proceder es predominantemente intuitivo

La obra de Dscartes influyó en la ciencia

Descartes separa el pensamiento de las cosas.

Es racionalista, ya que sostiene la primacía de las cosas innatas. Por esta razón le época medieval estimuló el debate entre empiristas y racionalistas.

Realizó un aporte importante en la filosofía del conocimiento

https://www.youtube.com/watch?v=hP9uWUO3ivI


3.3. Empirismo de David Hume

David Hume no solo fue uno de los grandes representantes de la corriente empirista, sino que sus ideas aún tienen importancia en la actualidad y, de hecho, otros filósofos del siglo XX fueron inspiradas por ellas. 

La teoría empirista de Hume

Las ideas principales de la filosofía de David Hume se resumen en los siguientes principios básicos.

1. No existen los conocimientos innatos

Los seres humanos llegamos a la vida sin saberes previos ni esquemas de pensamiento que delimiten cómo debemos concebir la realidad. Todo lo que llegaremos a saber será gracias a la exposición a las experiencias.

De esta manera, David Hume negaba el dogma racionalista de que hay verdades que existen por sí mismas y a las que podríamos tener acceso en cualquier contexto posible, tan solo mediante la razón.

2. Existen dos tipos de contenidos mentales

Hume distingue entre las impresiones, que son esos pensamientos que se fundamenta en cosas que hemos experimentado a través de los sentidos, y las ideas, que son copias de las anteriores y su naturaleza es más ambigua y abstracta.

Lo malo de las ideas es que, a pesar de corresponderse exactamente con la verdad, nos dicen muy poco o nada acerca de cómo es la realidad.

3. Hay dos tipos de enunciados

A la hora de explicar la realidad, Hume distingue entre los enunciados demostrativos y los probables. Los demostrativos, como su nombre indica, son aquellos cuya validez puede ser demostrada evaluando su estructura lógica. 

Los probables, en cambio se refieren a lo que ocurre en un tiempo y en un espacio determinados, y por consiguiente no se puede saber con total seguridad si son ciertos en el momento en el que se enuncian. 

4. Necesitamos los enunciados probables

A pesar de que no nos podamos fiar totalmente de su validez, necesitamos respaldarnos con enunciados probables para vivir.

5. Las limitaciones del pensamiento inductivo

Para Hume, nuestras vidas se caracterizan por estar asentadas sobre la creencia de que conocemos ciertas características invariables acerca de la naturaleza y todo lo que no rodea.

Estas creencias nacen a partir de la exposición a varias experiencias similares. De la ocurrencia de muchas experiencias similares en el pasado, no se deriva lógicamente que siempre vaya a pasar eso.

A Treatise of Human Nature, L.A. Selby-Bigge (ed.), Clarendon Press, Oxford 1973 (orig. en 3 vv. 1888). La más usada durante el siglo XX.

Mercado Montes, Juan Andrés, David Hume, en Fernández Labastida, Francisco  Mercado, Juan Andrés (editores), Philosophica: Enciclopedia filosófica on line, URL: http://www.philosophica.info/archivo/2008/voces/hume/Hume.html

https://www.philosophica.info/voces/hume/Hume.html


3.4. EL AUFKLÄRUNG

¿Qué quiere decir Ilustración hoy en día?1 por Horst Kurnitzky El País, Número 248, México 2011

La Ilustración, o más precisamente la Aufklärung, no es un mero hecho histórico. Es un impulso que ha acompañado al ser humano desde la antigüedad y que aspira a la verdad. Para la filosofía, Aufklärung significa entender el miedo y cuestionar la realidad como vía para alcanzar la libertad.   

Cuando en 1784, en la Berlinische Monatsschrift,2 Immanuel Kant describió la Aufklärung como “la salida del hombre de su Unmündigkeit3 (subdesarrollada individualidad), causada por su propia culpa”, declaró responsable de su situación al hombre mismo y a la vez lo convocó a la llamada “Sapere aude! Ten el valor de servirte de tu propia inteligencia”. ...


Con esta proclama, la autoliberación del individuo de cualquier tutela se convirtió en la divisa de la Aufklärung. En la Europa progresista del siglo XVIII, el interés se centró ante todo en la liberación del comercio de la tutela del Estado y la liberación de los individuos de los dogmas de fe. 

Siguiendo la concepción historicista de la Aufklärung, ese siglo también se conoció como el “Siglo de las 2  Luces”, ya que, en efecto, la Aufklärung está relacionada con la luz; la Aufklärung quiere sustituir la oscuridad de la ignorancia por la luz del conocimiento. 

Pero la designación de un siglo como “Siglo de la Aufklärung” corresponde a la protohistoria de los cronistas acostumbrados a relatar lo que pasó sin entender su significado. La división e interpretación de la historia por épocas conserva el pobre modelo de la crónica. Sólo por medio del entendimiento y la explicación, de la búsqueda de la razón histórica, el pasado largamente concebido como crónica se transforma en Historia, para con ésta poder admitir que el fundamento de la Aufklärung sí consiste en el uso de la propia inteligencia....


En cuanto vemos la Aufklärung como un impulso, como un deseo humano de esclarecer cuáles son las condiciones para alcanzar una vida más satisfactoria y tranquila, sin la violencia que impone la lucha por una supervivencia incierta; o la usamos para preguntar y responder qué se esconde detrás de las cosas y para liberarse del miedo a una naturaleza oscura o a circunstancias de vida inextricables, entonces confirmamos que la Aufklärung significa mucho más que una época histórica o la solución de un problema técnico.

Por eso, al inicio de su libro Dialektik der Aufklärung, Horkheimer y Adorno escribieron: “Desde siempre la Aufklärung, en el sentido más amplio de un pensamiento en continuo progreso, ha perseguido el objetivo de quitar el miedo a los seres humanos y convertirlos en amos. […] El programa de la Aufklärung fue el desencantamiento del mundo”. 

1 Este artículo fue publicado en la revista El Viejo Topo, núm. 282-283, Barcelona, julio de 2011, bajo el título “Qué quiere decir Aufklärung hoy en día”. En lo sucesivo empleo la palabra alemana Aufklärung (originalmente una traducción del francés éclairé), que a lo largo de la discusión sobre el significado y las consecuencias de la liberación de la tutela autoritaria, tanto del poder profano como del religioso, acumuló la más amplia acepción del concepto de liberación humana. Frente al concepto de esta liberación, las palabras “ilustración” o “iluminación” empleadas en español son limitadas y tal vez equivocadas.

 2 Immanuel Kant, Schriften zur Anthropologie, Geschichtsphilosophie, Politik und Pädagogik, Obras en VI tomos, Wilhelm Weischedel (ed.), tomo VI, Insel Verlag, Frankfurt Main, 1964, p. 53. 3 Kant usa en su texto la palabra Unmündigkeit, que en español se acostumbra traducir como “inmadurez”. Esta traducción es falsa porque insinúa un proceso de tipo vegetal según el cual todos los seres humanos pueden madurar por naturaleza, sin intervención propia. Pero, como hombre de la Aufklärung, Kant se refiere a la liberación del individuo de cualquier tutela y a su autonomía como meta de la Aufklärung.

Por eso he propuesto traducir Unmündigkeit por “individuo subdesarrollado”, entendido como “individuo no autónomo”. Esto tiene muchas consecuencias: sólo un individuo autónomo puede solidarizarse con otros individuos; sólo un individuo autónomo puede articular sus propios intereses políticos. En alemán las palabras Mündel, unmündig, etcétera, se refieren siempre a personas dependientes, en general menores de edad, mientras mündig es una persona que tiene personalidad jurídica, que puede participar en elecciones y aceptar responsabilidades en la sociedad civil.

https://www.researchgate.net/publication/277216104_Que_quiere_decir_Aufklarung_hoy_en_dia

3.5. SUBJETIVIDAD KANTIANA

Un concepto fundamental de la filosofía que surge bajo una nueva luz en el pensamiento de Emmanuel Levinas es la subjetividad. Según este autor, en la tradición moderna dicho concepto constituye una forma de egoísmo. Uno de los principales filósofos a los que Levinas asocia con esta noción de subjetividad es Kant. 

A primera vista, esto parecería ser inusual, pues Kant es el filósofo de la imparcialidad, la universalidad y un defensor del desinterés. Para Kant, la voluntad [Wille] que se configura en términos del interés propio no es moral, sino patológica. Él elabora un principio que sustenta la comprensión moderna de la moralidad: el concepto de libertad como autonomía. Para Levinas, dicha elaboración kantiana está en desacuerdo con su propia noción de pasividad ética.

En este contexto, Daniel Smith afirma que la crítica de Levinas a Kant efectivamente da en el blanco: “si uno sigue la mecánica del relato de Kant, encontramos exactamente el tipo de caída en el egoísmo que esperaríamos encontrar, si el relato de Levinas de la historia de la filosofía es correcto”.

No obstante, se afirma que la subjetividad de Kant se puede ver más cerca de la subjetividad de Levinas, en la medida en que ambos parecen concebir este concepto como “constituido por el impacto de un exceso [que] se calcula como un comando que ha sido recibido”. 

Varios pasajes de la filosofía moral de Kant parecen validar esta interpretación. Por ejemplo, cuando Kant escribe que “no queda, pues, otra cosa que pueda determinar la voluntad, si no es, objetivamente, la ley y, subjetivamente, el respeto puro a esa ley práctica”. 

A partir de estas afirmaciones, se sostiene que la subjetividad de Kant no es autonomía, sino heteronomía frente a la ley moral. En este contexto, la autora agrega que “la concepción de la ley moral que atraviesa la filosofía práctica de Kant tiene el rastro de la alteridad”. 

Si esta interpretación es correcta, entonces Kant y Levinas coinciden en el sentido de que la alteridad es el fundamento de la ética. Sin embargo la noción de subjetividad de Levinas es completamente diferente a la de Kant, aún para algunos hay rastros de autonomía kantiana en el concepto de subjetividad de Levinas. 

Se ha señalado que existe un cambio paradigmático entre un Levinas temprano en Totalidad e infinito (y otros textos tempranos) y un Levinas posterior que se puede encontrar en De otro modo que ser. El primero, aparentemente da prioridad al egoísmo y la libertad, en el sentido kantiano, y el segundo a la pasividad. 

Al respecto el pensamiento de Levinas nos ha dejado dos alternativas igualmente indeseables: elegir el yo y la libertad, lo que necesariamente equivale a un egoísmo absolutista en el esquema de las cosas de Levinas, o uno elige para el otro un altruismo aplastante en el que todos los deberes hacia el yo deben ser necesariamente abandonados.

https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-22012020000100095


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domingo, 3 de enero de 2021

La fenomenología de Emmanuel Levinas: PCAV.

 EMMANUEL LEVINAS:

 Para lectura del documento:

 La fenomenología de Emmanuel Levinas:

 PERCY CAYETANO ACUÑA VIGIL

                                        Para lectura del documento:

 La fenomenología de Emmanuel Levinas



Percy Cayetano Acuña Vigil

«De la subjetividad moderna a la vulnerabilidad posmoderna.

La fenomenología de Emmanuel Levinas»

LINK DE REFERENCIA

https://www.iberopuebla.mx/sites/default/files/bp/documents/1_carlos_mendoza_subjetividad_en_levinas_07.pdf?fbclid=IwAR0MljESTcfNGtlWYnlXSEVI4w1O_KqrGRWYjkTpLs4iqxtk81kpaPp2RfM


Para subir la escalera empezamos por deslindar el camino, para lo cual buscamos aclarar los terminos. Esta tarea la realizamos en varios textoss:

 TEXTO II

2.1. In this reference we are going to explain the meaning of causa sui

Causa Sui

Causa Sui; transl. cause of itself, self-caused) is a Latin term that denotes something that is generated within itself. Used in relation to the purpose that objects can assign to themselves, the concept was central to the works of Baruch Spinoza, Sigmund Freud, Jean-Paul Sartre, and Ernest Becker.

In social science

In Freud and Becker's case, the concept was often used as an immortality vessel, whereby something could create meaning, or continue to create meaning, beyond its own life.

Norman O. Brown, in his acclaimed Life Against Death, argues Freud's Oedipal complex is essentially the CAUSA SUI sui ("father-of-oneself") project, where, after the traumatic recognition that we are separate from the mother—that we are 'other'—we seek for reunification with the mother.[1]

In theism

In traditional Western theism, even though God cannot be created by any other force or being, he cannot be defined as causa sui because such would imply the Spinozian pantheistic idea of 'becoming', which contrasts with the belief of scholastic theology that God is incapable of changing.[2]

The Catholic concept of...God as absolutely independent and self-existent by nature, and, consequently, all-perfect without any possibility of change from all eternity, is altogether opposed to the pantheistic concept of absolute or pure being [that] evolves, determines, and realizes itself through all time.[2]

Changing implies development, and since God is to be considered the Absolute Perfection, there is no further need to change: he is the so-called actus purus, or aseity. Instead, the recent process theology inserts this concept among the attributes of God in Christianity.

2.2. CARÁCTER METAFÍSICO

La metafísica es una rama de la filosofía que estudia los problemas centrales del pensamiento filosófico: el ser en cuanto tal, el absoluto, Dios, el mundo, el alma. En esa línea, intenta describir las propiedades, fundamentos, condiciones y causas primeras de la realidad, así como su sentido y finalidad.

El pensamiento de Lévinas entraña un cuestionamiento radical de la tradición filosófica occidental, a la que acusa de ser una «filosofía de la potencia y del ser», por haber reprimido, desde su origen en el logos griego, la dimensión irreductiblemente heterológica y trascendente de la experiencia. 

Frente a una concepción así, él va a poner en primer plano de la reflexión a la ética, como el espacio en el que se explicita la moralidad inherente a la interrelación entre los hombres y en la que se da el sentido. Decir esta relación, tematizada como relación Yo-Otro, será según él, la primera tarea de la filosofía.

Eso era justamente lo que, a juicio de Lévinas, se le escapaba a una filosofía como la surgida en Grecia, la cual trata de formular en conceptos y sistemas el ser y el ser del hombre, con el objeto de controlar por anticipado lo que la experiencia pudiera ofrecer. 

El encuentro ético con el Otro en el que el Yo es convocado a la responsabilidad, es algo previo al concepto y se resiste a ser reducido al anonimato del ser. A pesar de ello, esa responsabilidad debe ser dicha en lo que tiene de imprevisible e inanticipable.

De ahí el recurso constante de Lévinas a lo mejor de la tradición hebrea, pues el judaísmo, frente a la filosofía de la inmanencia que representa la ontología, pone de relieve lo Absoluto de la trascendencia —de lo Otro, irreductible a cualquier determinación, como aportación religiosa que es preciso contrastar, es decir, que ha de ser tematizada «hablando griego»—. 

Para Lévinas, entonces, la alternativa ética de la responsabilidad por el otro puesta de manifiesto en la Biblia añade un «plus» de sentido que necesita ser traducido filosóficamente. La apertura a la trascendencia como heteronomía radical, a la exterioridad que se manifiesta en el rostro del otro, y que Lévinas aborda desde una reelaboración del concepto de Infinito cartesiano y del Bien platónico, no debe hacernos dudar del talante propiamente filosófico de su obra.

Un pensamiento como el suyo, atento a la palabra profética, desemboca no en un dogmatismo religioso ni en un planteamiento teológico, sino en una interpretación de la experiencia ética del rostro del otro, en la que se manifiesta esa trascendencia que abre la racionalidad al sentido de la justicia y rehabilita la noción de subjetividad poniendo en cuestión todos los modelos trascendentales de la conciencia como guía primera hacia la moralidad.

Ciñéndonos al marco que esboza en Totalidad e Infinito y sin pretensiones de exhaustividad, insistiremos en el ateísmo metafísico que caracteriza la propuesta filosófica de Lévinas frente a ciertas lecturas parciales que la tachan precipitadamente de criptoteología.

Es precisamente la recepción de un desmitologizado escatologismo profético lo que permite al filósofo francés marcar las distancias con la teología y la ontología en su replanteamiento de la metafísica como ética.

© PENSAMIENTO, ISSN 0031-4749 PENSAMIENTO, vol. 69 (2013), núm. 259, pp. 275-299

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https://proyectoscio.ucv.es/wp-content/uploads/2015/01/05-Pensamiento.-Espigares.pdf

ESCATOLOGÍA:

scatología (del griego antiguo ἔσχᾰτος (éschatos): ‘último’ y λόγος (logos): ‘estudio’) es el conjunto de creencias religiosas sobre las «realidades últimas»,1​ es decir, sobre el más allá o las postrimerías de la muerte.

Sayés, José Antonio (2006). Escatología. Madrid: Ediciones Palabrea. p. 7.

2.3. CARÁCTER ONTOLÓGICO

Ontológico es el adjetivo que indica que algo es relativo o perteneciente a la rama de la filosofía metafísica que estudia la naturaleza del ser en cuanto ser, y busca determinar las categorías fundamentales de la existencia y la realidad, así como la manera en que estas se relacionan entre sí. Filósofos como Parménides y Platón sentaron las bases del pensamiento ontológico, que luego Aristóteles abordaría de manera más amplia en su libro Metafísica.

Etimológicamente, su origen se encuentra en el término griego ὄντος (óntos), que significa ‘el ser’, ‘ente’, y λóγος (lógos), que traduce ‘ciencia, tratado’; y el sufijo del español -ico, -ica, que designa que algo es ‘relativo a’.

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-879X2010000100005


2.4. SUSTANCIA ONTOLÓGICA

La ontología (del griego antiguo ὄν [on] —genitivo ὄντος— [ontos], 'ente'; y λόγος [lógos] 'ciencia, estudio, teoría') o metafísica general es la rama de la filosofía que estudia lo que hay, así como las relaciones entre los entes (por ejemplo, la relación entre un universal —como el rojo— y un particular que lo "tiene" —como una manzana) o la relación entre un acto (como el que Sócrates bebiera la cicuta) y sus participantes (Sócrates y la cicuta).

Hofweber, Thomas. «Logic and Ontology». En Edward N. Zalta, ed. Stanford Encyclopedia of Philosophy (en inglés) (Spring 2009 Edition edición).

2.5. CARTESIAN ADAGIO

adagio1: Del lat. adagium.

m. Sentencia breve y, la mayoría de las veces, moral.

El adagio cartesiano alteró la expresión de raigambre agustiniana que enunciaba:

Cogito ergo Deus est. 1 La nueva expresión cogito ergo sum se convierte así en unsigno emblemático del giro copernicano de la filosofía moderna. El fundamento del pensar ya no es Dios en cuanto sustento del ser y del conocer, sino el sujeto en su inquirir permanente. La idea de Dios queda ‘reducida’ a un referente óntico del sujeto cognoscente, que se postula, según la veta epistemológica en juego, como fundamento de la razón con ideas claras y distintas, o bien como horizonte interpretativo, o incluso como referente último de sentido.

La ruta de la subjetividad moderna se inicia así con el racionalismo de Descartes, pero pronto encuentra una nueva veta en el empirismo de Hume, donde la razón eidética pierde su sentido unificador para cederlo al valor de la percepción y de la sensibilidad, que serán las coordenadas de aproximación a la realidad empírica. De esta manera, la ‘matematización’ de lo real junto con la verificación empírica propia de la experimentación constituirán los pilares de la racionalidad tecno científica naciente 2.

1. Así por ejemplo esta frase que denota la correlación epistemológica Dios-sujeto: “[…] cogito quomodocumque de Trinitate, vix in aenigmate per speculum [...] ergo, audiat ipsa anima nostra, consideret omnia quibus excitetur [...] Deus habet et sonum cor. Interiora sua alloquitur homo”. In Psalmum 102, enarratio.

2 Para una aproximación a la historia de la cultura moderna véase: BARZUN Jacques. Del amanecer a la decadencia. Quinientos años de vida cultural en Occidente (Madrid: Taurus, 2001)

2.6. RAIGAMBRE AUGUSTINIANA

La mayoría de los estudiosos de la Edad Media concuerda, por una parte, en que San Agustín fue el gran maestro de la Europa medieval en múltiples ámbitos, no solo en el teológico y filosófico. Por otra parte, también hay cierta unanimidad en reconocer que, como lo destaca M.W.F. Stone, hubo una continua tradición de reflexión y comentario de las obras de San Agustín a lo largo de la Edad Media1, más allá de las diversas interpretaciones de que fueron objeto.

En este sentido, su influencia se dejó sentir en autores tempranos tales como Juan Scoto Eriúgena y Honorio de Autún, y más adelante con figuras tales como Anselmo de Canterbury, en quien el pensamiento del Obispo de Hipona cobró una importancia decisiva tanto en filosofía como en teología.

Con todo, el pensamiento y las obras de San Agustín encontraron su mejor vehículo de expresión y difusión en el Liber Sententiarum de Pedro Lombardo, ya que, al ser éste el texto de base en las facultades de teología de las nacientes universidades medievales, aseguró la presencia continua de las teorías y preceptos agustinianos en todos los aspectos de la filosofía y teología medieval.

De este modo, el siglo XIII dispuso no solo de las principales obras del Obispo de Hipona, sino también de un nutrido cuerpo de autores que, de un modo u otro, perpetuaron el legado de Agustín, elevándolo al grado de auctoritas omnipresente en las Summas de este período.

Ahora bien, que dicha herencia intelectual sea un todo homogéneo a través de la Edad Media, es algo que permanece aún sujeto a discusión. Incluso el mismo término agustinismo medieval es controversial, puesto que no hubo una sino muchas lecturas de Agustín, de manera tal que, como lo sostiene De Wulf siguiendo a Ehrle, el llamado agustinismo no es más que una línea de ideas dominante en los teólogos y filósofos desde el comienzo del siglo XIII hasta Tomás de Aquino y sus continuadores, pero de ningún modo una escuela rígida con un corpus fijo de ideas a defender en nombre de Agustín.

link

https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0049-34492015000100001

M.W.F. Stone, "Augustine and Medieval Philosophy", en E. Stump-N. Kretzmann, The Cambridge Companion to Augustine (Cambridge University Press, Cambridge, 2006) 253.    


2.7. COGITO ERGO DEUS EST

Cogito ergo sum

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René Descartes (1596-1650).

La locución latina «cogito ergo sum» es un planteamiento filosófico de René Descartes, el cual se convirtió en el elemento fundamental del racionalismo occidental. En español se traduce frecuentemente como «Pienso, luego existo», siendo más precisa la traducción literal del latín «pienso, por lo tanto soy»1​ o «pienso, pues soy» o «pienso, porque soy», ya que normalmente la traducción «Pienso, luego existo» se malentiende como «Pienso, después existo» siendo que Descartes llega a la conclusión de que pensar es una prueba de la preexistencia del ser (no se puede pensar sin antes existir); y, por ende, no llega a la conclusión de que se puede pensar sin existir, ni que la existencia es una consecuencia del pensamiento.

«Cogito ergo sum» es una traducción del planteamiento original de Descartes en francés: «Je pense, donc je suis», encontrado en su famoso Discurso del método (1637). La frase completa en su contexto es:

Pero enseguida advertí que mientras de este modo quería pensar que todo era falso, era necesario que yo, quien lo pensaba, fuese algo. Y notando que esta verdad: yo pienso, por lo tanto soy, era tan firme y cierta, que no podían quebrantarla ni las más extravagantes suposiciones de los escépticos, juzgué que podía admitirla, sin escrúpulo, como el primer principio de la filosofía que estaba buscando.

La frase de Descartes expresa uno de los principios filosóficos fundamentales de la filosofía moderna: que mi pensamiento, y por lo tanto mi propia existencia, es indudable, algo absolutamente cierto y a partir de lo cual puedo establecer nuevas certezas.


Notas y referencias

 «Ergo» en latín es una conjunción ilativa, que significa «luego», «por lo tanto», «por ende», «por consiguiente». En español «luego» lo es como quinta acepción, y no como primera, es decir, no como un adverbio de tiempo.

 Véase Gómez Pereira 'De Inmortalitate Animae', año 1554, pag. 277 de la edición matritense de su obra en 1748

 Véase Agustín de Hipona: Principios de filosofía 1, §7 y De Civitate Dei (libros XI, 26)

 Véase Avicena, Libro de las orientaciones y de las advertencias, (vol-II pags. 343-346), Ed. S. DUNYA, EI Cairo, 4 vols., 1960-1968.

 Pierre Daniel Huet, Censura filosófica cartesiana, Paris: D. Horthemels, 1689.

 F. Nietzsche: La voluntad de poder XII, n. 123:«El pensar no es para nosotros un medio para “conocer” sino para designar el acontecer, para ordenarlo, para volverlo manejable para nuestro uso: así pensamos hoy acerca del pensar: mañana quizá de otro modo».

 Aristóteles (1994). Tomás Calvo Martínez, ed. Metafísica. Gredos. p. 174-175, 195.



viernes, 1 de enero de 2021

EMMANUEL LEVINAS: Para lectura del documento: La fenomenología de Emmanuel Levinas: PERCY CAYETANO ACUÑA VIGIL

 EMMANUEL LEVINAS: 

Para lectura del documento:
 La fenomenología de Emmanuel Levinas



Percy Cayetano Acuña Vigil

«De la subjetividad moderna a la vulnerabilidad posmoderna.

La fenomenología de Emmanuel Levinas»

LINK DE REFERENCIA

https://www.iberopuebla.mx/sites/default/files/bp/documents/1_carlos_mendoza_subjetividad_en_levinas_07.pdf?fbclid=IwAR0MljESTcfNGtlWYnlXSEVI4w1O_KqrGRWYjkTpLs4iqxtk81kpaPp2RfM

Para subir la escalera empezamos por deslindar el camino, para lo cual buscamos aclarar los terminos. Esta tarea la realizamos en varios textos:

 TEXTO I

1. Propuesta fenomenológica

La fenomenología (del griego antiguo φαινόμενoν 'aparición, fenómeno' y λογος 'estudio, tratado') es el estudio filosófico del mundo en tanto se manifiesta directamente en la conciencia; el estudio de las estructuras de la experiencia subjetiva.

Aunque es una empresa completamente empírica (en la tradición de Locke, Hume y Kant), se distingue de la ciencia por no intentar explicar los fenómenos en términos de objetos externos al sujeto (noúmeno), sino que se limita a describirlos y entenderlos en sus propios términos; de manera similar a cómo un pintor analizaría su visión de una escena para lograr reproducirla.

La fenomenología es un amplio movimiento filosófico fundado en los primeros años del siglo XX por Edmund Husserl, quien la describía como una «psicología descriptiva», y luego fue ampliado por un círculo de sus seguidores en las universidades de Göttingen y Munich en Alemania. Esta filosofía se extendió luego a Francia, Estados Unidos y otros lugares, a menudo en contextos muy alejados de los primeros trabajos de Husserl.

Aunque la fenomenología no es un movimiento unitario, todos los fenomenólogos comparten la búsqueda de un conocimiento que apela exclusivamente a la experiencia evidente, carente de hipotetización y modelos conceptuales del mundo. Esto se ve reflejado en el lema de Franz Brentano «¡A las cosas mismas!», donde por «cosas» se entienden los objetos mentales.

Aunque el término «fenomenología» fue usado muchas veces en la historia de la filosofía antes de Edmund Husserl (1859-1938), el uso moderno de la palabra está ligado explícitamente al método y proyecto filosófico que este denominó fenomenología trascendental. El uso posterior del término está basado principalmente en la fenomenología de Husserl o relacionado críticamente con ella.

Algunos fenomenólogos influyentes fueron Edmund Husserl, Martin Heidegger, Maurice Merleau-Ponty y Max Scheler.

https://es.wikipedia.org/wiki/Fenomenolog%C3%ADa_(filosof%C3%ADa)#:~:text=La%20fenomenolog%C3%ADa%20(del%20griego%20antiguo,estructuras%20de%20la%20experiencia%20subjetiva.

Edmund Husserl (1859-1938): Es conocido como el padre de la fenomenología. Concibió a la fenomenología como un proyecto colectivo en el que se cumpliría el ideal de hacer de la filosofía una ciencia rigurosa y radicalmente crítica respecto de sus propios fundamentos.

Husserl desarrolla esta idea de intencionalidad de la conciencia, en cuanto que la conciencia no es nunca pura, sino que si es conciencia es conciencia de algo, es decir necesita de un objeto para constituirse como tal. La conciencia no es mera conciencia de "yo",3

La fenomenología es la corriente filosófica nacida propiamente de Edmund Husserl (1859-1938) a comienzos del siglo XX, y que sin duda ha fecundado amplia y profundamente casi toda la filosofía continental europea de esa centuria. En torno a él se reunió un grupo de jóvenes filósofos, al que sucedieron pensadores individuales de la talla de Martin Heidegger (1889-1976) y muchos otros, recibiendo el influjo de Husserl, también tras su muerte mediante su impresionante legado póstumo.

Por ello, el estudio de la fenomenología va necesariamente unido al del pensamiento husserliano, si bien a partir de él ha evolucionado generando otros modos de filosofar que incluso han adoptado nuevos nombres (existencialismo, hermenéutica o deconstruccionismo). Evolución que se vio influida además, en diversos sentidos, por las dos guerras mundiales que convulsionaron sobre todo el continente europeo.

https://www.philosophica.info/voces/fenomenologia/Fenomenologia.html

Fenomenología


2. LEVINAS filósofo de la alteridad

Resumen

La alteridad en Lévinas es pensada a partir del giro de la ontología tradicional en metafísica o ética, es decir, desde el giro de la ontología heideggeriana en ética como filosofía primera.

Así, ante todo, la alteridad es la idea de lo Infinito en el Mismo, en el Yo.

Mas la idea de lo Infinito es lo Infinito mismo: el cogito se sostiene en la medida en que la idea pura, la cogitatio, que está separada del Yo, avala la verdad del propio cogito. No es el ideatum, el contenido de la idea, el resultado del pensamiento, sino que el pensamiento se reconoce por su efecto.

De suerte que la idea de lo Infinito es causa sui. Establecida esta matización previa, la alteridad se cifra en la relación entre lo Infinito y el Yo; esta relación es metafísica, porque está más allá de todo más allá conceptual.

Es ética, porque la relación se da antes en el orden del existir del existente que en el orden del ser. La alteridad es, pues, relación, que es lenguaje: se le da al Yo por la palabra; es subjetividad: forman una sociedad en la responsabilidad del Yo para con el Otro; es justicia y verdad, libertad, etc. 

https://www2.uned.es/dpto_fim/InvFen/InvFen_M.03/pdf/25_QUESADA.pdf

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https://publicaciones.unirioja.es/ojs/index.php/brocar/article/view/2902

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LEVINAS, E., Fuera del sujeto. Madrid, Caparrós, 1997.

LEVINAS, E., Totalidad e infinito. Ensayo sobre la exterioridad. Salamanca, Sígueme, 1999.

LEVINAS, E., Entre nosotros. Ensayos para pensar en otro. Valencia, Pre-textos, 2001.

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http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-00632011000200002


3. Lógica de la fenomenología moderna

La ética levinasiana nos advierte que no sólo somos hijos de los griegos, sino también de la Biblia, de hecho a la pregunta ¿qué es Europa? Lévinas responde: Europa es la Biblia de los griegos. 

Esto implica que hemos de suavizar las leyes, la lógica, la ciencia, es decir, todos aquellos elementos que habíamos recibido de Grecia, sirviéndonos para ello de los principios de caridad, solidaridad, projimidad, etc. que nos otorgó Jerusalén, los cuales habían sido olvidados tras la búsqueda insaciable de la verdad.

De este modo, Lévinas rompe con el esquema sujeto-objeto que había sostenido la metafísica de la filosofía occidental, y construye un nuevo esquema: yo-otro, en el que hay una descentralización del yo y de la conciencia en cuanto que yo me debo al otro y es el otro quien Constituye mi yo. 

Se abre así la posibilidad de acceso a una verdadera trascendencia. Trascendencia que significa no el dominio del otro sino el respeto al otro y, donde el punto de partida para pensar no es ya el ser sino el otro.

En este contexto, aparece la ética como la única vía para la salida del ser, es decir, Lévinas considera que la ética es la filosofía primera ya que, nos permite pensar en el Otro; pensamiento que resultaba imposible mediante la ontología.

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http://www.filosofia.net/materiales/num/num22/levinas.htm

4. COGITO CARTESIANO

El cogito es la primera verdad en el orden del conocimiento en dos sentidos: porque es la primera verdad a la que llegamos cuando hacemos uso de la duda metódica, y porque a partir de ella podemos fundamentar todas las demás. Viene a ser el axioma básico a partir del cual desarrollar toda la filosofía como un sistema de conocimiento absolutamente fundamentado.

Aunque Descartes presenta este conocimiento en forma inferencial (“luego…”) no hay que creer que llega a esta verdad a partir de una argumentación o demostración. No llega de esta manera porque la duda metódica (particularmente la hipótesis del genio maligno) pone en cuestión precisamente el valor de la razón deductiva.

Además, Descartes afirma en su Respuesta a las Segundas Objeciones que si esta proposición fuese la conclusión de algún silogismo, habríamos necesitado conocer previamente la mayor “todo lo que piensa es o existe” la cual se fundamenta precisamente en la observación de que uno mismo no puede pensar si no existe, puesto que las proposiciones generales las obtenemos del conocimiento de las particulares. “Cogito ergo sum” es una intuición.

El conjunto de reflexiones que propone Descartes antes de llegar al cogito sirven para preparar a nuestra mente y disponerla de tal modo que pueda percibir de forma inmediata y evidente dicha verdad. 

Podemos conseguir que alguien acepte la existencia o propiedades de un objeto físico sin demostrárselas, basta que le ayudemos a dirigir su mirada hacia dicho objeto. Lo mismo hace Descartes: enseña a mirar en una determinada dirección, dispone nuestro espíritu para que éste capte con evidencia dicha verdad.

Es preciso tener cuidado con la palabra “pienso” (y con la proposición “pienso, luego existo”) pues con ella nosotros ahora nos referimos a la vivencia gracias a la cual tenemos un conocimiento conceptual e intelectual de la realidad. Sin embargo, en Descartes tiene un significado más genérico y viene a ser sinónima de acto mental, o vivencia o estado mental.

Descartes dice que con la palabra “pensar” entiende “todo lo que se produce en nosotros de tal suerte que lo percibimos inmediatamente por nosotros mismos; por esto, no sólo entender, querer, imaginar sino también sentir es la misma cosa aquí que pensar”.

El rasgo común a entender, querer, pensar, sentir, (y pensar en sentido estricto, pensar como razonar o conceptualizar) es el que de ellos cabe una percepción inmediata, o en nuestro lenguaje, que todas estas vivencias tienen el atributo de la consciencia, el ser consciente o poder serlo. 

Todo acto mental presenta la característica de ser indudable, ninguno puede ser falso, por lo que valdría tanto “recuerdo, luego existo”, “imagino, luego existo”, “deseo, luego existo”, “sufro, luego existo”, que “pienso luego existo”.

El descubrimiento cartesiano, el cogito, señala, simplemente, que la mente es un ámbito privilegiado para la verdad, pues de los estados mentales propios no cabe duda alguna cuando dirigimos nuestra mirada hacia ellos y los describimos únicamente en la medida en que se muestran a dicha mirada reflexiva.

Diríamos que las proposiciones que describen la propia vida psíquica son incorregibles, mientras que los que se refieren a la realidad exterior a la propia mente (incluidos los que se refieren a las mentes ajenas) son falibles o dudables: cuando vamos al dentista y le decimos que nos duele una muela el médico nos puede decir que es imposible puesto que no tenemos tal muela, y no nos llamaría la atención su corrección, pero parece absurdo que si le indicamos que sentimos dolor intente corregir nuestra descripción indicando que es imposible, que realmente no lo sentimos.

El cogito se va a convertir así en criterio de verdad: en la proposición “pienso, luego existo” no hay nada que asegure su verdad excepto que se ve con claridad que para pensar es necesario existir. Por eso podemos tomar como regla general que “las cosas que concebimos más claras y más distintamente son todas verdaderas”.

17 ABRIL, 2018 / ALBERTO MORÁN ROA

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https://reflexionesintempestivasblog.wordpress.com/2018/04/17/el-cogito-cartesiano/#:~:text=%E2%80%9CCogito%20ergo%20sum%E2%80%9D%20es%20una,inmediata%20y%20evidente%20dicha%20verdad.

5.  SUBJETIVIDAD DUBITATIVA 

 La objetividad se relaciona con el significado denotativo o significado objetivo, referencial, común a todos los hablantes. La denotación significa objetivamente, intelectualmente. Por eso, el lenguaje científico es denotativo.

 La subjetividad se relaciona con el significado connotativo, que son las asociaciones subjetivas, emotivas - positivas o negativas- que en un contexto o situación un hablante o grupo de hablantes añaden al significado objetivo de un término. La connotación significa emotivamente, con predominio de la función emotiva o estética. Por eso, el lenguaje coloquial y literario son fuertemente connotativos.

Denotación

La denotación es lo contrario de connotación, tal como aparece definido en los diccionarios con una forma de expresión formal y objetiva. Las palabras del lenguaje humano poseen dos tipos de significados, el denotativo o denotación y el cual tipo de significado de una palabra que es objetivo y se da en el plano de la lengua.

Es el significado universal, el que una palabra tiene para todos los conocedores de una lengua, sin que exista la más mínima discrepancia entre ellos, se trata del significado tal como se presenta fuera de cualquier contexto. Por ejemplo, aurora denota la parte del día correspondiente a la salida del sol, y es así como se define en los diccionarios.

En realidad, todo signo tiene una dimensión denotativa que se complementa con su dimensión connotativa. Ambas dimensiones son parte de un continuo, cuando se va hacia la parte denotativa describiendo un objeto o una situación, los significados son más nítidos y pueden ser fácilmente compartidos por muchas personas dentro de un contexto amplio o universal, es lo que se pretende "objetivo"; mientras que conforme la descripción contiene aspectos inferenciales que no son tan evidentes estamos avanzando hacia la dimensión connotativa que depende más de los contextos espacio-tiempo específicos del emisor, del mensaje y del receptor del mensaje.

Aquello que es más denotativo tiene escasas modificaciones por el cambio de época o cultura, mientras que lo connotativo se altera significativamente conforme se modifican las culturas o situaciones en que se inserta.

Así, una imagen o un texto pueden ser denotativamente los mismos y sin embargo haber cambiado de manera esencial en su connotación. Sin embargo, aun lo denotativo implica una interpretación contextual, por lo cual toda denotación es también una connotación; la distinción entre una y otra es análoga a la diferencia entre frío y caliente, es decir, relativa.

Connotación

La connotación es el "doble sentido" que se le atribuye a las palabras y también el sentido figurado que se le da a las palabras según el contexto.

Se caracteriza habitualmente por tener lenguaje literario y en especial el lenguaje del más personal de todos los géneros literarios, la poesía lírica; el poeta emplea palabras con sentidos subjetivamente adheridos. Así, por ejemplo, Federico García Lorca suele asociar la denotación del sustantivo metal con la connotación personal de «muerte».

El segundo tipo de significado se suele contraponer al denotativo y se denomina connotación o disyunción o significado connotativo. Es de carácter subjetivo del objeto y se da en el plano saussuriano del habla y no aparece recogido en los diccionarios.

Así, por ejemplo, el significado connotativo de aurora puede llevar adheridas para un hablante concreto las significaciones subjetivas de "esperanza", "comienzo de una nueva vida", "iniciación de buena suerte, tras haber tenido mala suerte durante un plazo de tiempo", etc.

Estos significados subjetivamente añadidos a la denotación constituyen la connotación del vocablo, que no es ni puede ser registrada por los señores.

Para los seres humanos todo es un signo o un símbolo porque se asocia a otro que son su significado. Para analizar esa relación entre significantes y significados la semiología distingue entre denotación y connotación.

Los significados connotativos son todos aquellos valores significativos asociados a un término que expresan sentimientos y emociones. Puede tratarse de connotaciones con valor ideológico, afectivo, estilístico, etcétera. La connotación puede ser producto del hablante, en un acto de habla concreto o puede ser de uso general en una cultura dada.

El uso de las palabras en el discurso, sin embargo, produce alteraciones. Para un hablante, la palabra Navidad puede significar tristeza (melancolía, soledad, recuerdos) por sus experiencias personales, frente a la connotación positiva habitual en la sociedad (alegría, fiesta, etcétera).

Para Federico García Lorca, verde significa tragedia, destino abocado a la frustración y la muerte, cuando en otros ámbitos esta palabra suele asociarse a la esperanza.

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https://es.wikipedia.org/wiki/Denotaci%C3%B3n


6. RUPTURA EPISTEMOLÓGICA (HUSSERL) 

Actualidad de la crítica fenomenológica de Edmund Husserl a la crisis de las ciencias

El presente trabajo ha estudiado principalmente la obra última y póstuma del filósofo moravo-judío Edmund Husserl: La crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental, poniendo énfasis en las reflexiones sobre el mundo de la vida, para así re- significar comprensivamente las posibilidades y límites de la fenomenología de Husserl -en tanto pensador original -como plataforma conceptual basal e histórica de las actuales ciencias humanas cualitativas y por consiguiente subrayar una crítica a las actuales lógicas y modos para construir conocimiento científico en la academia.

Las crisis de las ciencias europeas es una crisis de las ciencias específicas, por eso –explica Husserl al final de su obra– La crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental.

Husserl enfatiza que la ciencia universal, apodícticamente fundada y fundante, surge como la función humana más alta y superior, pues pretende que abarque toda la humanidad, la idea que forma la fuerza impulsiva vital del grado supremo de humanidad.

Como método asistimos a múltiples posibilidades, en tanto la fenomenología trata con las vivencias (experiencias) de las personas, en esta fase se logra el acceso a ellas.

Las vivencias no son meros caprichos u opiniones personales; para llegar a ellas, se deben senderos que implican la observación e información (de las relaciones entre objetos); la reflexión sobre estos modos en que se dan los objetos y los modos como son los objetos una vez dados; el traspaso de estos objetos intencionados a través de tresmodos excelsos de la intencionalidad (creer, valorar, querer), y, finalmente, los objetos vivenciados en sus caracteres generales. Los últimos pasos constituyen “analizar” y “examinar”.

Por analizar se entiende la fase en la que se informa, con pretensión de conocimiento, lo hallado hasta el momento. Examinar que tiene como fin justificar o racionalizar lo hallado, de tal manera que estemos seguros de las razones genuinas en tanto opuestas a las razones espurias (Aguirre y Jaramillo: 2012).

Por consiguiente, la fenomenología es la filosofía de la vida y el auténtico método, riguroso e íntegro que permite captar la intencionalidad, sentido, subjetividad e intersubjetividad del hombre. 

Hoy más que ayer existe necesidad de fenomenología, no sólo por la racionalidad técnico instrumental que confunde medios con fines, sino también, por los nobles propósitos que esta filosofía tiene, a saber: lograr que el hombre se supere a sí mismo, no conociéndose más, sino mejor, que llegue a ser lo ya es desde siempre.

Hoy día consideramos pertinente actualizar la crítica que realizó Husserl hace más de 80 años a la ciencia en La Crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental, pues el devenir epistemológico y metodológico se ha tergiversado con el curso de la historia, abandonando la idea griega original respecto a la naturaleza del conocimiento y constitución de los saberes que configuran la realidad y los fenómenos.

Esta reducción de la idea de ciencia, y de la mecánica metodológica asociada tuvo su punto de radical distorsión con la emergencia del positivismo clásico comteano a mediados del siglo XIX, situación que coincidió con la aparición de la era del capital y el apogeo de la revolución industrial en Europa occidental.

Hoy este positivismo es redefinido y re-interpretado con más fuerza gracias a la consolidación del sistema neoliberal en el mundo, contexto del cual la ciencia, los científicos y la actividad investigativa no son ajenos, sino cómplices.

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https://www.redalyc.org/jatsRepo/279/27961579011/html/index.html

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http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.7329/pr.7329.pdf

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http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1016-913X2012000200006